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Es mejor que no esperes gran cosa de la anunciada educación vial obligatoria en las escuelas

Es mejor que no esperes gran cosa de la anunciada educación vial obligatoria en las escuelas
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En los últimos días ha saltado a los medios que el Congreso de los Diputados ha aprobado por unanimidad que la Educación Vial sea una asignatura obligatoria en las escuelas. Se ha publicado que este es "un nuevo logro de la plataforma de Seguridad Vial de Atresmedia", esto es, Ponle Freno, leído en un medio de la casa, claro. La cuestión es que la noticia destila un triunfalismo que resulta excesivo, incluso siendo un logro de la casa, porque estamos ante una medida de la que quizá es mejor no esperar gran cosa.

Para quien no lo sepa, se trata de un asunto largamente reclamado por muchas instituciones y asociaciones que desde hace años reclaman dar a los ciudadanos la formación y educación viales necesarias para atajar el problema de la siniestralidad y mejorar en definitiva la seguridad vial de las personas. Ahora hablamos de una proposición no de ley por la cual se insta al Gobierno a incluir "unidades didácticas específicas, evaluables y obligatorias" sobre Educación Vial en los temarios.

La voluntad de no pocos ciudadanos —incluyendo no sólo profesionales de la Seguridad Vial sino también seguramente una cantidad no despreciable de conductores ajenos al sector— está, efectivamente, en que se forme a la gente en Seguridad Vial, que se les dé una buena formación y que esta comience cuanto antes. Por ejemplo, había por ahí un estudio de Goodyear que en noviembre de 2014 explicaba que un 83 % de los padres españoles están a favor de que sus hijos reciban Educación Vial. Así que, en esencia, esta podría parecer una buena noticia.

La cuestión es...

Educación Vial, sí, pero ¿qué Educación Vial?

Educacion Vial en las escuelas

La cita Cambiarlo todo para que nada cambie, que vino a decir Giuseppe di Lampedusa hace un siglo, concentrando en una sola idea toda una forma de hacer las cosas, es la que mejor parece retratar la situación que tendremos, si nadie lo remedia —y no parece que vaya a ser el caso. De hecho, que el Real Decreto 1513/2006, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria, el Real Decreto 1631/2006, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la ESO, y el Real Decreto 1190/2012, por el que se modifican los dos anteriores, ya regulen toda esta cuestión desde hace años, nos hace ver por dónde van los tiros.

Lo importante no es tanto la idea sino cómo se lleva a cabo esa idea. La idea ya hace años que está normativizada. Pero ¿cómo se lleva a cabo? Este es el quid de la cuestión. Como sabe cualquier estudiante y cualquier ex-estudiante*, los temarios escolares se dividen en asignaturas serias y asignaturas marías. Matemáticas es seria, Educación para la ciudadanía era una maría, como Ética o Religión, por citar algunas de las más célebres marías de todos los tiempos.

No parece que la situación vaya a cambiar con la Educación Vial, aunque esta sea una de las materias más importantes que pueda aprender una persona en toda su vida. No he conocido a nadie que se mate por no saber resolver en un instante una suma de fracciones o por no recordar quiénes eran los comuneros, pero eso sí que ocurre cuando uno no tiene bien asentado en el cerebro que un coche es un cacharro de tonelada y pico que se desplaza a una velocidad de hasta 33 m/s, y que es mejor tomárselo en serio y no andar haciendo el memo mientras se conduce. O sea, que hablamos de una cuestión de actitudes: las actitudes de querer no hacer el memo y así llegar sanos y salvos.

Educacion Vial en los colegios

Si hablamos de una materia que se basa en las actitudes de las personas, que habla de educación en valores, nos encontramos ante una doble paradoja. ¿Someter a los estudiantes a una formación que les haga sentir miedo al suspenso y al fracaso como sucede con las asignaturas serias es la mejor manera de encarrilar una educación en valores o induce al rechazo? Y si la alternativa es que la Educación Vial sea una maría, el escenario pinta peor, casi se parecería a la actividad que una vez al año se hace en el cole con un circuito itinerante y unas bicis y se percibe como un día de fiesta.

La Educación Vial es otra cosa.

Consiste en conseguir que la persona sea capaz de concienciarse de los riesgos viales y que no perciba lo que aprenda como un ataque a su falta de conocimiento, sino como una ayuda para su propio desarrollo; y es además un proceso que no acaba hasta que la persona se recluye en su casa y decide que nunca más volverá a salir a caminar por la calle. ¿Por qué circunscribirlo al ámbito de la escuela y no apostar de una vez por una formación continuada, explícita pero amigable, que llegue al conjunto de la ciudadanía? ¿No habíamos quedado en que todos somos usuarios de la vía?

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