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¿Cómo se preparan los pilotos para las 24 Horas de Le Mans?

¿Cómo se preparan los pilotos para las 24 Horas de Le Mans?
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Las 24 Horas de Le Mans es una de las carreras de resistencia más exigentes del mundo. Y no solo para los coches a los que se les lleva hasta el extremo, sino también para los pilotos que son los encargados de guiarlos hasta la meta, 24 horas después de haber dado inicio la carrera.

Ya sabemos cómo se preparan los equipos para el gran día. Un año de trabajo entero para rendir durante un día completo sin que nada falle. Pero, ¿cómo se preparan los pilotos? ¿Cómo consiguen que su maquinaria no falle en un momento clave?

Estos hombres no sólo se enfrentan al desafío de una pista muy exigente, sino también a unas condiciones meteorológicas que en ocasiones resultan complicadas. Junio no es un mes especialmente caluroso en el área de Le Mans y para este año, durante el fin de semana, se esperan temperaturas de entre 20 grados por el día y algo más de 10º por la noche, con lluvias aisladas la madrugada del domingo.

La temperatura dentro del cockpit suele oscilar entre los 27 y 32 grados. Además el mono ignífugo aumenta aún más la sensación de calor, deshidratación y sofoco. Por ello, tienen que estar preparados como atletas olímpicos.

Exigentes rutas de entrenamiento

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Los pilotos se entrenan físicamente prácticamente los 365 días del año una media de entre tres y cuatro horas diarias. En su mayoría cuentan con un entrenador personal encargado de establecer una rutina de entrenamiento y de monitorizar sus progresos.

Las sesiones de preparación de los pilotos de resistencia suelen dividirse en varios apartados: resistencia con movimiento al volante, entrenamiento de cuello, entrenamientos de tiempo de reacción y coordinación, core, entrenamiento integral de las piernas, tobillos y pies y preparación cardiovascular.

Todo este entrenamiento ayuda a los pilotos a tener l suficiente fuerza y resistencia, al mismo tiempo que reduce en todo lo posible el peso del piloto. Hay que tener en cuenta que 10 kilos de más pueden suponer varias décimas de segundo por vuelta en Le Mans, por lo que los pilotos altos y corpulentos tienen una desventaja significativa.

La receta perfecta para triunfar

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Una de las partes importantes de la preparación para la carrera es la alimentación, que proporciona al piloto el combustible suficiente rendir en el vehículo durante toda la carrera. En el caso de los equipos más potentes y con más presupuestos, tienen a disposición de sus chicos un equipo de nutricionistas y en el de los que cuentan con menos presupuesto, suelen ser los fisioterapeutas los que ejercen esta labor y asesoran a sus chicos.

La dieta de los participantes en las 24 Horas de Le Mans gira en torno a la ingesta de hidratos de carbono y de grasas saludables, dos fuentes de energía importantes. Los carbohidratos se almacenan en forma de glucógeno en el músculo y el hígado, dos partes del organismo cuyo funcionamiento es crucial para la liberación de la energía mientras se realiza una actividad física.

El hígado se encarga de regular la concentración de glucosa en sangre, la cual se ocupa de alimentar al cerebro de forma regular. A través del glucógeno almacenado en los músculos, se abastecen las necesidades de éstos durante la realización del esfuerzo.

Porsche Experience Center

Durante la carrera, los pilotos se alimentan de una forma especial, que depende principalmente de cuánto tiempo van a tardar en volver a subirse al coche, algo importante de cara a que la digestión no interfiera en su tiempo al volante, pues provocaría una fatiga que evitaría el rendimiento y concentración óptimos.

Una vez se acerca el final de la tanda del piloto al volante, el equipo contacta desde el box con el hospitality -su casa de casi dentro del Circuito de Le Mans- y decide lo que el conductor va a comer. Lo más habitual, los tradicionales spaguetti con tomate. Un clásico.

En el caso de Porsche, por ejemplo, antes de la carrera los cocineros reciben de los nutricionistas el menú que han de ponerles a los pilotos durante el tiempo que estén en el circuito. En el caso del piloto Kévin Estre, piloto 911 RSR #92, tomará platos típicos franceses como la sopa de cebolla, el Bœuf bourguignon, unas sardinas con ratatouille acompañadas de queso Reblochon y crema de calvados, o un Quiche Lorraine. Jörg Bergmeister -piloto de GTE AM- por su parte, fan de la comida italiana, tomará pizza y pasta.

Además de la comida, la hidratación juega también un papel crucial ante las altas temperaturas con las que tienen que lidiar los pilotos. Con el objetivo de que su cuerpo funcione correctamente y evitar la deshidratación, junto a ellos llevan una botella de aproximadamente un litro, dentro de la cual llevan bebida isotónica o simplemente agua.

Mente sana, cuerpo sano

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La preparación física es sólo una parte del entrenamiento. La otra, tanto o más importante, es la preparación mental. La concentración es esencial y más en una carrera tan larga en la que es muy fácil que la rutina te haga despistarte y los despistes se pagan muy caros cuando se está constantemente adelantando, unos, y siendo adelantado, los otros.

Además, los pilotos han aprender a relajarse y a poder dormirse si lo necesitan a lo largo de la carrera. A pesar de que hay algunos que prefieren no dormir, la mayoría opta por pegar pequeñas cabezadas que les ayuden a recuperarse antes del siguiente stint.

"Hay momentos, en especial durante la noche, en los que uno siente que está totalmente aislado del mundo, como con una visión túnel. Todo transcurre automáticamente. Son tus reflejos los que tienen el control del coche. A menudo se producen momentos de tensión extraordinaria. Puede haber una piedra sobre el pavimento o alguien que hace un trompo delante de ti. En ese instante respondes y recuperas el control del coche de alguna manera y hasta pasados unos cuantos segundos no piensas en lo que podría haber sucedido. Es entonces cuando tu pulso se acelera. Uno no conduce con la cabeza, todo sucede demasiado rápido. Podría decirse que el piloto más rápido es el que tiene más habilidad para desconectar su cabeza" Timo Bernhard, dos veces Campeón de las 24 Horas de Le Mans.

En definitiva, un entrenamiento exhaustivo y completo destinado a conseguir el objetivo deseado, la victoria.

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