En España, de la Guardia Civil a los Mossos d’Esquadra y Ertzaintza pasando por las policías municipales y locales, todos utilizan una amplia gama de radares para detectar los excesos de velocidad. Sistema Pegasus en helicóptero, “radares” por inducción, radares de tramos o el temido Veloláser.
El Velolaser es uno de los radares de control de velocidad más eficacez de la DGT. Es ultracompacto, portátil e inalámbrico de unos 50 cm y apenas pesa dos kilos. Es tan fácil de esconder en cualquier sitio que nadie lo ve.
Cómo funciona el radar Veloláser
El VeloLaser es un cinemómetro láser de la marca francesa Mesta, homologado y ampliamente desplegado en las carreteras españolas y europeas. Su principio de funcionamiento es el de un LIDAR. Un cinemómetro LIDAR (por Light Detection And Ranging), mide la velocidad de un vehículo calculando el tiempo que tarda un haz de luz infrarroja en llegar hasta el objetivo y regresar al emisor.
El dispositivo lanza miles de pulsos de luz por segundo, invisibles al ojo humano, apuntando a una zona concreta del vehículo, casi siempre hacia la matrícula. Cada pulso viaja a la velocidad de la luz, rebota en la superficie del vehículo y vuelve al sensor receptor integrado en el propio equipo.
El sistema registra el tiempo exacto que transcurre entre la emisión y la recepción de cada pulso, del orden de nanosegundos, y calcula la distancia precisa al vehículo en ese instante (distancia = tiempo x velocidad). Al repetir esta operación en fracciones de segundo y comparar las distancias sucesivas, el equipo así obtiene la variación de posición en un intervalo de tiempo conocido, lo que le permite calcular entonces la velocidad (velocidad = tiempo/distancia) con una precisión de más o menos 1 km/h.
Sin embargo, lo que lo distingue es su arquitectura integrada y su alto grado de automatización. El equipo combina en una sola unidad el emisor láser, el receptor óptico, la cámara de alta resolución y el procesador de imágenes.
Cuando detecta un vehículo que supera el límite programado, dispara automáticamente una o varias fotografías que capturan la matrícula con nitidez, la velocidad medida, la fecha, la hora y el punto kilométrico exacto. Todo queda registrado en la misma imagen, lo que constituye por sí solo la evidencia de la infracción.
Puede operar en modo fijo, instalado en un soporte o cabina, o en modo móvil sobre trípode, y funciona tanto de día como de noche gracias a su iluminación infrarroja. Los datos se transmiten de forma cifrada al centro de tratamiento de denuncias, donde se genera automáticamente la notificación al titular del vehículo.
Su gran ventaja operativa es que no requiere la presencia de un agente para completar el proceso sancionador, a diferencia de una pistola TruCAM II o de los prismáticos láser que tanto usa la Gendarmerie en Francia, por ejemplo. En estos casos, un agente debe medir la velocidad, mientras que más adelante una o varias patrullas deben interceptar a los infractores.
Imágenes | Guardia Civil
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