Un ingeniero decidió fabricar un Lamborghini Countach en su sótano. Tardó 17 años y al final tuvo que usar una excavadora para desenterrar su tesoro

  • Ken Imhoff pasó 17 años construyendo una réplica artesanal del Lamborghini Countach en el sótano de su casa

  • Cuando terminó, tuvo que derribar una pared y usar una excavadora para sacar el coche al exterior

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Irene Mendoza

De pequeños, muchos teníamos el póster de un Lamborghini Countach colgado en la pared. El ingeniero Ken Imhoff también, solo que él llevó aquella fascinación un poco más lejos que el resto: cuando descubrió que jamás podría permitirse uno, decidió construirlo con sus propias manos en el sótano de su casa de Wisconsin, EEUU.

Pero lo que parecía un proyecto DIY más para ocupar sus ratos muertos y alguna de sus noches, acabó convirtiéndose en una aventura que le acompañó durante 17 años. El espectacular resultado habla por sí mismo, pero después de miles de horas de trabajo, había un problema: el coche no podía salir.

El día en que una excavadora tuvo que rescatar un Lamborghini de un sótano

Esta peculiar historia de amor comenzó a principios de los años noventa, después de que Imhoff viera un Lamborghini Countach en la mítica película ‘The Cannonball Run’. Para toda una generación, aquel coche representaba el superdeportivo definitivo: su diseño parecía llegado del futuro, sus puertas de tijera eran puro espectáculo y su silueta acabó decorando habitaciones de medio mundo. Comprar uno estaba fuera de alcance para la mayoría; construirlo de cero parecía todavía más improbable.

Pero Imhoff decidió hacerlo. Y para más inri, a la hora de hacer realidad su locura, no recurrió a la fórmula habitual de adaptar otro coche y vestirlo con una carrocería parecida: fabricó desde cero un chasis tubular de acero, creó moldes de madera y moldeó a mano los paneles de aluminio utilizando una rueda inglesa de carrocería. Trabajaba principalmente por las noches, después de cenar, aprovechando cualquier rato libre que le dejaban el trabajo y la familia.

El nivel de detalle de su trabajo fue tan extraordinario que todavía hoy se considera una de las mejores réplicas de Countach jamás construidas. A lo largo de los años consiguió reunir varias piezas originales de Lamborghini, entre ellas el parabrisas, los pilotos traseros, las luces de posición y distintos emblemas de la marca italiana. Combinadas con los elementos fabricados por él mismo, ayudaron a que el resultado final fuese sorprendentemente fiel al modelo original.

La mecánica, eso sí, no era italiana: detrás del habitáculo instaló un bloque Ford Cleveland Boss 351 V8 preparado para desarrollar unos 514 CV a 6.400 rpm. El conjunto se completaba con una caja de cambios y un sistema de varillaje procedentes de un De Tomaso Pantera, además de frenos Wilwood de cuatro pistones y numerosos componentes de competición. El coche terminaba pesando alrededor de 1.225 kg, una cifra sorprendentemente contenida para una creación artesanal de estas características.

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Cuando el proyecto quedó terminado en 2007, hubo que responder a la pregunta que Imhoff llevaba esquivando casi dos décadas: cómo sacar el coche del sótano. La solución llegó un año después, cuando no quedó otra que derribar parte de una pared de hormigón, excavar una enorme rampa en el jardín y utilizar una excavadora para retirar toneladas de tierra y poder sacarlo de una pieza. Al final, el Countach salió al exterior en octubre de 2008, arrastrado sobre una estructura metálica.

Las imágenes de aquella operación dieron la vuelta al mundo y convirtieron al coche en una pequeña leyenda de internet conocida como ‘Basement Lambo’. Pero detrás de la hazaña y de la determinación de su creación había una historia mucho más humana; pues durante aquellos 17 años, Imhoff atravesó problemas económicos y familiares, depresión, problemas con el alcohol y graves problemas de salud. Años más tarde llegaría incluso a enfrentarse a un cáncer en estadio 4.

En varias entrevistas reconoció que el proyecto había absorbido buena parte de su vida y de sus recursos: el sótano fue durante mucho tiempo un refugio, pero también una carga. Quizá por la historia que hay detrás de ese proyecto su desenlace sea tan llamativo…. Ya que después de dedicar casi dos décadas a construir el Lamborghini de sus sueños, acabó vendiéndolo pocos años después. Según distintas fuentes, recibió entre 75.000 y 100.000 dólares (entre 64.000 y 85.000 euros) por él.

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El coche ha seguido cambiando de manos entre coleccionistas y ha reaparecido varias veces en el mercado. Según SupercarBlondie, en una de sus últimas apariciones se anunciaba con apenas 70 millas recorridas (unos 112 kilómetros) y con valoraciones cercanas a los 229.000 dólares (unos 195.000 euros). Parece mucho dinero para una réplica, pero sigue estando muy lejos de las cifras que alcanzan hoy los Countach auténticos, que en muchos casos superan holgadamente el millón de euros.

Sea como fuere, al final, el verdadero valor de este Lamborghini nunca ha estado en las subastas: está en la historia de un aficionado que se negó a aceptar que el coche de sus sueños estuviera fuera de su alcance y pasó 17 años demostrando que, a veces, la pasión puede llegar mucho más lejos que la lógica.

Imágenes | Wonder World

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