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Los podios de la vergüenza; monumentos a la indignación

Los podios de la vergüenza; monumentos a la indignación
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Por tradición, lograr un podio en cualquier disciplina deportiva suele representar un logro, sobre todo si el acceso hasta él se alcanza venciendo gallardamente a los mejores exponentes de la disciplina. El podio de los vencedores suele ser un recinto solemne y honorable, reservado para inmortalizar a todos aquellos que se esforzaron en la competencia deportiva, que, mediante su talento, condiciones atléticas y mentales, carácter y coraje; dejaron en alto a su linaje y a su patria.

Sin embargo, desde hace un buen tiempo, el deporte se ha visto salpicado por diversas irregularidades que menoscaban todo el honor, la admiración y la gloria que se persiguen con la competencia. Jueces, árbitros, dueños de equipos, organizadores, patrocinadores, agentes y otros especímenes de la misma fauna se erigen protagonistas por encima del desempeño de los deportistas. Se asiste entonces a una función teatral donde los acuerdos extradeportivos lo enturbian todo con el fin de fabricar ídolos y hacerlos rentables.

Se concurre a una celebración tan artificial que cada espectador se siente irrespetado por una parte e indignado por otra. Presenciar a “ganadores” creyéndose su triunfo cuando se advirtió que fue un regalo y a perdedores que reclaman la victoria sin esforzarse por conquistarla. Avalar tales farsas constituye una ofensa para todos aquellos que forjaron con su sangre, su esfuerzo y su vida lo que representa la grandeza de un podio.

En la antigua Fórmula 1, el sobrevivir a una carrera, lograr un punto, subirse al podio, alcanzar una victoria o hacerse con el título, en algún momento de la historia, llegó a considerarse eventos solo para un puñado de predestinados pero, desde hace un tiempo para acá mucho ha cambiado. Los herederos de las leyendas pisotean el legado y, más allá de mancillarlo, lo disfrutan.

Este artículo pretende enfocarse en esos podios cuyas “celebraciones” resultaron absurdas. De esas actuaciones bochornosas que dejaban al nivel del subsuelo elementos como la ética, la moral, el espíritu, la lealtad, la grandeza y la honestidad. De esas situaciones olvidables que se desean eliminar de la memoria colectiva ya que constituyen una ofensa a la sana competencia y además representan un nefasto ejemplo para las juventudes.

Gran Premio de Brasil 1981

Brasil 1981

Celebrado en el circuito de Jacarepaguá, y cuando el Gran Premio de Brasil no concluía el campeonato, el australiano Alan Jones y el argentino Carlos Alberto Reutemann eran los pilotos del equipo Williams Ford. Reutemann era el segundo piloto porque así lo estipulaba su contrato, en tanto Alan Jones tenía todas las prioridades.

En medio de la lluvia, Reutemann se hizo temprano con el primer lugar y, a medida que avanzaba la carrera, implementando un rápido pero constante ritmo de carrera, lograba consolidarse en la delantera sacando una buena ventaja a sus perseguidores. Es hasta que Alan Jones se apodera del segundo lugar cuando, desde los boxes, le indican al argentino que debe ceder ventaja y dejar que el australiano le rebase. Eso estaba estipulado y así había sucedido previamente en el Gran Premio de Long Beach.

Sin embargo, ese día Reutemann, alegando no poder distinguir el cartel porque el espray que levantaba su monoplaza se lo impedía, logró cruzar la meta victorioso. Para sorpresa de todos, Alan Jones no ocultó su enojo y decidió no asistir a la ceremonia del podio, dejando el segundo escalón vacío, en una decisión personal que empañó el evento, para indignación tanto de los brasileños como de todos los fanáticos de la Fórmula 1 y del deporte en general. La vergonzosa decisión de Jones dejó solos en el podio a Reutemann y a Ricardo Patrese.

El singular caso de Carlos Alberto Reutemann, en realidad todas sus actuaciones a lo largo de esa temporada, quedó para la historia por sus tintes heroicos. La decisión del "Lole" le otorgó un lugar entre los grandes de cualquier época y es un ejemplo de lo que significa colocar la dignidad y el amor propio por encima de las decisiones del equipo.

