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Este hombre diseñó el test para renovar el carnet de conducir: "Desde el principio fue un éxito total"
Tecnología

Este hombre diseñó el test para renovar el carnet de conducir: "Desde el principio fue un éxito total"

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Cualquiera que se haya sacado el carné de conducir -o haya ido a renovarlo- en España en los últimos treinta años ha tenido en sus manos una de las máquinas que usan los centros de reconocimiento médico para el test psicotécnico. Uno de esos instrumentos sacados de otra época con un monitor, un par de botones y otro par de palancas con el que supuestamente demostramos que, a priori, estamos aceptables para conducir una máquina de dos toneladas.

Llevan ahí años, lustros, décadas. El avance tecnológico no parece tener apenas impacto en estas máquinas en un blanco roto tan noventavo como icónico y vetusto. ¿Quién las puso ahí? ¿Quién las inventó? Ambas preguntan responden al mismo hombre, el de un murciano de Totana que a los 22 años decidió cambiar por completo estos tests psicotécnicos: Fernando Ortiz. Su efecto perdura hasta hoy.

Test psicotécnico electrónico y TV en color para ver el Mundial '82

Fernando Ortiz Small

Año 1982. El Renault 9 arrasa en ventas, Quini vuelve a ser pichichi y el Mundial de España está a punto de empezar. En ese contexto, Fernando Ortiz, estudiante de Ingeniería de Telecomunicación en Madrid que acaba de cumplir 22 años, observa que los equipos usados para los tests psicotécnicos eran electromecánicos. Muy costosos y gigantescos: un solo equipo, con sus poleas y motores, podía ocupar cincuenta metros cuadrados y costaba unos 15 millones de pesetas de la época, equivalentes en 2018 a unos 370.000 euros si ajustamos por inflación.

La mayoría de fabricantes de esos equipos eran franceses. La idea de Fernando, avezado en conocimiento tecnológico por su formación, es pasar ese sistema a un ordenador. Comienza a desarrollarlo en un Dragon 32, un ordenador de fabricación española que se ensamblaba en Extremadura. Un microprocesador y una pantalla de vídeo conectada. No había más.

Primero Primer modelo de test psicotécnico electrónico desarrollado por Fernando Ortiz en 1982, basado en un ordenador Dragon y con un monitor en color de Sharp. Imagen cedida por Fernando Ortiz.

"En un principio quise hacerlo mecánicamente, pero fue un fracaso, así que acabé desarrollando un sistema totalmente electrónico. Yo era el inventor, el socio industrial, y me junté con un socio inversor que creyó en el tema y nos lanzamos a la aventura. Al final acabé creando mi propia empresa con la ayuda de mi padre", recuerda Fernando.

Que aquel instrumento tuviese una pantalla a color que también servía para ver la televisión fue todo un inesperado reclamo de ventas en vísperas del Mundial de España '82, por si el hecho de que fuese un equipo mucho más pequeño y barato (entre un millón y un millón y medio de pesetas) que los habituales no era suficiente.

Con todo, su invento fue teniendo un gran éxito comercial. "Había tal flujo de caja que se podía poner un anuncio en la portada de El País durante todo un fin de semana. Eso costaba un millón de pesetas. Pero si nos servía para vender cuarenta equipos, imagina lo rentable que nos salía", recuerda Fernando, que hoy tiene 58 años. "Desde el principio fue un éxito total".

"Esto sirve para jugar a matar marcianitos, pero no puede ser seguro"

"Como estamos en el país de los que copian lo que pueden", prosigue Fernando, "llegaron a aparecer veintidós casas que copiaron la idea. Con Amstrad, con Spectrum, con Amiga... Una legión de ordenadores de 8 bits que replicaban nuestro planteamiento. En cada ciudad había alguien que cogía un ordenador, se hacía un programa y ya está. Con eso era suficiente para decir 'ya tengo mi test psicotécnico'".

En esa época donde las comunicaciones iban cuatro marchas por debajo de lo actual, ciertos poderes y grupos tardaron en ver este fenómeno, pero lo acabaron viendo. "Se empezó a decir que eso era un escándalo. Que qué broma era eso, que no era seguro, que solo valía para matar marcianitos". El caso es que acabó interviniendo la DGT, el Colegio de Psicólogos y la propia Administración, que legislaron los requisitos que debían reunir este tipo de instrumentos. Empezaron a pedirse homologaciones y calibraciones del Instituto Nacional de Metrología, así como estudios psicométricos que avalaran la validez de esos tests. "Estaba claro que si cualquiera podía hacerse un programa para evaluar conductores no podía ser muy seguro", sentencia Ortiz.

