Cómo es posible que un tren nuevo, que acababa de pasar revisión tres días atrás, descarrilara en una vía recién renovada. Es lo que tiene que responder la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF): su investigación sobre las causas del fatídico accidente de Adamuz ya ha comenzado, pero las conclusiones tardarán meses o incluso un año, sino más.
Lo primero que se analiza en un descarrilamiento es la vía, y los agentes de la Guardia Civil han dado con una rotura en una soldadura de la vía en la sección del accidente. La CIAF tendrá que dilucidar si ese trozo de raíl que falta fue causa o consecuencia del accidente. Es decir, si el Iryo descarriló porque estaba rota o se rompió por el descarrilamiento. No es la única hipótesis que se baraja para saber qué ocurrió en el primer accidente de un tren de Alta Velocidad en España.
Una agujero en la vía, un tren con sobrepeso o las dos
La soldadura rota es la L-10717 número 23117, en el km 318,7 en sentido Málaga-Madrid y estando a la altura de Adamuz (Córdoba), epicentro de esta tragedia ferroviaria. Recordar que el accidente se produjo por el descarrilamiento de los tres últimos vagones del tren Iryo 6189, contra los que impactó un Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario. El sistema de seguridad LZB no tuvo margen de tiempo par activar los frenos para no acabar impactando con el Iryo descarrilado.
El número de fallecidos ya asciende a 40, pero hay 32 personas aún desaparecidas sumado a 13 heridos ingresados en la UCI. La Guardia Civil continua con las labores de identificación, que están siendo complicadas en el caso de los dos primeros vagones del Alvia, encajado en un terraplén de 4 m. De superar los 79 fallecidos del accidente de Santiago de Compostela, será el accidente ferroviario más grave de la historia de España.
Una junta arrancada. Los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística de la Guardia Civil han tomado fotografías de este pedazo de vía arrancado, y se deberá determinar el motivo de esta fractura. Esta junta rota supone un espacio entre las secciones del riel, por lo que de existir previamente al paso del tren, podría haber ocasionado que descarrilara.
Según recoge Reuters, en base a lo declarado por una fuente no revelada, los técnicos identificaron algo de desgaste en esta placa de unión, lo que podría indicar que el desperfecto llevaba tiempo. Este espacio se podría haber hecho cada vez más grande por el paso de los trenes, hasta ser tan amplio como para que descarrilara el Iryo 6189. Dicha fuente señala que los técnicos creen que esta posible unión defectuosa es clave para identificar la causa del accidente.
José Trigueros, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, no descarta que pudiera ser un problema de la vía el detonante del descarrilamiento, pero explicó que se hacen inspecciones nocturnas de las vías precisamente para detectar cualquier signo de fatiga o desperfecto en los rieles.
En caso de ser así, el centro de control reduce la velocidad en dicho tramo. No fue así: la recta donde se produjo el accidente es un PAET, o Puesto de Adelantamiento y Estacionamiento de Trenes, que dispone de varias vías paralelas a la principal, agujas de desvío y sistemas de señalización y control. En este tramo la velocidad esta siempre limitada 250 km/h. Ambos trenes circulaban a unos 200 km/h en el momento del accidente.
Causa o consecuencia. La rotura de este riel ha sido reconocida por el ministro de Transportes, Óscar Puente, pero ha señalado que "aún debe determinarse si esa rotura es causa o consecuencia del descarrilamiento. Esa relación causal no está establecida y requerirá tiempo". Lo que se descarta es que se debiera a un error humano.
La CIAF de momento está en fase de recopilación de datos. Detallan, recoge ABC, que cualquier hipótesis sobre juntas, soldaduras o defectos de la vía exigirán análisis de laboratorio. "Una tesis definitiva sería especulativo. Es inviable atribuir concluyentemente el siniestro a una soldadura en esta fase".
Cabe resaltar que la vía fue renovada en este tramo en mayo de 2025, por lo que solo tenía siete meses. Toda la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía se está remodelando, con una dotación de 700 millones de euros. El plan integral de reforma incluye las propias vías, el cambio al sistema de seguridad ERMTS (sustituyendo el actual LZB en esa línea) y las telecomunicaciones. De ahí que tanto el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, como el responsable de transportes indiquen que el accidente fuera "realmente extraño".
Sobrepeso del tren. Además de que la vía fuese nueva, el otro motivo por el que el escenario resulta inusual para el accidente es que el tren era nuevo. Con fecha de fabricación de 2022, este convoy ETR1000 de Iryo, fabricado por Hitachi Rail-Bombardier, apenas tenía cuatro años. Sumado a que el jueves 15 de diciembre fue sometido a su última revisión: tres días antes de que descarrilara en Adamuz.
Otras hipótesis tienen este tren como protagonista: las primeras investigaciones también apuntan a que el descarrilamiento pudo deberse al sobrepeso arrastrado por uno de los vagones. En concreto el 6 del convoy, que arrastró al 7 y al 8 fuera de las vías. Esta pesquisa se sustenta en la declaración de los viajeros, que notaron unas extrañas perturbaciones en el vagón.
Por otro lado, el presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, apunta a un posible "fallo en el tren de aterrizaje de los vagones traseros". Señalar que así se denomina a toda la estructura sobre la que se asienta un vagón de tren, incluyendo las ruedas y la suspensión.
Una larga investigación. Estas hipótesis no son excluyentes: el fatal descarrilamiento podría haberse producido por este compendio de causas u otras aún no desveladas. Muchos accidentes se dan por una concatenación de motivos, siendo multifactoriales. Sea como fuere, es lo que tendrá que determinar la CIAF en su investigación, que no será rápida.
Este organismo tardó un año en publicar su informe del accidente de Angrois, en el verano de 2013, y tiene ahora mismo seis investigaciones abiertas, incluyendo el descarrilamiento de un tren de Cercanías en el túnel entre Atocha y Chamartín, y que tuvo lugar en Madrid en octubre de 2024.
Imágenes | Guardia Civil, Reuters, Iryo
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