El drama del emprendedor que compró un histórico crucero y se gastó un millón de dólares en restaurarlo para nada

Invirtió su patrimonio casi al completo en un barco que quería convertir en un museo flotante como el Queen Mary. Todo fueron problemas

Crucero Willson 02
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Alejandra Otero

Yo para ser feliz quiero un barco. La popular canción habla de un camión, pero se entiende es lo que llevó a nuestro hoy protagonista a comprar un crucero alemán de los años 50 para restaurarlo. Un sueño que en el que invirtió millones y que no fue la mejor de las decisiones: hoy del barco solo queda el recuerdo.

Rebautizado como 'Aurora', quien se hizo con este inmenso buque de pasajeros fue Chris Willson, un ex desarrollador de software nacido en Utah que había amasado una pequeña fortuna como emprendedor tecnológico. Eso le permitió a lazarse en una inversión tan poco común. Pero empecemos por el principio.

Un sueño millonario que se quedó en intento y acabó con el barco abandonado

En 2008, Willson se topó con el anuncio de un barco en Craigslist, el famoso portal de compra venta norteamericano cuyo equivalente aquí sería Segundamano (ahora Vibbo). Le llamó la atención que se ofreciera algo tan inusual, así que investigó sobre el buque. Descubrió que había sido construido en el astillero alemán Blohm and Voss en 1955, siendo el primer transatlántico de pasajeros de enjundia concebido en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial.

Tras sopesar pros y contras, dio el paso: compraría el barco y lo restauraría con la idea de convertirlo en un museo flotante, preservando así una pieza histórica de la posguerra alemana. Un proyecto de lo más ilusionante. 

Crucero 'Aurora' un fracaso millonario

"Como reformar 15 casas". El barco en cuestión firmaba los 90 m de eslora, que era un tamaño respetable para un transatlántico de la época. Contaba con 85 camarotes, diferentes salones, espacios gastronómicos y galerías. Más allá de su valor histórico, tenía ciertos reclamos: el principal que fue usado en el rodaje 'Desde Rusia con amor', la segunda película de la saga James Bond aún con Sean Connery en los zapatos de 007.

Restaurarlo exigía estar a tiempo completo, así que Willson se mudó allí junto a su pareja y socia del proyecto, Jin Li. Tras la primera noche, se tomaron el café ante un amanecer precioso, lo que les dio una idea para el nombre: 'Aurora'. El barco lo trasladaron al puerto de Río Vista, una ciudad ribereña de California, donde pudieron alquilar un punto de atraque.

Durante 14 años, Willson junto a Li y otros colaboradores, se afanaron en la tarea de restauración sin experiencia ninguna y artesanalmente. "La magnitud era enorme. Es casi como reformar 15 casas uno solo", comentó a CNN. Trabajaron en los camarotes, cubiertas, soldaduras o la propia estructura del barco. En total invirtió 1 millón de dólares, aunque estimaba que para ponerlo en marcha como museo, estilo Queen Mary, exigiría unos 3 millones de dólares.

Este barco es una ruina. Entonces comenzaron los problemas. Willson se vio obligado a trasladar varias veces el barco mientras avanzaba en las tareas de restauración, subiendo la factura. En uno de sus emplazamientos, el puerto deportivo californiano Herman & Helen's Marina (Stockton, California) empezó el viacrucis. Residentes y autoridades locales presionaron para que lo moviera de allí: temían un hundimiento tras un episodio idéntico con el HMCS Chaleur, un antiguo buque de la Marina Real Canadiense, generando vertidos contaminantes.

El traslado exigía otro millón de dólares. Si bien parte del proyecto se financió gracias al crowdfunding, se hizo bastante popular en Youtube retratando las tareas de restauración en un canal que abrió para promocionar el museo flotante, ese nuevo extra ya no era asumible. Willson no tuvo otra salida poner en venta el 'Aurora' esperando que alguien tomara el testigo del proyecto. Encontró comprador, cuya identidad no ha trascendido, pero para su desgracia no lo hizo: a efectos, dejó morir el barco.

Crucero 'Aurora' un fracaso millonario

Factura millonaria. En mayo de 2024, la Delegación del Sheriff del Condado de San Joaquín anunció que el 'Aurora' había comenzado a hundirse. Tras años amarrado sin mantenimiento suficiente, el casco empezó a ceder y el agua se filtró al interior a través de una grieta. Además, el deterioro provocó fugas de diésel y aceite al agua. Las autoridades tuvieron que intervenir para atar en corto el vertido de fluidos. 

En diciembre de ese mismo año, el 'Aurora' fue remolcado a Mare Island, al norte de California, para desmantelarlo: desmontaron su estructura de acero pieza a pieza hasta hacerlo desaparecer por completo.

El 'Aurora' queda así en el recuerdo, pero dejó un último legado: una factura de 8,2 millones de dólares por los costes del desguace y desmantelamiento asumidos por el Ayuntamiento de Stockton. El consistorio ha abierto una investigación para determinar si puede reclamar ese coste a los posibles responsables. Es decir los propietarios del barco: Willson y el misterioso comprador.

Imágenes | Stockton city | Aurora Restoration Project

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