Segundo Segundo modelo desarrollado por Fernando Ortiz, esta vez en un Amstrad. Imagen cedida por Fernando Ortiz.

La época de vacío legal (que Fernando llama "todo el mundo campando a sus anchas") duró cinco años, hasta 1987, cuando se publicó el Real Decreto del Ministerio del Interior sobre la comisión de normalización de equipos. Una comisión formada por miembros del Colegio de Psicólogos de Madrid y de la DGT. Se publicaron las normas para evaluar los instrumentos de medición de aptitud de conductores. "Había que certificar baremos, muestras estadísticas, demostrar que los resultados no eran manipulables ni falseables...".

De las veintidós empresas que llegaron a coexistir en el gremio, únicamente seis quedaron en pie tras el filtro gubernamental. De esas seis, solo tres llegaron al final. Una de ellas, la granadina AMI-Test, tuvo que cerrar muy poco después. Las otras dos eran la de Fernando Ortiz, LNDETER, y la valenciana General ASDE. De ellos dice Fernando que "llegaron después, pero fueron más astutos, mejores comerciales. Vendieron más que nosotros, aunque con el tiempo eso se revirtió porque el nuestro tenía mayor calidad".

Granada Equipo de la granadina AMI-Test. Fue uno de los que llegó a homologar, pero la empresa cerró poco después. La causa principal, el alto coste que suponía el hecho de que vendían un mueble completo en lugar de la máquina, algo que disparaba los costes y la complejidad del montaje, que requería de dos técnicos. No tuvieron éxito comercial. Imagen cedida por Fernando Ortiz.
Rioja Test psicotécnico de una empresa riojana que quiso hacer algo parecido a la propuesta anterior de la empresa granadina. Con un mueble ya premontado se aseguraba que el sujeto que hacía el examen estaba a la distancia adecuada de la pantalla. Un concepto que encarecía el producto. La alternativa era dar unas condiciones de administración en las que cada centro de reconocimiento se responsabilizaba de cumplir, algo que permitía ofrecer productos más económicos. Imagen cedida por Fernando Ortiz.
Barcelona Coordinator 2000, el producto de una empresa de Barcelona que no llegó a ser homologado. Imagen cedida por Fernando Ortiz.
Valencia Equipo de la valenciana General ASDE. Imagen cedida por Fernando Ortiz.

Ambos, valencianos y madrileños, fueron los que construyeron los equipos que llevan treinta años en funcionamiento. En el caso del inventor original, el modelo LND-100 de la empresa L.N. DETER S.A, familiar para cualquier profesional de la psicología. En el de los valencianos, Driver-Test. A finales de los ochenta y principios de los noventa una resolución de pantalla habitual en los ordenadores domésticos y corporativos era todavía inferior a los 640 x 480 píxeles que se popularizaron poco después. La pantalla que usaban los LND-100 era de 3000 x 2000 píxeles. "En esa época, esas pantallas solo las usaban para radares en INDRA".

El origen del extraño nombre de la empresa, LNDETER, es una anécdota de sus inicios, cuando el dinero era muy limitado: en un principio, el nombre iba a ser Indetec (Investigación y desarrollos técnicos), pero cuando fueron a registrarlo vieron que ya lo estaba. El problema era que las tarjetas de visita también estaban ya hechas. Así que vieron que el logo, por su tipografía, también podía entenderse cambiando ciertos caracteres... y así pasó de Indetec a Lndeter.

Demasiado longevos

"Nuestro fracaso comercial es que hay equipos que llevan treinta años usándose y siguen funcionando como el primer día", dice Fernando entre risas. "Aquí, de obsolescencia programada, nada". Hoy, su empresa exporta equipos como el LND-100 a Argentina, Chile, Portugal, Colombia, Polonia, Australia...

Lnd 100 Equipo LND-100.

Su bajo precio y reducido tamaño contribuyó, según Fernando, a que se creara empleo a través de los numerosos centros de reconocimiento médico que se fueron abriendo desde su llegada al mercado.

Hoy, L.N. DETER trabaja con detección emocional y de patologías a través de la voz, así como planeando una posible revisión del test de armas, dado que el actual está "obsoleto" según Ortiz. Para ello trabaja con la Universitat de València y la de La Laguna, de Tenerife. "Estamos esperando a ver si cambia la ley en Estados Unidos y la NRA pone tests para evitar que las armas caigan en ciertas manos. Sería fantástico".

En Motorpasión | Cómo renovar el carné de conducir.

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