Mi primer viaje en camper fue un como hacer un máster acelerado: siete errores de novato que hoy evitaría sin pensarlo

Estos son los errores más comunes del primer viaje en camper y autocaravana: aprende cómo adelantarte

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Irene Mendoza

El primer viaje en camper o autocaravana siempre se recuerda, pero a veces para bien y otras para mal. Porque por muy preparado que creas estar, pasar de un coche a una casa sobre ruedas con todo lo que eso implica cambia muchas más cosas de las que parece: cómo conduces, cómo comes, cómo duermes y hasta cómo gastas agua.

Con el tiempo te das cuenta que la mayoría de errores de novato se repiten una y otra vez en el mundillo camper. Y eso no tiene que ver con la falta de ganas o de información, sino con la falta de experiencia. Estos siete son los más habituales, y también los más fáciles de evitar si aprendes a anticiparte.

Los siete errores de novato que casi todos cometemos en el primer viaje en camper

Salir sin una planificación mínima pensando que todo se resolverá sobre la marcha. Improvisar forma parte del encanto, vale; pero salir sin haber mirado rutas o zonas de pernocta suele acabar en vueltas innecesarias y combustible tirado. Una camper no se mueve igual ni cabe en los mismos sitios que un turismo, y eso conviene tenerlo claro antes de arrancar. Saber por dónde vas y dónde puedes dormir te da margen para improvisar de verdad, no para ir apagando fuegos.

No tener clara la diferencia entre pernoctar y acampar. Es uno de los errores más caros del primer viaje. Dormir dentro del vehículo bien aparcado es legal; sacar mesas, toldos o patas ya es otra cosa. Muchos novatos cruzan esa línea sin darse cuenta, sobre todo en playas o entornos naturales. Entender este matiz evita multas y, además, ayuda a convivir mejor con vecinos y otros viajeros.

Camper Aparcada

Llevar demasiado equipaje y repartirlo mal. Al principio creerás que todo es imprescindible. Luego descubres que el espacio es limitado y el peso importa más de lo que pensabas. Pasarse de carga o concentrarla en un solo eje afecta a la estabilidad, la frenada y el desgaste del vehículo. Mantra: viajar más ligero es viajar mejor.

Llenar los depósitos como si el agua no pesara. El agua da tranquilidad, pero también suma peso. Un depósito lleno puede añadir más de 100 kg extra, y eso se nota en consumo y comportamiento. Lo habitual entre quienes ya tienen kilómetros es salir con lo justo para el trayecto y gestionar recargas en ruta, además de vigilar siempre las aguas grises para no arrastrar peso innecesario.

Brina Blum Lufmqlfeaoe Unsplash

Conducir tu autocaravana o camper como si fuera un coche. Hasta que no te enfrentas a una racha de viento o a una frenada larga, no eres del todo consciente de las diferencias. Una autocaravana necesita más espacio, más anticipación y otro ritmo. Por eso conviene probarla antes, cargarla más o menos como harías en un viaje y asumir desde el principio que el trayecto también forma parte de la experiencia.

Descuidar la seguridad a bordo. Levantarse cuando la camper está en marcha, no asegurar armarios o dejar objetos sueltos por la encimera parece un detalle menor hasta que hay un frenazo. En un vehículo pesado, todo se multiplica. Revisar cierres antes de salir o llevar siempre el cinturón puesto son acciones que marcan la diferencia cuando algo no sale como esperabas.

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No dedicar tiempo a conocer bien tu propia camper o autocaravana. Paneles de control, calefacción, gas, nevera o vaciado de depósitos no se aprenden sobre la marcha sin estrés. Los primeros viajes siempre van mejor cuando sabes dónde está cada cosa y cómo funciona: es familiarización previa se traduce en noches tranquilas y menos improvisaciones incómodas. 

Con los viajes, estos errores dejan de ser problemas y pasan a formar parte del aprendizaje. Lo importante es que no te roben la experiencia antes de empezar a disfrutarla.

Imágenes | Unsplash, Motorpasión

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