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¿Debería existir una edad fijada como máximo para dejar de conducir?
Seguridad

¿Debería existir una edad fijada como máximo para dejar de conducir?

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Manuel Rey Rodo cumplió 98 años el día 6 de este mes. Hace un par de semanas superó el psicotécnico. Saca el coche con frecuencia: «Se mo quitan, morro».

Así comienza una noticia publicada en La Voz de Galicia que explica cómo un conductor modélico, nacido hace casi una centuria, se mantiene todavía hoy al volante de su SEAT 1500. En España hay 8,77 millones de ciudadanos de edad igual o superior a 65 años, y existen 3,59 millones de autorizaciones para conducir algún tipo de vehículo expedidas a personas de esas mismas edades.

Y, de cara al futuro, estas cifras irán en aumento.

En un estudio patrocinado por la Fundación Línea Directa y publicado en septiembre de 2016, se pronosticaba que en 2049, el 30 % de la población española tendrá más de 65 años, y que "pese a los prejuicios sociales", los conductores mayores de 65 años son "los que menos accidentes tienen al volante", con una incidencia que puede ser hasta cuatro veces menos que en los conductores menores de 25 años.

Sin embargo, a raíz de otro estudio, este patrocinado por Fundación Mapfre y presentado en 2010, Juan Carlos González Luque, asesor médico de la Dirección General de Tráfico, explicaba a El País que si tenemos en cuenta la cantidad de kilómetros recorridos, proporcionalmente los conductores mayores están involucrados en un número mayor de siniestros viales.

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La cuestión está en determinar si realmente existe una mayor incidencia en la siniestralidad vial o si este aumento proporcional viene dado por un descenso acusado en las distancias recorridas a medida que pasan los años. En principio, el cálculo resulta algo difícil de realizar con exactitud. Más, si los datos dependen únicamente de encuestas.

Con independencia de esto, la mitad de los conductores mayores de 65 años consultados por Fundación Mapfre declararon que últimamente no disfrutan tanto de la conducción, en parte por los problemas que conlleva el envejecimiento, mientras que la otra mitad mantenían que su disfrute de la conducción era igual o mayor con el transcurso del tiempo, en parte porque la experiencia les ha hecho ganar confianza en ellos mismos como conductores.

La otra cara del trinomio formado por conocimientos, destrezas y actitudes del conductor

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Cuando hablamos sobre seguridad vial, a menudo recurrimos a un trinomio compuesto por conocimientos, destrezas y actitudes del conductor. Es más, podemos recurrir a la metáfora de un taburete de tres patas para dar a entender que, si rompemos una de ellas, el taburete de la seguridad se va al suelo, es decir, sin conocimientos o sin destrezas o sin actitudes proclives a la seguridad, puede sobrevenir un siniestro vial.

Así, de poco sirve tener grandes conocimientos de la normativa y grandes destrezas con el volante si las actitudes del conductor no están alineadas con la seguridad. De hecho, estadísticamente hablando el grueso de la siniestralidad vial viene dado más por cuestiones actitudinales que por falta de conocimientos o por carencia de destrezas.

Por ejemplo, si alguien se salta un stop, no es habitual que se lo salte porque no sabe qué significa la señal o porque ha olvidado cómo frenar; suele ser más una cuestión de que al conductor no le sale de las narices detenerse, o bien no se centra en lo que está haciendo y se despista... o cualquier otra causa de origen axiológico.

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Entre los conductores mayores de 65 años esta situación puede variar. Puede ocurrir que las actitudes del conductor no estén del todo alineadas con la seguridad, por ejemplo por el exceso de confianza que en un momento dado induce al conductor mayor a percibir los riesgos como menores. De hecho, las infracciones más frecuentes en conductores mayores de 65 años tienen que ver con este aspecto: la conducción distraída y la falta de respeto a las normas y señales de prioridad copan las denuncias de este colectivo.

También los conocimientos pueden estar algo tocados, por ejemplo si se han introducido situaciones para las que el conductor no ha sido formado. Es el caso evidente de las rotondas, pero también la proliferación de vías de alta capacidad, con sus correspondientes incorporaciones y salidas, o la eclosión de los sistemas de seguridad de los vehículos. Sin una garantía de reciclaje por parte de los conductores, existe un riesgo cierto de que se generen y se perpetúen lagunas en el terreno de los conocimientos.

Con todo, destaca en este colectivo un aspecto que en otras franjas de edad es mucho menos relevante, al menos en cuanto al riesgo vial. Se trata de la merma de destrezas, por ejemplo motivadas por el descenso de la agudeza visual, la disminución del campo visual, la peor adaptación a los cambios de condiciones de luminosidad, la disminución de reflejos, las enfermedades o la degeneración en aspectos fundamentales como el entendimiento o la coordinación psicomotriz.

Y esto nos lleva a hablar de las renovaciones del permiso de conducir.