Gran Premio de San Marino de 1982

SanMarino1982_Villeneuve_Pironí

Sin lugar a dudas, el antecedente más nefasto en cuanto a podios vergonzosos. En el autódromo de Ímola, esa tarde del 25 de abril, no había nada que celebrar; sin embargo, el piloto francés Didier Pironí festejó a lo grande, como si no cayera en cuenta de que su osadía sería catalogada como uno de los actos más deplorables en la historia de la Fórmula 1 moderna.

Ambos pilotos de Ferrari marchaban cómodamente hacia la victoria, con el canadiense Gilles Villeneuve al frente. Faltando pocas vueltas para finalizar la carrera, y al no advertirse ninguna amenaza de algún equipo rival, en Ferrari deciden ordenarle a sus pilotos conservar sus respectivas posiciones, mantener el ritmo con el fin de gestionar el combustible y los neumáticos.

No obstante, Didier Pironí desobedeció las órdenes de Ferrari y rebasó a Villeneuve, quien nunca se imaginó la vil maniobra del francés. Villeneuve estaba tan indignado que subió al podio furioso. Su rostro reflejaba tal cólera y frustración que era fácil pronosticar un violento desenlace. Por su parte, Pironí celebró como si se tratara de una gran victoria, aunque cayera en cuenta de las señales de desprecio que le realizaba tanto el público como los miembros del equipo.

Dos semanas después, en el circuito de Zolder, en Bélgica, Gilles Villeneuve, el más grande piloto de Ferrari de cualquier época, fallecía mientras intentaba superar el tiempo dejado por Pironí. El podio de San Marino quedó incrustado en la memoria colectiva como un episodio funesto.

Gran Premio de Austria 2002

Austria2002

Transcurre la temporada del año 2002, en el circuito A1 Ring, ubicado en Austria, el piloto brasileño de Ferrari Rubens Barrichello domina con comodidad la carrera en tanto su compañero de equipo, y líder del Mundial con sobrada ventaja, el alemán Michael Schumacher marchaba en el segundo lugar a una distancia que no representaba amenaza alguna para el brasileño.

Sin embargo, Barrichello recibe órdenes de su equipo para que, de forma no tan evidente, dejara adelantarse por su compañero. No obstante, Barrichello esperó hasta la última vuelta y, a pocos metros para recibir el banderazo a cuadros, frenó de forma descarada perdiendo toda la ventaja y cediéndole la victoria a Schumacher. La acción originó un gran repudio colectivo tanto en los asistentes de la carrera como en los seguidores de la Fórmula 1.

Ciertamente, la figura de Michael Schumacher y del equipo Ferrari resultaron los estandartes para que Bernie Ecclestone sacara a la Fórmula 1 de Europa y así trasladarla hasta mercados emergentes donde el dinero brotaba con intensidad: China, Malasia, Abu Dhabi, Bahrein, Corea del Sur, Singapur, India. Así que por tal razón la dupla Schumacher-Ferrari siempre resultaba favorecida por medidas políticas y técnicas, situación que era evidente pero que de una u otra forma disimulaban con atisbos de legalidad. Pero, ese día tal descaro colmó la paciencia de los fanáticos del automovilismo.

En el podio, Schumacher cedió su lugar al brasileño una vez que percibió la hostilidad y el desapruebo de los asistentes. Además le entregó la copa del vencedor evitando todo el acto protocolar. Schumacher no necesitaba esa victoria para conseguir el campeonato pero Ferrari y todo el aparataje mediático que apuntalaba al alemán sí lo necesitaban en lo más alto del podio. Resultaba inaceptable que sucumbiera en buena lid ante su compañero de escudería ya que los patrocinadores invertían masas de dinero para venderle al mundo la invencibilidad de Michael Schumacher.

Tras las desagradables imágenes del podio, la FIA convocó a los dos pilotos y a la escudería para que respondieran por lo sucedido, sin embargo, el 28 de junio de ese mismo año, durante el Consejo Mundial del Deporte del Automóvil celebrado en París, Ferrari argumentó que tal situación obedeció a una política empresarial.

