Audi TTS Roadster, prueba (parte 3)

Audi TTS Roadster, prueba (parte 3)
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Viene de la segunda parte. Los primeros kilómetros con el TTS Roadster los hice por ciudad, ya que lo usé para ir a trabajar durante tres días. En uso diario me sorprendió gratamente, ya que no es un coche tan incómodo como alguno de sus rivales, tales como el Nissan 350 Z o el Porsche Cayman S.

El TTS Roadster se muestra ágil entre el tráfico urbano, el par motor y el cambio S-Tronic crean un conjunto muy armónico con el que es todo un placer quitarte tráfico de delante con movimientos rápidos de dirección y poder pisar el acelerador a fondo para dejar atrás al resto de coches en cada calle ancha que se planta ante ti.

Además el pequeño biplaza dispone de muchos huecos en el habitáculo dónde podemos dejar los objetos cotidianos, algo que se agradece en un deportivo de este estilo, dónde este tipo de detalles suelen brillar por su ausencia.

Entrar y salir del coche no es una maniobra demasiado complicada, otro detalle que se agradece en el uso diario. Además la amplitud visual desde el habitáculo permiten ver sin problemas todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

En cuanto a los consumos, éstos se sitúan en una cifra bastante discreta para un coche de 272 caballos. Por ciudad marcamos unos consumos de entre 10,8 y 11,4 litros a los 100, de forma que el TFSI se sitúa como una interesante opción para los que buscan un compendio entre prestaciones y consumos lógicos.

El cuarto día rodando con el TTS Roadster, tenía que hacer carretera con él. Por fin. Madrid – Albacete – Madrid iba a ser mi recorrido, casi 600 kilómetros de autopista por la desértica AP-36 dónde el TTS demostró que también las velocidades altas se le dan bien.

En carretera me ha parecido un coche muy cómodo, y con el que es demasiado fácil pasar de los límites de velocidad establecidos en España. El coche “pisa bien” y se muestra rígido y con buen aplomo por mucho que le apretemos las tuercas.

La aerodinámica es buena, incluso a pesar de llevar capota de lona. En la parte trasera, un pequeño alerón se despliega de forma automática para mejorar el apoyo del tren trasero cuando pasamos de 120 kilómetros por hora y se esconde cuando bajamos de 80. Además, si queremos vacilar a los amigos, podemos sacarlo pulsando un botón situado detrás de la palanca de marchas.

Rodando a velocidades muy superiores a las permitidas, el motor parece no acabarse nunca. Pises a la velocidad que pises, siempre tendrás respuesta. El turbo sopla y se hace notar, llevando la aguja con facilidad hasta los 250 kilómetros por hora en que el TTS Roadster está autolimitado.

A pesar de ello, el velocímetro llega hasta los 300 kilómetros por hora, y después de comprobar como se comporta a alta velocidad, no me extrañaría demasiado que sin la limitación pudiese alcanzar esa velocidad.

Hay que destacar también el buen aislamiento de la capota, que no mete mucho ruido aunque rodemos rápido. Entre la tela exterior y el interior, hay un revestimiento adicional que nos protege de los ruidos y del frío y la verdad que el habitáculo queda bastante aislado.

En autopista los consumos bajan bastante, y aunque los 600 kilómetros los hice a un ritmo bastante alto, lo cierto es que estos fueron un poco inferiores a los 10 litros a los 100.

Después de haber comprobado como se comporta el TTS Roadster por ciudad y por autopista, llegaba el momento de enfrentarlo a las curvas, y ver cómo se comporta a cielo descubierto.

La maniobra de descapotado del TTS Roadster, es completamente automática, y se realiza en solo doce segundos. Basta con pulsar el botón situado al lado de la palanca de marcha siempre que rodemos a menos de 50 kilómetros por hora para que la capota se esconda tras los arcos de seguridad.

Si con la capota puesta el TTS Roadster destaca, cuando la guardamos el pequeño deportivo muestra sus mejores formas. Su línea se realza, y la verdad que el TTS Roadster me gustó mucho más sin capota que con ella puesta.

Entre los dos arcos de seguridad, un deflector de aire eléctrico se puede subir o bajar en solo unos segundos. Con él escondido el aire entrará en el habitáculo rodemos a la velocidad que rodemos, pero cuando lo subimos la verdad que el aire se queda fuera excepto si rodamos muy rápido por autopista. Lo cierto es que la poca distancia entre el arco del parabrisas delantero y los arcos de seguridad traseros evitan que el aire se cuele.

Para comprobar como se comporta el TTS Roadster en zonas de curvas me fui con el hasta el Puerto de la Cruz Verde, una zona muy frecuentada por los moteros de la capital los findes de semana y en la que las curvas con buen firme son una constante.

El motor siguió demostrando todo su potencial. En ningún momento echo en falta una respuesta más contundente o rápida. Al motor le doy un 9. Tras el volante, achatado en la parte baja, se esconden las levas del cambio. Estas están situadas en una posición bastante cómoda, y por la carretera de curvas disfruté usándolas para subir y bajar marchas.

El TTS Roadster te permite entrar en las curvas a un ritmo muy alto, tanto si llevamos el tarado de las suspensiones en modo normal como si lo hacemos en la configuración sport. El sistema de tracción quattro reacciona de forma rápida cuando nota que falta tracción en el eje delantero, y en milésimas de segundo es capaz de transmitir la fuerza del eje delantero al resto de ruedas para obtener una tracción óptima en todo momento.

Mañana más…

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