Cada 15.000 km o 30.000 km, cada año o cada dos años, según las recomendaciones de cada fabricante, nadie se libra de cambiar el aceite del motor cada cierto tiempo. Es tan importante para el buen funcionamiento del motor como la propia gasolina o gasóleo. Toda la dificultad es saber qué aceite echarle y, saber si el taller no está vendiendo un aceite que no necesitamos porque es más caro y su margen más elevado.
Ya sabes, ese aceite 0W-20, 5W-40 o 10W-60 que aparece en la factura y del que a veces nos dejan un bidón en el maletero con cuatro gotas al fondo porque no entró todo en el motor. Esas cifras representan la viscosidad, la temperatura y cómo una influencia la otra. Desciframos qué significa todo eso, qué tipos de aceite existen y los que necesita nuestro motor.
Tipos de aceite, viscosidad y temperatura
El aceite es un elemento fundamental para el buen funcionamiento de los motores térmicos. Además de garantizar la fiabilidad del motor lubricando las piezas metálicas y evitando desgastes, los aceites tienen la función de limpiar el motor y favorecer las tecnologías de baja fricción con las que las marcas procuran cumplir o mejorar los límites de emisiones para la homologación.
Un motor con lubricación deficiente no solo envejece más rápido, sino que también es menos eficiente, ya que una mayor fricción provoca que más energía se desperdicie en forma de calor. Para saber qué aceite usar, la respuesta más fiable siempre es consultar el manual del propietario.
Tipos de aceite
Existen tres tipos de aceites, minerales, sintéticos y los semisintéticos. Los aceites minerales vienen del petróleo, se obtienen refinando el crudo mediante diferentes procesos. Se usan generalmente en coches antiguos, ya que antes de 1995 los motores no estaban preparados para los aceites sintéticos. Los aceites minerales son más baratos, pero tienen una duración menor.
Los aceites sintéticos toman como punto de partida los aceites minerales y, a través de sucesivos tratamientos en laboratorio, son modificados para cumplir con características concretas. Son de mayor calidad y más caros, pero a cambio ofrecen mayor estabilidad, vida útil más prolongada y mejor resistencia a los cambios de temperatura sin perder propiedades.Mejoran tanto la fiabilidad como las prestaciones a lo largo del tiempo.
Los semisintéticos mezclan ambos tipos, buscando un equilibrio entre precio, prestaciones y durabilidad.
Viscosidad
La viscosidad está regulada por la normativa SAE (Society of Automotive Engineers), concretamente por la escala SAE J 300, que asocia la viscosidad del aceite con la temperatura de funcionamiento.
Existen dos categorías: los aceites monogrado, con una sola viscosidad a cualquier temperatura, y los multigrado, que tienen una viscosidad en frío y otra en caliente. Los aceites monogrado prácticamente han caído en desuso, pues obligarían a utilizar dos aceites diferentes a lo largo del año. Nos interesan aquí los multigrado.
En los aceites multigrado la viscosidad se refleja con nomenclaturas, como 5W-30, 10W-40 o 20W-50. La primera cifra, acompañada de la W (de winter, invierno), marca el rango inferior de temperatura, y la segunda el superior. Ojo, estos valores no indican temperaturas, sino valores en la escala de viscosidad SAE J 300.
Lo que estos números indican es que en el extremo inferior de temperatura el aceite mantiene la fluidez necesaria sin volverse demasiado denso, mientras que en el extremo superior mantiene sus propiedades lubricantes sin volverse líquido como el agua. Por ejemplo, un aceite 5W-30 tiene una viscosidad de 3,5 centistokes (cSt) a -30 °C y de 6,9 cSt a temperaturas altas.
En concreto significa que permite arrancar el motor sin resistencia excesiva hasta −30 °C, mientras que en caliente tiene una viscosidad dinámica HTHS a 150 °C superior o igual a 2,9 mPa·s (Milipascal por segundo). Es la medición de la viscosidad dinámica o absoluta.
Y todo eso, ¿qué significa para mi coche?
No tenemos que quedar con dos cosas. La primera, que con un índice de temperatura invernal de 5W o 10W en cualquier coche en España es más que suficiente. No somos precisamente un país dónde sean frecuentes las temperaturas de -20ºC o menos.
La segunda, que lo importante es fijarse en la segunda cifra, la de viscosidad. Para un turismo o un SUV una viscosidad de 30 o 40 son ampliamente suficientes. No es necesario poner aceite de mayor viscosidad, como un 10W-60, en un coche familiar o un compacto. Son aceites más caros y que no aportarán ningún beneficio, al contrario.
Un aceite como el 10W-60 está pensando para motores de altas prestaciones, deportivos y que trabajan a regímenes muy elevados (más de 7.000 rpm), como los BMW M, Porsche, Ferrari u Honda Civic Type R. Es recomendado también para climas cálidos o si acudes a tandas en circuito.
Su mayor viscosidad (o "espesor") a altas temperaturas es lo que permite proteger esos motores. Un 10W-60 en un motor de 1.5 y 120 CV, sólo haría que aumentara el consumo de gasolina al ser más espeso y no facilitar el movimiento de las piezas del motor. Y cada cambio de aceite nos saldría más caro.
En un motor de Porsche o un 6 cilindros BMW M, las fuerzas y fricciones que se ejercen en el interior del motor son extremas y un aceite más fluido no protegería las piezas, de ahí que se necesite un aceite más viscoso, denso o espeso.
En España, teniendo en cuenta las propiedades de los aceites modernos, normalmente se usan aceites 5W-30, 10W-30, 10W-40 o 10W-50, más que suficientes para los rigores de un conductor medio. En caso de duda, siempre es recomendable consultar el manual del vehículo.
Imágenes | pixabay, Toyota
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