Gran Premio de Estados Unidos 2005

Indy2005

En el histórico escenario de Indianápolis, tras dar la vuelta de reconocimiento, las escuderías que utilizan los neumáticos Michelin deciden no formarse para tomar la salida de la carrera, lo que deja en la grilla a los monoplazas de los equipos Ferrari, Jordan y Minardi, los cuales calzan gomas Bridgestone. Tras el asombro y la incomprensión se ordena la salida del considerado Gran Premio más absurdo de todos. Con cada vuelta, los espectadores convertían su incomprensión en furia, su admiración en asco y sus expectativas en decepción. Las manifestaciones de ira se evidenciaban por todos los medios informativos. Aquí no había nada que celebrar.

En pista no había carrera alguna sino un desfile, un triste espectáculo. Al final Michael Schumacher registra su única victoria de la temporada, Rubens Barrichello llega segundo y Tiago Monteiro queda en la tercera ubicación. El podio constituye otro evento bochornoso, de esos que da pena ajena. Mientras los pilotos de Ferrari exhibian algunas muestras de arrepentimiento, Monteiro celebraba a lo grande, como si el ganarle a Narain Karthikeyan, a Christijan Albers y a Patrick Friesacher fuese una proeza. Aunque en su momento, el piloto portugués manifestó que estaba muy contento porque era probable que nunca mas tuviera otra oportunidad para subirse a un podio en la Fórmula 1; al poco tiempo se arrepintió de su actuación.

Gran Premio de Alemania 2010

GPAlemanis2010

A raíz del triste espectáculo producido en Austria 2002, la FIA prohibió las órdenes de equipo, por ello implementa que la comunicación entre pilotos y boxes se hagan públicas en cada transmisión oficial de las carreras. Pero, en el Gran Premio de Alemania, el equipo Ferrari vuelve a generar las más diversas manifestaciones de repulsión al intentar disfrazar una orden de equipo de la manera más desafortunada

En la vuelta 46, el piloto brasileño Felipe Massa lidera la carrera mientras su coequipero Fernando Alonso permanece en la segunda posición, ambos con sólidas ventajas y exhibiendo un ritmo de carrera que hacía predecir un doblete inminente. Cuando las heridas de Austria 2002 parecían no hacer tanto daño, los responsables de la escudería italiana cometen la impudencia de radiar un mensaje a Massa que le dio la vuelta al mundo. Más allá del contenido, el contexto era una ofensa a la inteligencia humana. De nuevo la indignación reaparece pero ahora en tierras alemanas.

Rob Smedley, ingeniero de carrera del piloto brasileño pronunció el lamentable: "Fernando is faster than you. Can you confirm you understood that message? (Fernando es más rápido que tú. ¿Puedes confirmar que has entendido el mensaje?)".

De inmediato Felipe Massa desaceleró su monoplaza, de forma más que evidente, cediéndole la victoria al español. Una vez sucedido el adelantamiento, el nuevo mensaje de Smedley “bien hecho, lo siento” confirmó lo que muchos presagiaban. Reaparecen las nubes negras de Barrichello y Shumacher volviendo a azotar a la Fórmula 1. Otra vez la manipulación y el descaro irrespetan al espíritu deportivo transformando al podio de los vencedores en el recinto de la vergüenza.

A diferencia de Schumacher en Austria, Fernando Alonso festejó “su victoria” como si fuese forjada por mérito propio, cuando todo el planeta advirtió lo que había sucedido. El comportamiento del piloto español resultó insultante porque, enterado de las manipulaciones de su equipo, fue incapaz de admitir que el merecedor del triunfo era Felipe Massa.

Posteriormente, la escudería Ferrari fue sancionada con 100.000 dólares por infringir el reglamento deportivo de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).

Gran Premio de Malasia 2013

Malasia 2013

No me voy a detener a rememorar lo sucedido en Sepang porque en Motorpasiónf1 se encuentra una razonable cantidad de excelentes artículos y crónicas donde se exponen las diferentes opiniones de los autores de esta página.

Tal como lo he planteado en cada uno de los episodios dispuestos en este artículo; como seguidor de la Fórmula 1 y del deporte de alta competencia debo confesar que el podio de Malasia me resultó otro monumento a la indignación. Es que acaso los promotores de los Grandes Premios, los habitantes de cada nación que organiza y los aficionados nos merecemos tales bofetadas y muestras de desconsideración y de desprecio.

¿Es que acaso no existen suficientes antecedentes para evitar otro podio vergonzoso o el arreglo de las carreras?

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