“Lo siento. Ha sido culpa mía”. Normalmente, las disculpas expresan simpatía. Sin embargo, en caso de accidente, no es algo que debamos decir. Es una frase que, quizá digamos sin pensar, pero que nos puede poner en una situación delicada con la compañía de seguros.
Ante un tribunal, un abogado de una compañía de seguros podría convertir esa disculpa en una admisión de responsabilidad, cuando quizá la responsabilidad del accidente era compartida o ni siquiera era nuestra.
Simplemente, rellena el parte amistoso
Si la responsabilidad es evidente, por ejemplo, en un choque por alcance, por supuesto que debe reconocerse. Al evitar decir “es culpa mía”, se trata simplemente de no determinar la culpa en caliente cuando aún no está claro y limitarse a describir lo ocurrido para que las compañías lo valoren correctamente.
En realidad, deberíamos evitar discutir sobre la culpa o las circunstancias con el otro conductor y limitarnos a rellenar el parte amistoso, o Declaración Amistosa de Accidente. Y es que casi cualquier cosa que digamos podría ser utilizada por la compañía contraria. Incluso una simple explicación, como “lo siento, tuve que frenar porque alguien iba a cruzar en el paso de peatones”, puede volverse en nuestra contra.
De hecho, es exactamente lo que me ha ocurrido hace unos años. Frené para dejar cruzar a un peatón, el coche que me seguía no frenó a tiempo y chocó contra el Toyota Land Cruiser que estaba probando esa semana. Esa simple frase (“lo siento, tuve que frenar porque alguien iba a cruzar en el paso de peatones”) se volvió en mi contra.
La compañía contraria puso una denuncia al considerar que frené bruscamente y que no tendría que haberlo hecho así. Obviamente, al ser un claro caso de choque por alcance, la demanda no fue a ningún sitio, sólo me hizo perder dos mañanas para recoger las notificaciones.
Es decir, algunos clientes o algunas compañías no dudarán en buscar el más pequeño resquicio para evitar asumir el coste del accidente. Lo que deberíamos hacer, a pesar de los nervios del accidente, es limitarnos a rellenar el parte amistoso y ya.
La casuística en el parte es bastante exhaustiva, de hecho. En la columna 12, al del medio, hay 17 casos posibles y basta con marcar las casillas correspondientes para explicar de forma clara qué pasó en la mayoría de los casos. Por supuesto, se puede completar con una breve descripción de los hechos de manera objetiva en la casilla de observaciones, por ejemplo: "Frené para evitar un obstáculo” o “frené porque un peatón se disponía a cruzar".
El dibujo esquemático del accidente es también muy explicativo de las circunstancias. Por si acaso, también es recomendable tomar fotos de los daños, de la posición de los vehículos y del entorno, si es relevante (paso peatones, falta de iluminación en la calle, semáforos estropeados, señal de stop, etc).
En caso de fuertes discrepancias, falta de justificante del seguro de la otra parte, heridos -por muy leves que sean- o coche que entorpece el tráfico, la Guardia Civil o la policía local redactarán un atestado. Este informe es un documento oficial que puede influir en la decisión de las aseguradoras o los tribunales. En ese caso, tampoco hagas declaraciones de culpabilidad a las autoridades, incluso si crees que tienes la culpa. Limítate a describir los hechos.
Imágenes | BFM TV, Freepik
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