En la Primera Guerra Mundial era imposible esconder los barcos de los submarinos alemanes. La contramedida perfecta fue pintarlos lo más feos posible

  • El camuflaje disruptivo, o dazzle, se usó en los barcos británicos para esquivar los torpedos de los submarinos alemanes

  • Cerca de 4.400 barcos británicos fueron pintados para engañar a los operarios de periscopio

  • Es el mismo concepto que se aplica hoy en las "mulas" de prueba de los coches en desarrollo

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Alejandra Otero

En la Primera Guerra Mundial, la armada británica a menudo se vio superada por la tecnología militar alemana. En la contienda naval, los germanos se impusieron con sus poderosos submarinos U-Boot, que llegaron a hundir durante todo el conflicto cerca de 5.000 barcos aliados. Entre ellos, muchos buques de la Marina Real Británica. Eran un blanco fácil: el humo de las chimeneas los delataba a kilómetros a ojo de periscopio bajo el mar.

Para la Royal Navy era fundamental detener esta sangría de sus barcos mercantes y militares, vulnerables a los torpedos. Su respuesta fue tan inesperada como revolucionaria: pintarlos con estridentes formas de colores. Es lo que se conoció como camuflaje disruptivo (dazzle painting, en inglés). Esta técnica hoy ha renacido en los camiones militares rusos, intentando eludir a los temibles drones ucranianos. Y también pervive en las "mulas" de prueba de coches en desarrollo, para esconder sus formas en las fotos espía.

Barcos de traje cubista para esquivar torpedos

Entre 1917 y 1918, más de 4.000 mercantes británicos y unos 400 buques de guerra de la Royal Navy se vistieron con esta pintura dazzle. Su objetivo no era hacerlos invisibles, sino confundir a los operadores de periscopio de los U-Boot. El periscopio solo se desplegaba unos segundos, tiempo en el que el operador debía calcular el tamaño de la embarcación, su velocidad y su rumbo. Los torpedos no se disparan a un objetivo directo, si no que deben anticipar una posición futura. Esto se calcula en función de dichas variables.

La solución, que se atribuye al artista y militar Norman Wilkinson, aunque hay controversia, fue la de pintar los barcos con una llamativa decoración de alto contraste. En concreto formas geométricas, a menudo líneas diagonales, en blanco y negro, o bien en tonos de cercanos de azul, verde, grises, etc. Este camuflaje permitía distorsionar la silueta del barco, impidiendo calcular con precisión las variables para lanzar el torpedo: el tipo y tamaño de barco, la velocidad y, sobre todo, su rumbo de navegación.

Barcos Camuflaje Dazzle

Efecto óptico y errores de cálculo. Esta técnica conseguía alterar la percepción visual, en base a dos efectos: el efecto de giro y el de sesgo del horizonte. El primero, provoca que algunos patrones basados en formas repetitivas generen una suerte de perspectiva forzada, alterando la percepción del rumbo del barco. En cuanto al segundo, se basa en que el ojo humano tiende a interpretar objetos lejanos alineados con el horizonte; así, el sesgo introducido por los patrones provocaba una lectura más confusa de la posición de la embarcación.

Estas alteraciones visuales provocaban pues errores de cálculo y equivocarse unos pocos grados se traducía en que el torpedo pasara de largo, no impactando con el objetivo. O al menos esa era la teoría: investigaciones modernas sostienen que este camuflaje era especialmente efectivo en barcos grandes y rápidos, como los transatlánticos usados para el transporte de tropas, y siempre que fuera observados a largas distancias. 

Decenas de mujeres haciendo maquetas y a vueltas con el autor del dazzle

Mujeres Maquetas Dazzle

Antes pintar cientos de barcos de la armada británica, y miles de mercantes, la pintura dazzle se probó en maquetas. Y aquí es donde entra en juego la autoría de la idea. Se señala que fue el artista Norman Wilkinson quien convenció al Almirantazgo británico para aplicarla. También que fue quien coordinó a un equipo de estudiantes de la Real Academia de las Artes (RA) para pintar dichas maquetas y probar su eficacia.

No obstante, según National Geographic, hay estudios históricos que sugieren que Wilkinson se basó en una solución planteada por el zoólogo Graham Kerr al inicio de la Gran Guerra, en 1914. La postura de Kerr precisamente se basaba en los principios ópticos del efecto de giro y el sesgo de horizonte. 

Barcos Camuflaje Dazzle 02

Sea como fuere, el trabajo de las estudiantes con las maquetas de prueba fue vital para su aplicación a gran escala. Aunque la tarea fue de alto secreto, se sabe que sobre todo fueron mujeres, pues en 1971 la mayoría de varones habían sido llamados a filas.

Las maquetas con pintura dazzle pintadas por decenas de estas estudiantes se probaban luego en un laboratorio, observándose desde un periscopio. Los diseños más efectivos se trasladaban a planos para aplicar la pintura en los barcos en los astilleros. Estas reproducciones se pudieron ver en 2015 en una exposición en la propia Royal Academy of Arts en Londres.

De la Primera Guerra Mundial a las coches de prueba camuflados

Honda Civic Type R camuflado

A este camuflaje disruptivo, o camuflaje dazzle, se recurrió también en la Segunda Guerra Mundial, tanto por la Armada EEUU como por la Royal Navy, optando por colores grises y azules. Se consideró especialmente efectivo para enfrentamientos de artillería en superficie o baterías costeras, aplicándose en barcos que cruzaron el Atlántico y también en aguas costeras europeas desde finales de 1492. No obstante, la llegada de los radares dejó la técnica obsoleta.

Curiosamente, ha resucitado en el conflicto entre Rusia y Ucrania: las tropas del Kremlin están pintando sus camiones de suministro como cebras, con líneas en blanco y negro, o bien con patrones geométricos. Como los barcos de principios del siglo XX, este camuflaje busca confundir a los drones.

Y más allá de su aplicación militar, este camuflaje en blanco y negro se usa recurrentemente para esconder las formas de prototipos de nuevos coches en desarrollo. Los hemos visto una y mil veces: las fotos espía de modelos probándose en carretera para su validación final, escondidos bajo un vinilado en blanco y negro con formas geométricas. 

Si bien se suman otros añadidos físicos que impiden la forma de los paragolpes, el capó, las ópticas, etc., el vinilado de camuflaje rompe la lectura de la línea de la carrocería, impidiendo ver sus formas correctamente para no desvelarlas antes del lanzamiento del coche.

Imágenes | Wikimedia, Royal Academy of Arts, CivicX.com

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