Renovando el permiso de conducir en el marco legal de la Unión Europea

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Renovar el permiso de conducir se percibe por la mayoría de los españoles como un trámite "poco riguroso", si hacemos caso a los datos aportados por el estudio de la Fundación Línea Directa. Así lo calificaron un 60 % de los españoles consultados. En la misma encuesta se reveló que un 98 % de los conductores nunca han sido declarados no aptos para la conducción, y que un 9,2 % obtuvieron su certificado médico de aptitud sin apenas realizar un examen, siendo un 3,5 % el porcentaje de conductores de todas las edades que manifestaron tener algún tipo de deficiencia psicofísica que no quedó reflejada en el informe expedido por alguno de los 2.000 centros de reconocimiento de conductores.

La vigencia del permiso de conducir de las clases A y B es de diez años hasta que el conductor cumple 65 años, y de cinco años a partir de entonces.

El siguiente factor que conviene tener en cuenta cuando hablamos de conductores mayores y renovaciones es el plazo de vigencia de los permisos de conducir. Hasta 2009, la normativa vigente en España exigía un mayor número de revisiones a los conductores mayores... no de 65 años, sino ya mayores de 45 años.

Por ejemplo, en el caso de los permisos de las clases A y B la vigencia era de diez años hasta que el conductor cumplía 45 años; entonces pasaba a renovar el permiso cada cinco años hasta cumplir los 70 años; y, de ahí en adelante, el conductor debía pasar por el reconocimiento médico cada dos años.

Estas exigencias se suavizaron con el Reglamento General de Conductores de 2009, que sigue a pies juntillas lo que determina la Directiva 2006/126/CE, cuyo propósito es unificar criterios en la Unión Europea en lo relativo a la obtención y renovación de los permisos de conducir.

Así, la ley europea resultó ser más laxa que la que teníamos en España, de manera que hoy en día las vigencias de los permisos de conducir son:

Permisos de conducir
de las clases
AM, A1, A2, A, B
Permisos de conducir
de las clases
BTP, C1, C1+E, C, C+E,
D1, D1+E, D y D+E
Edad del conductor
inferior a 65 años
10 años 5 años
Edad del conductor
igual o superior a 65 años
5 años 3 años

Por otra parte, un recorrido por algunos trámites de renovación del permiso de conducir, realizado con motivo del mencionado estudio de la Fundación Línea Directa, nos deja un escenario que, como mínimo, resulta dispar y que coloca a España en una de las posiciones más restrictivas, al menos sobre el papel, junto a ejemplos interesantes como el de Suecia.

PaísPolítica aplicadaCoste medio
Examen psicotécnico
EspañaCentros de Reconocimiento de Conductores, centros privados autorizados por la Dirección General de Tráfico. 50 - 70 euros
Autodeclaración
Países BajosOficina Central de Tráfico, cada 10 años. A partir de 70 años, la autodeclaración debe incluir informe médico.45 euros (solicitud)
Reino UnidoCada 10 años a través de un formulario on-line o en oficina postal. Para menos de 70 años, el precio es 16 euros (online) o 20 euros (presencial). A partir de los 70 años es gratuito y hay que presentar un informe médico u oftalmológico, de un médico privado.16 / 20 - 0 euros
Médico privado
FranciaUna Comisión Médica de Atención Primaria realiza una lista de médicos privados autorizados para cada Departamento. Informe cada 15 años. 33 euros
AlemaniaTrámite burocrático ante la Oficina Federal de Transportes por Carretera. Por reiteración de multas, infracciones de drogas, alcohol o pérdida del permiso de conducir se realiza un examen psicomédico en un centro privado.35 euros (trámite)
Médico de cabecera
SueciaAgencia Sueca de Transportes. Interviene el Centro de Atención General de Salud y existe obligación médica de informar a Tráfico sobre pacientes incapacitados para conducir.15,60 euros

En efecto, la posición de Suecia en materia de seguridad vial parte de la llamada Visión Cero, que favorece la inclusión de todos los organismos involucrados en la disminución del riesgo vial para la mejora de la situación colectiva. Esta metodología, que se tiene por modélica en el sector, llevaría a que las renovaciones del permiso de conducir de las personas mayores estuvieran, de alguna manera, supervisadas o incluso condicionadas por alguien que realizara un seguimiento de la evolución de las condiciones psicofísicas del conductor.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

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Tradicionalmente, la decisión de dejar de conducir se ha confiado al autocontrol. Se prefiere que sea el conductor quien decida cuándo es el momento de abandonar una actividad que, por lo general, le ha acompañado a lo largo de su vida adulta. Con el apoyo de la familia, si es necesario.

El autocontrol permite que la decisión, que es realmente difícil, no se perciba como un castigo. Esto, en principio, debería servir para evitar que el conductor rechazara una imposición. La idea es que, una vez que el conductor ha tomado la decisión, el conductor es el responsable de llevar a cabo el abandono de la conducción.

