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Las cinco razones de los puristas del cambio de marchas automático que los del manual no entienden

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Cuántas veces hemos oído la expresión “cuando pruebas un coche con cambio automático, olvídate del manual”. Cierto es que los hay muy buenos, otros más aceptables y algunos que necesitan mejorar, pero no lo es menos, que cuentan con la principal ventaja de olvidarse del pedal izquierdo.

El hecho de hacer la vida más cómoda al conductor, especialmente si utiliza su vehículo en ciudad o a la hora de sufrir un atasco en carretera, ha hecho que mucha gente no eche de menos el cambio manual. No seremos nosotros quienes digamos que los cambios automáticos son aburridos o no son cómodos.

Cómo hemos cambiado

La llegada del cambio automático fue hace más de un siglo, concretamente en 1903, cuando el francés Louis Bonneville, diseñaba la primera transmisión automática de la historia. Sin embargo, no sería hasta la década de los 40 cuando llegaría su generalización en busca de ofrecer la comodidad a bordo de un coche. Sin embargo, hoy en día resultan imprescindibles para obtener el mínimo consumo, lograr las máximas prestaciones e incluso para que existan coches híbridos.

Los cambios automáticos van calando entre los conductores españoles, gracias a la llegada de las nuevas tecnologías secuenciales

Hace un par de décadas cuando oíamos hablar de cambios automáticos, te venía a la memoria aquellas cajas de cuatro marchas de reacciones lentas y sonido acolchado. Tras medio siglo de estancamiento tecnológico provocó que la gente desconfiara de esta tecnología. Sin embargo, la tecnología presente hoy en día ha llevado a disponer de media docena de sistemas de cambio distintos -automáticos, robotizados, de doble embrague, automática bloqueable mediante embrague, de variador continuo e híbrida-. Y no nos engañemos, la mayoría cambia mejor que nosotros.

El mercado español, que siempre ha sido reacio a este tipo de cambios, sobre todo aquellos de cuatro velocidades y de variador continuo de hace quince años por ser lentos y gastones, ahora está cambiando. Una tendencia que al igual que ocurre con los motores de gasolina, que están igualando a los diésel en ventas, va en aumento y cada vez calando más entre los conductores españoles. Desde luego, las nuevas tecnologías secuenciales amparadas en la electrónica tienen gran parte de culpa de que ocurra tal proceso.

Señalización cuadro cambio automático Toyota Auris Full Hybrid

Aunque no todos los aficionados al motor piensan que el hecho de prescindir de cambio manual es un acierto. Por mucho que sean más cómodos y prácticos, que afinen más en los cambios, que sean capaces de hacer más cambios en centésimas de segundo, en un coche deportivo priman las sensaciones y para los más pasionales el cambio manual se torna en la mejor opción. El poder jugar con el cambio y el embrague les proporciona un poder absoluto sobre el coche, que en definitiva es lo que buscan.

A pesar de ello, te damos 5 razones de por qué cada vez más conductores eligen el cambio automático.

El hecho de trabajar de manera autónoma reduce el ejercicio físico del conductor

1. Mayor confort

El principal motivo por el que muchos conductores se decantan por el cambio automático reside en el hecho de aportar un mayor confort. Además, pueden trabajar de manera autónoma, lo que permite reducir el esfuerzo físico del conductor al no tener que emplear su pie izquierdo para desembragar, ni tan siquiera emplear la** mano para accionar las marchas**, si así lo requerimos – ya que en la mayoría de los automáticos permite también hacer los cambios con la mano –.

2. Facilidad de manejo

Un cambio automático es mucho más fácil de manejar que uno manual, ya que no requiere tener que sincronizar el pedal del embrague con el movimiento de la palanca del cambio. Tampoco se cala, ni exige cierta destreza del conductor ante determinadas maniobras que requiere el manejo del cambio manual, caso de un arranque en cuesta. Una situación en la que obtiene los mismos resultados que un conductor experimentado, aportando con ello una mayor seguridad.

Cambio automático del Toyota Prius Plug-in Hybrid

3. Mayor suavidad

Aporta una mayor suavidad entre marchas porque el resbalamiento que produce el convertidor de par hasta que se igualan las dos partes que lo componen es más suave que un embrague. Aunque la suavidad se torna más extrema en los que emplean variador continuo, así como doble embrague, dado que no importa el modo en que se conecte la transmisión al motor.

Las transmisiones en la gama Full Hybrid de Toyota destacan por su consumo, eficiencia y suavidad

Esta máxima suavidad a la que hacemos referencia es la también ofrecen las transmisiones híbridas, diseñadas a medida de cada aplicación. Hablamos de la que emplean la gama Full Hybrid de Toyota, que sin ser un CVT o de variador continuo en el sentido estricto de la palabra, recurren al empleo de relaciones fijas a demanda.

Se trata de una caja de cambios de diseño propio, que recurre al convertidor de par para garantizar la mejor respuesta en cada momento, ya sea para garantizar las mayores prestaciones o la mayor suavidad.

Son cambios que ni siquiera tienen marchas propiamente dichas, ya que el generador, el motor eléctrico y el propulsor térmico están unidos por un engranaje de transmisión, lo que favorece el consumo, la eficiencia y las convierte en un prodigio de suavidad.

4. Mayor control y selección idónea de la marcha

Hay quienes piensan que el cambio automático no permite tanto control sobre la marcha insertada como el cambio manual, aunque esta afirmación no es del todo cierta, pues en los cambios en los que la palanca discurre por un pasillo, basta con presionar el fiador y emplazar la marcha a la relación más conveniente. En otros, basta con accionar la leva, pulsar un botón o mover la palanca en el sentido deseado. No obstante, la selección de la marcha siempre está condicionada a la conformidad de la gestión electrónica.

La seguridad mecánica y el mantenimiento son dos de las principales razones por las que los conductores se están decantando, poco a poco, por el cambio automático

5. Mantenimiento más asequible

La seguridad mecánica y el mantenimiento son otras de las razones de peso por la que muchos conductores se están decantando poco a poco por el cambio manual.

Las transmisiones automáticas, en contra de lo que muchos piensan tienen costes de mantenimiento más asequibles que los cambios manuales. Aunque una y otra se encuentren lubricadas de por vida, la diferencia en el automático radica en que la supervisión de la electrónica impide que se produzcan determinadas averías. Por ejemplo que se produzcan reducciones que el motor sea capaz de digerir como puede ser una reducción a tercera cuando lo que buscamos es sexta. Una situación que en un cambio manual sí sería posible.

En resumen, el cambio automático ofrece muchas más ventajas que el manual, aparte de hacernos la vida más fácil al volante y convertirnos en mejores conductores.

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