El cementerio de los 'castillos de Disney': tiraron 200 millones en una superurbanización que ha terminado siendo un casino online

  • Burj Al Babas iba a ser un complejo residencial de lujo para millonarios del Golfo con más de 700 villas 

  • Cada casa era un minicastillo idéntico, todas con spa propio de aguas termales

  • Fracasó y lo que queda hoy son 587 castillitos vacíos abandonados entre bosques y montañas

Burj Al Babas 01
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Alejandra Otero

En medio de la nada en una frondosa área de la provincia de Bolu en Turquía se alza la urbanización fantasma más surrealista del planeta: casi 600 mini castillos idénticos estilo Disney apiñados, sin apenas espacio entre ellos, que se extienden en 100 hectáreas. Este fallido proyecto urbanístico iba a ser un complejo residencial de lujo para millonarios de Arabia Saudí, Emiratos Árabes o Catar, pero se quedo a medio construir. 

Los motivos que se señalan para su fracaso son varios: desde que la mitad se quedó sin comprador a la crisis económica, pasando por una pésima planificación urbanística. El resultado hoy parece un distópico parque temático, una suerte de pesadilla inmobiliaria macabra pasada por el filtro de Disneyland.

Más de 700 minicastillos con spa privado de aguas termales

Bautizada como Burj Al Babas, que se traduce del árabe como 'Torre de los Babas', el nombre hace referencia a los baños termales de Babas. El proyecto tomaba su denominación de los manantiales cercanos de la zona, siendo clave para que la promotora Sarot Group escogiera este emplazamiento: la idea era que cada vivienda de lujo tuviera acceso directo a aguas termales a través de un sistema de canalizaciones. De hecho el nombre el completo del proyecto Burj Al Babas Thermal.

La otra piedra angular de la urbanización era la estética de cada una de las villas de lujo: todas idénticas, inspiradas en la fortaleza Neuschwanstein en combinación con iconos arquitectónicos de Estambul como la torre de Gálata o la torre de la Doncella y tintes de la arquitectura británica y estadounidense. Cada residente sería un "señor del castillo", presumió Mezher Yerdelen, director ejecutivo de los proyectos de Sarot.

Burj Al Babas

En total se proyectaron 723 de estas villas, todas con sus torretas, terrazas con vistas al bosque y jardín privado. Si bien cada minicastillo era igual, los acaudalados potenciales propietarios podían escoger entre tres diseños interiores y diferentes niveles de personalización: cocina diáfana y baños en cada planta, o equipamientos como armarios empotrados, ascensor o piscina cubierta. De lo que sí disfrutaban todas era de calefacción radiante y jacuzzis, ambos alimentados por las aguas termales. Un spa integrado dentro del hogar.

El precio de estos pequeños palacios estilo Disney oscilaba entre 370.000 y 500.000 dólares. El proyecto se inició en 2011, presupuestado con 200 millones de dólares. Las obras comenzaron en 2014 y muchos de estos castillos se levantaron rápidamente gracias al incansable trabajo de unos 2.500 trabajadores.  Pero los problemas no tardaron en llegar.

Asilado, con villas de lujo como fotocopias y más cercanas a chalets adosados

Este vídeo grabado por el youtuber Mundubira, que se coló en Burj Al Babas hace un par de años, no deja una buena foto de la incongruencia de su existencia: una urbanización vacía en la que no vive nadie aún vigilada por seguridad privada seguridad. Lo que nos lleva a su fracaso.

Una de las causas nace de su propia concepción y planificación. Burj Al Babas está en una zona bastante aislada, siendo la localidad más cercana Mudurnu, de apenas 6.000 habitantes. Estando entre Estambul y Ankara, está bastante mal comunicado de ambos núcleos urbanos: unas tres horas en carretera desde ambas. Cuando los compradores objetivo son millonarios acostumbrados a urbanizaciones de primer nivel, bien contactadas a aeropuertos internacionales, esto es un impedimento.

Por el traslado de los más de 700 pudientes propietarios, pero también por el del personal de servicio (jardineros, empleados del hogar, mantenimiento), sumado a repartidores o vehículos de emergencia. Se añade el propio diseño de la urbanización, con calles estrechas e intrincadas, más propias de un decorado que de una zona residencial funcional.

También las villas estaban demasiado cerca unas de otras, lo que no va de la mano con el lujo y exclusividad. De hecho, y aunque los responsables de la promotora aseguraron que sus clientes árabes estaban acostumbrados a viviendas unifamiliares o adosadas, admitieron que no pocos pidieron mayor privacidad, exigiendo muros para no ver el jardín del vecino. Así, y aunque se proyectó que dispondría de una gran centro comercial (inspirado en el Capitolio por cierto), así como restaurantes, salones de belleza y o más spas y baños tucos, el conjunto no terminó de convencer a los futuros propietarios necesarios para sostener el proyecto.

De los castillos fantasma a un casino en línea

La viabilidad Burj Al Babas dependía pues de que la compra de las villas se hiciera efectiva, pero de las más de 700 proyectadas (y estando construidas 587), solo se adquirieron cerca de 350 de estas viviendas. Se añadió que desde 2018, Turquía sufrió una crisis monetaria y económica, depreciándose la lira turca, lo que afectó al mercado inmobiliario de lujo: estas mini mansiones perdieron valor. Otra razón que las hacía perder su atractivo. 

Burj Al Babas

Varios de los compradores, que gestionaron la adquisición la agencia inmobiliaria del grupo ubicada en Kuwait, cancelaron sus contratos y otros directamente dejaron de pagar. Esto precipitó el fin de la promotora, que se declaró en bancarrota. Sarot Group acumuló una deuda de unos 27 millones de dólares y, en concreto, del proyecto Burj Al Babas no ingresó unos 7,5 millones de villas ya vendidas. A finales de 2018, un tribunal tribunal turco declaró la quiebra de la compañía ordenando la paralización de las obras.

El proyecto asimismo se enfrentó a la oposición de grupos ecologista, pues su construcción exigió talar miles de árboles en un espacio de bosque de más de 6.000 m². Y se sumaron problemas laborales, con impagos a los trabajadores. Se llegaron a vivir escenas tan extremas como la de un obrero que amenazando con tirarse desde una de las torres si no recibía su salario.

Lo que queda hoy es un cementerio de centenares de castillos idénticos en hilera, apiñados y vacíos, como si alguien hubiera dejado a medio construir una maqueta de Castillo de Hogwarts de LEGO a escala real. A medio camino entre un decorado de película y urbanización real nunca estrenada, Burj Al Babas es un proyecto fallido que, más allá de la foto viral, deja una lectura: el lujo arquitectónico sin ir acompañado de una correcta planificación urbanística es receta de fracaso. 

La metáfora perfecta es que, actualmente, su web aunque mantiene el nombre, ha pasado a ser el dominio australiano de Rainbet, un casino online y de apuestas deportivas especializado en criptomonedas.

Imágenes | Mundubira en Youtube, 

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