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Piques, o cuando apagamos el cerebro conduciendo

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Por favor, tomaos un ratito para ver este pequeño corto clásico de Disney. Es de 1950, se llama “Motor mania” y está protagonizado por Goofy. Es uno de tantos esfuerzos hechos en la Historia para concienciar a los conductores de la necesidad de seguir teniendo una conducta humanizada de cara a los demás.

Una vez visto, y esperando que os haya gustado, pasamos al tema que nos ocupa: los piques. Nos pasa fundamentalmente a los hombres, rara vez en nuestra vida vamos a ver una mujer picándose (y si es mujer contra mujer, más raro todavía). ¿Motivo? Ellas son más racionales por norma general.

Pensad en la siguiente situación. Vamos conduciendo y vemos en el retrovisor a otro conductor que nos achucha… y en ese momento, el “animal” toma posesión de nuestro ser y nos viene a la cabeza: “¿Me voy a dejar adelantar por ESE? ¿Quién se ha creído? ¡Pues lo lleva claro! Yo no voy a ser menos que él”.

Visto así, en frío, diríamos “pues el que piense eso es tonto de los …”. Pero cuando te ocurre, es otra cosa. A veces, simplemente, se nos va la olla, dejamos de ser personas para convertirnos en animales, pero al mando de una máquina de más de una tonelada que alcanza elevadas velocidades.

Pique SEAT Leon

Recientemente he asistido a una conversación donde el tema a tratar, entre otros, ha sido los “desafíos” que han tenido en la carretera por tener un coche pintón, como si por ello fuesen pidiendo constantemente al de atrás una carrera, al más puro estilo del Need For Speed Underground.

Las cosas claras, por favor. Todo coche, por lento o rápido que sea, tiene unas prestaciones concretas. Está en mano del conductor utilizarlas o no. Por ejemplo, si se pica el conductor de un Ford Fiesta con mi coche sé que, tenga el Fiesta que tenga (excepto uno concreto), mi coche le pega una soberana paliza, pero ¿qué gano por demostrarlo?

Es decir, seguirle a otro el pique o bien iniciarlo no demuestra nada de nosotros como conductores, excepto que somos como niños de guardería pero con un coche de verdad. ¿Quién no se ha peleado de pequeño en plan “y tú más, espejito, rebota y tu culo explota, eres un {loquesea}” etc?

Los piques es lo mismo, pero de adultos. Demostrar que tu coche corre más, es más prestacional, o que eres más tonto que el que te reta, o todo a la vez. Y si eres el “retador”... Por favor, hay cosas que de demostrarlas, hay que demostrarlas en un circuito, no en una carretera abierta al tráfico.

Pique Vin Diesel

¿Que estás en un circuito? Pues liberas todos tus instintos, eso es competición. En una carretera pública, no es competición, es temeridad. Muchas veces sobrepasan la frontera de lo absurdo y pasan directamente al esperpento, el colmo del despropósito, lo irracional y digno de seres salvajes.

En una ocasión, de Murcia a Madrid, circulaba con un coche compacto de 150 CV a un ritmo legal, pero constante. Había en las cercanías un hombre (acompañado, como yo) que no pensaba lo mismo, y que su Fiat Panda 1.2 tenía que ir por delante. Le adelanté como ocho veces, y solo las dos últimas a más de 130 km/h.

No creo que haya gloria alguna en adelantar a otro coche en una carretera pública. Podemos leer varias cosas del que “pierde” un pique, y es o bien que no tiene lo que hay que tener, o bien que ha hecho uso de su inteligencia. No hay chicas de escotes apretados y mallas en meta, de hecho, ni siquiera hay meta.

Tenemos demasiados años de evolución por detrás desde los simios, demostremos que han servido para algo. Ahora os pido un momento de reflexión, acordaos de los piques que habéis tenido en vuestra vida como conductores (me incluyo) y al final, pensad en si mereció la pena o solo fue una muestra más de “aquí yo soy el más gallito del corral”.

Simio al volante

Lo admito, yo también me he picado, y cuando me acuerdo de ello suelo avergonzarme y sentirme mal. Sigo sin ver en mi casa ninguna medalla, ni he recibido halagos femeninos por ello, ni salgo en los periódicos como trinfador por ese motivo. Fue un estado de imbecibilidad transitoria.

En circuito, todos los piques que queráis, es más, producen espectáculo, pero de verjas hacia afuera, hay que conducir como personas racionales y dotadas de inteligencia. Es lo que se nos presupone. ¿Alguna anécdota por ahí digna de ser contada?

NOTA: Siempre va a haber en el Mundo alguien con un coche más rápido que el tuyo, y además, siempre podemos encontrar gente más estúpida que nosotros. Elige tu bando.

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