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Conducir como un taxista

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Mi amigo Javier Costas debe de haber tenido recientemente alguna experiencia traumática con algún taxista que le ha llevado a escribir un genial artículo llamado Taxistas, conductores de otra casta. En él le pega un repaso (y nunca mejor dicho) a algunos estereotipos que cumplen muchos taxistas.

Aunque estoy bastante de acuerdo con él, creo que hay dos puntos que se pueden explicar y casi justificar. El primero es el tipo de conducción no eficiente, quizás a un taxista le interesa más acabar rápido su servicio y recoger a otro cliente que ahorrar combustible pero tardar más. Aunque consuma el doble conduciendo de esta forma, lo puede rentabilizar si por el 15% de tiempo que ahorra al final del día consigue llevar a uno o dos clientes más.

Y el otro punto es el de conducir sin intermitentes, sin respetar las normas y demás. Mi experiencia personal me dice que, cuantas más horas paso conduciendo, más descuidado soy. Supongo que os habrá pasado el estar tres días que parece que no haces otra cosa que ir de un lado a otro en coche, esos días en los que acabas harto de coches y no quieres ver ni uno más delante.

Pues admito que mi cuidado al conducir (señalizar correctamente, respetar señales y demás) se ve bastante mermado en esas ocasiones. Siempre he pensado que, viendo esto, es en parte normal que los taxistas conduzcan como conducen.

Por cierto, no los defiendo por tener ningún familiar o amigo taxista. Ni tampoco por miedo después de haber visto Taxi Driver, de verdad.

Enlace | El blog de Javier Costas

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