Un Bugatti EB110 Super Sport de 1995 ha reaparecido misteriosamente en 2019 tras desaparecer de los radares durante 24 largos años. Lo más sorprendente es que este legendario hypercar solo ha recorrido 665 kilómetros, una cifra irrisoria que desafía toda lógica para un vehículo de esa antigüedad.
En el universo de los coches de colección, donde cada detalle suma o resta ceros al valor del coche, la historia del coche es uno de esos detalles que puede influir, y mucho, en el precio al que se venda el coche. La de este Bugatti EB110 Super Sport de 1995 es una de las historias que le dan más aura.
Una máquina que ya era historia cuando nació
La historia del automóvil cuenta con desapariciones famosas, como la de los dos Ford Mustang de ‘Bullit’ que se esfumaron tras el rodaje, y reaparición casi al mismo tiempo 60 años después, los Auto Union Type C/D que se quedaron atrapado tras el Telón de Acero o “La Voiture Noire” de Bugatti, probablemente perdido para siempre. Esta desaparición no es tan famosa, pero tiene su miga.
Este Bugatti EB110 Super Sport salió de fábrica, desapareció, y no volvió a saberse nada de él durante 24 años. Ningún registro, ninguna matriculación, ninguna salida o exposición, ningún rastro, absolutamente nada. El coche se esfumó en la noche. Cuando reaparece dos décadas después, el cuentakilómetros marca 665 kilómetros. Para un vehículo fabricado en 1995, es como encontrar una botella de vino sin abrir de hace tres décadas, con el corcho todavía perfecto.
Michael Schumache recogiendo su Bugatti EB110 SS de la mano de Romano Artioli.
El EB 110 llegó al mundo en un momento turbulento. Romano Artioli había rescatado la marca Bugatti de la irrelevancia y levantado una fábrica en Campogalliano, Italia, con ambiciones descomunales. Era una época en la que nada parecía detener a Artioli.
Romano Artioli, que creció en Bolzano y donde en los años 80 gestionó uno de los concesionarios Ferrari más grandes del mundo, fue en la época de Bugatti, el dueño de Lotus Cars. El Lotus Elise debe su nombre en homenaje a su nieta, Elisa.
Sea como fuere, la era italiana de Bugatti, tuvo como resultado un coupé de fibra de carbono y titanio animado por V12 de 3.5 litros, cuatro turbos y 560 CV, en versión GT. Y hasta 611 CV a 8.250 rpm en la serie limitada SuperSport, que empujaban los 1.618 kilos del coche hasta los 351 km/h. El 0 a 100 lo resolvía en 3,2 segundos, con tracción total y cambio manual.
Era, sin exageración, el coche más rápido y avanzado de su época. Y también uno de los más efímeros: tras arrancar la producción en 1992, Bugatti Automobili quebró en 1995, el mismo año en que se fabricó este ejemplar azul de EB 110 SS.
Los registros oficiales hablan de poco más de 130 vehículos fabricados, 96 GT y de 34 a 36 unidades de la versión Super Sport. “Los dos últimos Bugatti EB 110 fueron terminados cuando los ejecutores judiciales se pararon frente a la gran puerta de entrada [para cerrar la fábrica]”, explica el diseñador jefe de Bugatti, Achim Anscheidt. La versión Super Sport es también una de las más famosas de la marca por tener a Michael Schumacher entre sus compradores.
Un misterio con pocas y convenientes respuestas
El coche —uno de la treintena de Super Sport fabricados— supuestamente había sido enviado a un proveedor para la formación de sus técnicos antes de recibir cualquier certificación oficial. Cuando los bancos comenzaron a embargar los activos de la empresa para saldar las deudas pendientes, el Super Sport, con número de chasis 021 y pintado en ese icónico Blu Bugatti, no apareció en ningún registro.
Se rumorea que el proveedor, temiendo no recibir lo que se le debía, simplemente se quedó con el coche, guardándolo en un almacén hasta que se resolviera la quiebra. Pero nunca volvió a salir a la luz. Avanzamos 24 años hasta 2019, y con igual misterio, el coche apareció de repente en Múnich, Alemania, como nuevo, con solo 665 kilómetros.
La casa de subastas Mecum, que lo pone ahora a la venta, explica que el coche fue revisado los especialistas de B Engineering, en Italia, compuestos por antiguos ingenieros de Bugatti y que crearon el Edonis con los chasis que recuperaron en la bancarrota de Bugatti. Sin embargo, B Engineering cerró en 2006 tras fabricar sólo dos prototipos.
El coche fue vendido, según dicen, al coleccionista estadounidense J.R. Amantea, de GT Motor Cars alrededor de 2020. Ese año, al tener el coche más de 25 años ya se podía importar el coche sin necesidad de homologarlo. Con la matrícula "LOSTEBSS" (el EB SS Perdido), se dejó ver en ‘The Quail, A Motorsports Gathering’, durante la Monterey Car Week en 2022, y en el Amelia Island Concours d’Elegance en 2023 donde ganó el premio al mejor de su clase en ambos eventos.
Nadie sabe con certeza dónde estuvo el coche durante estas dos décadas y media ni quien se encargó realmente de mantenerlo en condiciones. Lo que sí es evidente es que alguien lo cuidó con esmero: carrocería, mecánica e interior aparecieron en un estado de conservación que dejó sin palabras a los primeros especialistas que lo inspeccionaron.
El interior de cuero, el salpicadero en fibra de carbono a la vista, los acabados artesanales propios de la manufactura italiana de los noventa… todo intacto. Como si el tiempo no hubiera pasado.
Tras ser vendida discretamente en una venta privada, a través de Broad Arrow Auctions, por una cantidad no revelada en diciembre del año pasado, este Bugatti 'perdido' ahora saldrá a subasta en la venta de Mecum en Indianápolis el 16 de mayo. Este ejemplar, con su kilometraje casi simbólico y su historial singular, aspira a superar los tres millones de euros.
Más allá del precio, lo que hace especial a este coche es lo que representa: un objeto detenido en el tiempo, ajeno a la depreciación y al desgaste, que conecta directamente con un capítulo irrepetible de la historia del automóvil.
El EB110 fue, en cierto modo, el abuelo espiritual del Veyron y de todo lo que Bugatti construiría después bajo la tutela de Volkswagen, y ahora de Maté Rimac. Pero mientras esos coches nacieron dentro de un grupo industrial, este lo hizo en los márgenes, con la urgencia y la locura de quien sabe que el tiempo se acaba. Que haya sobrevivido casi virgen es, en sí mismo, un pequeño milagro mecánico.
Imágenes | Bugatti, Mecum Auctions
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