Que un gigante automovilístico como Ford copie el método de trabajo de una de sus plantas y lo convierta en el nuevo estándar mundial no pasa todos los días, pero eso es exactamente lo que ha ocurrido con la fábrica de motores de Ford en Valencia. Ahora, la planta española se ha convertido en referencia absoluta de la compañía en términos de calidad.
Su fórmula puede parecer extrema: retirar un motor recién salido de la línea de producción cada día, desmontarlo por completo y someterlo a todo tipo de pruebas para encontrar cualquier anomalía. Un proceso costoso que Ford asegura que ya está mejorando sus indicadores internos de calidad.
Desmontar un motor al día es caro, pero puede salir más caro no hacerlo
Hasta hace poco, Ford retiraba un motor de la línea de producción aproximadamente cada tres meses para someterlo a pruebas y desmontarlo, o cuando existía algún indicio de problema. Hoy este examen se repite a diario en todas sus plantas de motores, incluida la de Essex, en Canadá, donde se fabrican propulsores ilustres de la casa como el V8 Coyote de 5,0 litros que montan el Mustang y el F-150.
El gran cambio es que el motor que se desmonta ya no se elige al azar: ahora Ford utiliza un sistema de inteligencia artificial que analiza miles de mediciones de la línea de producción en busca de pequeñas desviaciones que podrían anticipar un problema futuro.
Como explicó Neil Wilson, director de la planta de Essex, a la revista Road & Track, la marca busca así “los primeros indicadores de posibles fallos” mediante sistemas de IA capaces de detectar anomalías dentro del control normal del proceso. Si aparece una alerta, los técnicos saben exactamente qué componente deben revisar con especial atención durante el desmontaje.
Neil Wilson también explicó a Road & Track que Ford decidió extender esta estrategia después de analizar cuáles eran las fábricas con mejores resultados de calidad dentro de la compañía, y de entre ellas, la mejor valorada fue la planta de Almussafes, donde el desmontaje diario de motores ya formaba parte del proceso habitual de control.
Un portavoz de Ford explicó a Road & Track que muchas de las llamadas a revisión que la marca acumula en EEUU “corresponden a generaciones anteriores de vehículos”. La compañía asegura además que “sus indicadores internos de reparaciones cubiertas por garantía ya muestran un rápido descenso desde la implantación de este sistema”. Ford ha llegado a una conclusión sencilla: sacrificar un motor a diario en la cadena de producción sale mucho más barato que tener que llamar a miles de clientes al taller.
Imágenes | Ford
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