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Think City, miniprueba (parte 2)

Think City, miniprueba (parte 2)
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Este coche eléctrico no es una solución, a día de hoy, para la inmensidad de los consumidores, pero sí para pioneros, flotas y gente que mueva muchísimo el coche por ciudad y disponga de otro para usos adicionales. Es caro, porque estamos al principio de la revolución, y su tecnología no está tan amortizada.

Sin embargo, si somos muy largoplacistas, es una opción muy a tener en cuenta. En 2010 el reemplazo de sus baterías es caro, 12.000 euros, pero para cuando tengamos que reemplazarlas ya se habrán abaratado mucho y recortará distancias al coche de combustión interna de uso urbano (segmento sub-B).

En España se han vendido 40 y quedan 152 más pendientes de entregar a clientes. En Europa hay más de 1.500 unidades en movimiento. Según se van apuntando algunas ciudades a la movilidad eléctrica, su uso se convierte en más fácil y más ventajoso, porque tener un coche de estos tiene sus ventajas.

Think City

En esta imagen estoy aparcado en zona azul de Madrid. Podría haberme ido tranquilamente y olvidarme del coche, porque está exento de pagar la O.R.A. Unido a su pequeño tamaño, es mucho más fácil aparcar, se ha pensado para el medio urbano, y con 45 CV de potencia va sobrado para ese fin.

Por otro lado, no paga el 75% del papelito o impuesto de circulación (IVTM). No estoy seguro de si rige en Madrid, pero hay ciudades europeas donde pueden ir por el carril bus sin problemas o meterse en barrios de circulación restringida. Pero sigue teniendo el problema de ¿dónde lo recargas?

Tiene sus ventajas, pero sus inconvenientes no se los quita nadie, pero por algo hay que empezar. Los primeros coches de gasolina también tenían sus problemas de movilidad porque la bencina solo la vendían en farmacias y la autonomía también era escasa. En esa época, antes de la PGM, los eléctricos eran los reyes.

Think City

Algunas pegas adicionales

Bueno, y además de todo lo dicho, he de añadir algunas cosas. Por ejemplo, que tiene que mejorar la calidad de los acabados, en esta imagen vemos una goma descolgada y se supone que no es algo que uno quite accidentalmente, es que se ha desprendido sola. Quizás merecía la pena encarecerlo a costa de un mejor interior.

Por otro lado, hay un montón de pegatinas de advertencia… en perfecto noruego, lengua que pocos dominan fuera de Noruega. Como mínimo, que venga en inglés. No sé cómo es el manual de instrucciones, la unidad de prensa no lo llevaba encima, espero que eso sí esté en castellano.

En cuanto al equipamiento, es reducido, comparable a un coche convencional de mismo propósito, pero la verdad sea dicha, ellos son muy baratos y el Think City no lo es. Debería ir mejor equipado. Lo de la dirección asistida opcional es criticable, aunque no sea estrictamente necesaria.

Think City

Conducción en ciudad

Pese a no tener dirección asistida, hasta las maniobras de aparcamiento se resuelven con facilidad, basta con mover el volante en movimiento (de paso las ruedas duran más así). Al aparcar, hay que tener cuidado, cualquier peatón distraído, que no nos haya visto, lo más probable es que no nos haya oído tampoco.

Algunas de las imágenes de la prueba están hechas en Ciudad Universitaria, y la gente me miraba muchísimo. Además de su peculiar diseño, también verían que ese cochecito azul se movía sin hacer ruido y estaba claro que no es el Troncomóvil. Llama mucho la atención, más que anodinos ultradeportivos que se han hecho más habituales.

A la salida de los semáforos siempre vamos a conseguir que nos miren. ¿Cómo es posible que con lo pequeñajo que es y con su discutible apariencia salga tan rápido? Los primeros metros son los que marcan la diferencia. Se enciende el verde, pisas a fondo y de parado a movimiento en un instante, pero con impecable suavidad.

Think City

Conducirlo por ciudad es toda una experiencia, porque aunque te mueves a la misma velocidad de los demás, vas ahorrando tiempo y la conducción es mucho más Zen, por decirlo de alguna manera. Es más relajado, más simple, más sosegado, aunque estés rodeado de coches echando humo y haciendo ruido (que es la realidad a la que nos hemos acostumbrado).

Circulando por una población más tranquila que la metrópoli española, llega un momento en el que ya solo se oyen las ruedas, testimonialmente, y hasta los pájaros se empiezan a oír. En resumen, es un rollo de conducción muy diferente que hay que probarlo para entenderlo.

No se queda rezagado en el tráfico, a menos que se pique alguien en un semáforo y pase de velocidad legal. No necesita ni un kilowatio más en este entorno. Coches convencionales, con más potencia, se pueden tildar de perezosos o lentos incluso en ciudad, pero este no. Cunde mucho más la potencia en un coche como este.

Conducción en autopista

Este es uno de los poquísimos coches que existen en los que puedes ir en autopista pisando el acelerador al máximo, todo el rato, sin jugarte una condena de cárcel o matarte. No va a pasar de 105 km/h (GPS) en ningún caso, hagas lo que hagas. “Bah, radares a mí...” Alguna ventaja tiene que tener el ser “lento”.

