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Qué hacer si tu coche cae al agua, en ocho claves

Qué hacer si tu coche cae al agua, en ocho claves
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Un coche que se cae al agua es una imagen que difícilmente puede resultar agradable. Se trata de un siniestro vial que lleva aparejado el riesgo de ahogamiento, y eso nos puede hacer experimentar desde inseguridad ante la situación hasta un ataque de pánico.

Si tu coche cae al agua, siempre hay algo que se puede hacer. Son unas consideraciones muy sencillas que, llegado el momento que ojalá no llegue nunca, se pueden poner en práctica.

Antes de repasar esa lista, conviene recordar una máxima de oro en todo tipo de siniestros viales: ante todo, mucha calma. El agua comenzará a entrar en el habitáculo y seguramente estará fría, pero para llenar completamente el espacio interior del vehículo tendrá que desalojar el mismo volumen de aire, por lo que este proceso se puede llevar un rato. Conviene tranquilizarse y mantener tranquilos a los demás ocupantes del vehículo, si fuera el caso.

Qué hacer si tu coche cae al agua

Estas son las ocho claves que debes observar si tu coche cae al agua:

  1. Llevar el cinturón de seguridad puesto es básico. De lo contrario, la violenta desaceleración del vehículo al chocar contra el agua puede ocasionarnos daños de toda consideración. Como en cualquier colisión, de hecho, pero aquí el riesgo que corremos es el de no poder seguir adelante por haber quedado aturdidos con el golpe.
  2. Podemos soltar el cinturón de seguridad en cuanto nos hayamos asegurado de que al hacerlo no nos vamos a golpear, por ejemplo si el vehículo ha quedado volcado. Si fuera el caso, deberíamos apuntalarnos con brazos y piernas para evitar sufrir daños en el cuello.
  3. Comprobamos si las ventanillas se pueden bajar. Si es así, abandonaremos el vehículo enseguida. Si no, intentaremos romperlas, bien con la ayuda de un martillo puntiagudo, bien con una llave utilizada como puntero, sujetándola con una mano y golpeándola con la otra. Nunca intentaremos salir por el parabrisas, porque el vidrio laminado no se romperá como lo hace el vidrio templado.
  4. Si no es posible salir por las ventanillas, la alternativa será esperar hasta que el habitáculo se haya llenado de agua por completo.
  5. Si nos vemos obligados a esperar a que el coche se llene de agua, nos situaremos en la parte más alta posible del habitáculo, para respirar aire hasta el último momento que sea posible.
  6. Abrir las puertas sólo será sencillo cuando el habitáculo ya esté lleno de agua, y no de aire. En ese momento la presión interior y la exterior se habrán equiparado, y el esfuerzo que habrá que realizar para abrir las puertas del vehículo será menor. El proceso de llenado puede ser realmente lento.
  7. Empujar las puertas con fuerza por el lado más lejano a la bisagra, para disponer de mayor brazo de palanca.
  8. Abriremos las puertas de ambos lados, si es posible, buscando que el vehículo se quede lo más estable posible y evitando que se ladee.
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