Sin embargo, esta política de autocontrol choca de pleno con el interés personal que puede tener cualquier conductor, de cualquier edad, por mantener la libertad de movimientos que le proporciona el uso de un automóvil. En definitiva, no se trata de una decisión sencilla, implica múltiples factores psicológicos y sociales, y por eso entra de nuevo aquí la cuestión actitudinal del conductor.

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En este punto, vale la pena reparar en las impresiones de las representantes de dos asociaciones muy involucradas en la mejora de la seguridad vial: la Asociación para el Estudio de la Lesión Medular Espinal (AESLEME) y Stop Accidentes. Con motivo de la publicación del estudio de Fundación Mapfre en 2010, estas eran sus palabras:

"Los ancianos intentan suplir la falta de reflejos yendo más despacio, y eso a veces es un problema. Otros se toman una copa, porque lo han hecho toda la vida, y puede ser letal". — Mar Cogollos (AESLEME)

"Llega una edad en que la gente piensa que lo sabe todo. Cuesta mucho educar a los ancianos. Lo primero que te dicen es que nunca les ha pasado nada". — Ana María Campo (Stop Accidentes)

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Siendo así las cosas, y observando cómo funcionan algunos de los modelos de nuestro entorno, resulta tentador apuntar con el dedo a los médicos de cabecera asignados a las personas mayores que conducen vehículos, como contribuyentes a la seguridad vial de sus pacientes y, por extensión, de la sociedad en su conjunto.

En cualquier franja de edad, pero de forma más frecuente en las personas mayores, el mejor control posible sobre la evolución de su estado psicofísico está en manos del médico que atiende a esas personas. Por lo tanto, parece natural que si un paciente pierde las aptitudes psicofísicas necesarias para la conducción, sea el médico que le atiende el profesional más capacitado para dar la voz de alarma.

Sin embargo, esta idea choca con, al menos, dos problemas que habría que ver cómo se resuelven: la posible vulneración de la privacidad del conductor y la posible vulneración del secreto profesional médico. Tampoco es cuestión menor la dificultad de decirle a un paciente que, por más que le duela, debe dejar de conducir. Es probable que la tensión que se generara enrareciera el necesario clima de confianza entre el médico y su paciente.

Finalmente, está la cuestión sobre si una prohibición de conducir llevaría a que el conductor abandonara efectivamente esa actividad. «Se mo quitan, morro», que diría Manuel Rey Rodo, el protagonista de la noticia sobre el que quizá sea el conductor en activo más longevo de España en estos momentos.

El caso del conductor de un cuatriciclo ligero que ha sido propuesto para que el médico determine si ha perdido sus facultades

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Otra noticia, también procedente de Galicia, nos habla de un conductor de cuatriciclo ligero que se hizo 20 kilómetros transitando por el medio de la autovía A-52, algo que está prohibido a este tipo de vehículos, que sólo deben circular por calles y carreteras convencionales. En este caso no llama la atención la edad del infractor, de 45 años, sino su comentario cuando la Guardia Civil lo detuvo y le preguntó qué demonios hacía en aquella autovía:

"Ya me parecía muy ancha para ser una nacional"

De hecho, los agentes encontraron al atolondrado conductor "muy desorientado". Además, era "incapaz de mantener la concentración y respondía de manera incoherente a las preguntas que se le formulaban", según relató el instituto armado a través de un comunicado oficial.

Cuatriciclo Ligero

Tras proceder a la persecución del infractor y obligarlo a abandonar la autovía por la salida más inmediata, los agentes de la Guardia Civil emitieron un informe que tiene que servir para que un médico examine al conductor y determine si ha perdido facultades y, en ese caso, se le declare nulo el permiso de conducir de la clase AM, tal y como contempla la Ley de Seguridad Vial:

"El organismo autónomo Jefatura Central de Tráfico podrá declarar la pérdida de vigencia de las autorizaciones reguladas en este título cuando se acredite la desaparición de los requisitos sobre conocimientos, habilidades o aptitudes psicofísicas exigidas para su autorización". — Artículo 70.2 de la Ley de Seguridad Vial

De esta pequeña historia podemos extraer, como mínimo, dos planteamientos:

  1. Que, después de todo, quizá no deba existir tanto una edad fijada como máximo para dejar de conducir, como un mayor control por parte de la administración para ver quién conduce y quién no, en atención a sus condiciones psicofísicas reales.
  2. Que si el dictamen médico se produce a instancias de las autoridades cuando un conductor infringe la ley de forma muy grave, como en el hecho recogido por el Faro de Vigo, ¿por qué no se puede buscar una fórmula que sitúe al médico un paso antes en la cadena de la seguridad?

En efecto, la decisión de dejar de conducir no es un problema sencillo de resolver. Pero habrá que ver viendo cómo se afronta, porque las previsiones indican que cada vez será más frecuente hallarse ante situaciones como estas.

En Motorpasión | Cómo renovar el carnet de conducir

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