El ruido aerodinámico no me parece más molesto que cualquier turismo convencional comparable, pero este es siempre más silencioso, porque el motor tiene un ruido simbólico. En cuanto al ruido de las ruedas… es tirando a bajo. Aunque se cuele algo de ruido por el “maletero”, es silenciosísimo, casi como una berlina bien aislada.

En cuanto a las incorporaciones… como siempre, prima más la prudencia y el saber calcular las distancias, nos hemos acostumbrado a que el motor tenga el papel principal. No recuerdo haber tenido ningún problema para incorporarme de una autopista a otra con la debida precaución. Pasa de 0 a 80 km/h en 16 segundos.

Think City

Comportamiento en general

Lo conduje como un desplazamiento habitual, no he “trameado” con él. Sí me dí cuenta que en algunos giros, si vas un poquito pasado, despista un poco el tacto de la dirección (asistida opcionalmente), pero eso también es que siempre he conducido con dirección asistida y estoy acostumbradísimo.

La suspensión me parece adecuada para su planteamiento, en cuanto a pérdidas de tracción, no necesita asistencia casi nunca. Solo conseguí derrapar un poquito arrancando con la rueda izquierda en asfalto y la derecha sobre un poco de gravilla, pero se enderezó solo rápidamente. En nieve no sé cómo va (obviamente).

Si el viraje es muy fuerte, la suspensión es un poco blanda, considerad la altura que tiene la carrocería respecto a las ruedas. No creo que tenga ningún problema conduciendo de forma normal, es el tipo de conducción que el coche te pide todo el rato. El que quiera deportividad eléctrica que se mire un Tesla.

Think City

¿Y la seguridad?

Pues bien, aunque los paneles exteriores de la carrocería son de plástico (que no hay que pintar por otra parte), lo que hay debajo es una célula de seguridad convencional, con acero y aluminio. Este coche ha superado normativas de seguridad europeas y norteamericanas para poder circular fuera de población.

No tiene puntuación EuroNCAP, debería equivaler a tres o cuatro estrellas, aunque no creo que llegue a cinco. Los cinturones de seguridad tienen sus pretensores y limitadores de esfuerzo, acompañados de doble airbag delantero. En este sentido es como cualquier coche urbano pequeño.

¿Qué pasa si nos caemos de un puente y entramos al agua? En teoría, nada, es una de las pruebas que ha superado, incluso si hay sal, no vamos a morir electrocutados. En caso de accidente gordo, las baterías están en el lugar más seguro posible, entre los ejes y bajo el habitáculo. En resumen, no hay que temer por él más que en cualquier otro coche.

Think City

En resumen… Think City

Su nombre lo dice todo, piensa en la ciudad. Ahora estamos acostumbrados al ruido, humo e inconvenientes de los coches convencionales, pero cuando dentro de unos años los eléctricos sean más numerosos, nos invadirá cierta nostalgia, pero coincidiremos en que las ciudades serán más habitables así.

Las ciudades empezaron siendo de las personas, pero hoy están tomadas por los coches, es así. Hay gente dispuesta a empezar esa revolución pagando el sobrecoste que supone un vehículo como este (a corto y medio plazo). Ahora mismo no tiene competidores, pero los tendrá muy pronto. Esto no es más que el principio de una nueva era.

Desde luego los testimonios de sus propietarios coinciden, están encantados (hablo de eléctricos en general) una vez que se acostumbran a sus limitaciones. A modo de epílogo, os recomiendo ver el documental “Who killed the electric car?”. Así veréis estos coches menos como un capricho eco-idiota.

Think City

A todo esto, ¿podemos considerar este coche como ecológico? Pues en mi opinión sí, porque no solo es tremendamente eficiente en marcha, es que también se ha cuidado mucho el aspecto de la fabricación y qué se va a hacer con él al final de su vida útil. Las baterías, una vez agotada su vida útil, son reciclables casi del todo.

Al no producir emisiones locales ni ruido, es más compatible con el medio ambiente, está más integrado en la naturaleza (que no suele producir humos ni ruido en reposo). Las emisiones que genera la energía que consume, aunque venga del carbón, son muy bajas comparadas con el más eficiente de los coches de combustión interna.

Esto no es propaganda ecologista, sino hechos demostrables que cualquiera puede contrastar. Hoy día ser ecológico supone un sobrecoste hasta en las bolsitas de té o los huevos de corral, y el coche eléctrico también es así. Bueno, es así ahora, pero las cosas irán cambiando poco a poco.

Ficha técnica

  • Motor: eléctrico AC (inducción) (20 kW continuos, 34 kW de pico)
  • Par máximo: 140 Nm CEE
  • Peso en vacío: 1.038 kg.
  • Velocidad máxima: 110 km/h
  • Aceleración de 0 a 80 km/h: 16 s
  • Transmisión: Automática de 1 velocidad
  • Autonomía: 180 km (extraurbano) ó 210 km (urbano)
  • Capacidad de las baterías: 23 kWh
  • Capacidad del maletero: 200 litros – 560 litros (asientos abatidos o biplaza)
  • Neumáticos: 165/65 R14

Fotografía | Daniel Lancho
Prueba | Javier Costas Franco
En Motorpasión | Think City, miniprueba (parte 1)

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