Vivir en Ibiza se ha convertido en un problema económico insostenible incluso para quienes trabajan todo el año. El precio del alquiler lleva tiempo fuera del alcance de un salario medio y, ante la falta de alternativas, muchos residentes y trabajadores hace años que optaron por furgonetas camper y autocaravanas como solución habitacional.
Pero parece que esa vía ahora también se está cerrando. Las restricciones a la pernocta y el estacionamiento prolongado han dado lugar a un fenómeno preocupante: personas que ofrecen su trabajo a cambio de un pequeño terreno donde poder aparcar su casa sobre ruedas y poder dormir sin miedo a una multa.
Cuando el alquiler se sustituye por trabajo
No hablamos de casos ya de casos anecdóticos o marginales. Este nuevo tipo de trueque lo protagonizan trabajadores con empleo estable, residentes en la isla, que no pueden acceder al mercado inmobiliario convencional y buscan una forma legal o al menos tolerada de seguir viviendo en Ibiza.
En redes sociales y medios locales se repiten anuncios de poda, limpieza forestal, mantenimiento, vigilancia de casas o ayuda en jardines a cambio de “un pedacito de terreno”. Sólo piden a cambio un espacio tranquilo donde estacionar una caravana, como respuesta directa a alquileres que superan con facilidad los 1.800 o 2.000 euros al mes y a habitaciones que en temporada alta rozan o superan los 1.000 euros.
Dormir en tu caravana ya no siempre es legal
Las ordenanzas municipales y la nueva Ley de control de afluencia de vehículos han endurecido el escenario. En Ibiza capital está prohibido dormir en vehículos en el espacio público, con sanciones que rondan los 750 euros. En suelo rústico, la normativa insular prohíbe la pernocta y el estacionamiento prolongado fuera de espacios habilitados.
Las multas pueden alcanzar entre 10.000 y 30.000 euros en los casos más graves. Incluso los residentes empadronados con vehículos registrados en la isla viven en una situación de inseguridad constante, moviendo la caravana cada dos por tres y tratando de esconder cualquier indicio de que alguien duerme dentro.
Tres trabajos, más de 2.000 euros al mes una caravana y aun así no basta
El caso de Pablo, residente en Ibiza desde hace más de 20 años a quien entrevistó El Español, lo resume bien. Con tres empleos y unos ingresos de unos 2.300 euros al mes, compró una autocaravana para no pagar alquiler. La nueva ley le obligó a dejar de dormir en ella y a alquilar una habitación solo para pasar la noche, por 500 euros mensuales gracias a un amigo.
Los campings, con precios que pueden superar los 1.700 euros al mes, tampoco son una alternativa real. Algunos trabajadores ya se marchan de la isla; otros sobreviven como pueden. Entre récords turísticos y vivienda inaccesible, Ibiza está empujando a muchos a una realidad impensable hace unos años: pagar techo con trabajo.
Imágenes | Unsplash
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