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The Beast: 27.000 cc, 1.000 CV y motor de avión

The Beast: 27.000 cc, 1.000 CV y motor de avión
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Estos son los aparatos que da gusto ver de vez en cuando, para desintoxicarnos de modelos actuales, híbridos, alternativos y demás sistemas que representan el futuro. Mientras se sigan inventando cacharros como éste, apodado The Beast, el olor a gasolina siempre recorrerá nuestro cerebro.

Aparentemente es un Ford Capri algo más bruto, aunque simplemente del coupé de Ford se utilice parte de la carrocería, puesto que el chasis es artesanal y como vemos, con un morro un pelín más largo de lo habitual. ¿Qué cual es el motivo para esa excesiva longitud? El título lo dice, un motor Merlin de avión.

No es la primera modificación que vemos de este tipo, uno de mis primeros artículos versaba sobre un Chevy Bel Air con un motor Merlin V12 27.0, el mismo que se utiliza aquí. Un motor de procedencia Rolls-Royce y usado en aviones de la SGM como el P-51 Mustang o el Spitfire.

¿Potencia? Eliminando los supercargadores de serie y añadiendo un carburador Holley de cuatro cuerpos, 1.000 CV.

John Dodd The Beast

Como su nombre indica, una bestialidad homologada para circular por carretera, como bien demuestran sus matrículas británicas. Pero no se pasea por las carreteras de las islas de Gran Bretaña, sino en nuestro país. Por lo visto, su dueño John Dodd se pasea por las calles de Marbella con él, aunque sólo de vez en cuando.

Esto es porque sus cifras de consumos son tremendamente exageradas, pero aún así, para la cilindrada y potencia que tiene, se me antojan contenidas, ya que más o menos, el consumo está en unos 100 L/100 km. O lo que es lo mismo, más o menos el consumo de un Fórmula 1. Casi nada.

Eso sí, pese a ese extraordinario gasto de combustible, que levante la mano el que no le gustaría coger una buena recta y hundir el pedal del acelerador para oir respirar a pleno pulmón a ese monstruo que lleva metido bajo el capó. Pocas manos veré levantadas, seguro.

Por cierto, otra de las consecuencias de que no sea un coche de uso diario es que su dueño dice que el ruido que sale por esos ocho escapes (me falta cuatro…) está rozando los límites legales. Debe ser cuanto menos escándaloso.

John Dodd The Beast

Lo que no nos dicen son cifras de aceleración o velocidad punta. Tampoco vamos a perder el sueño por no conocerlas, este coche no está planteado para ir a un circuito a conseguir mejores tiempos, sino que simplemente es una locura de su creador, Paul Jameson, que fue quien vendió el coche a John Dodd antes de finalizarlo, cuando sólo era un chasis con un motor de avión.

Dos palabras: simplemente brutal.

Gracias a Manuel por la pista.
Vía | Sol Classic Club Car
En MotorPasion | 1955 V12 Chevrolet Bel Air con 3.000 CV

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