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Eficiencia, ¿algo bueno o algo malo?

Eficiencia, ¿algo bueno o algo malo?
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Según la RAE, "eficiencia" significa "Capacidad de disponer de alguien o de algo para conseguir un efecto determinado". Esta palabra es frecuentemente denostada por quienes no la comprenden, pero que si la analizamos profundamente, veremos que no tiene nada de malo, sino todo lo contrario.

Veamos un ejemplo. En la imagen superior tenemos al Semper Vivus, el primer coche híbrido de la Historia, con 64 km de autonomía usando electricidad. Eso coincide prácticamente con la autonomía eléctrica del moderno Opel Ampera que se venderá a finales de año, más de 100 años después.

¿Cuál es más eficiente? Pues habría que ver qué cantidad de energía gastaba cada uno. Objetivamente hablando, el híbrido viejo gasta menos energía, desde luego, pero no es más que casi un carruaje, mientras el Ampera es una berlina con el doble de capacidad de pasajeros, maletero y unas prestaciones mucho más contundentes (entre otras cosas).

Opel Ampera

Por eso, el más eficiente es el Ampera, a pesar de no ser el que menos consume. Si estamos comparando dos coches exactamente iguales, pero con distintos motores, las comparaciones son más fáciles. El más eficiente será el que consiga el resultado más grande con el gasto de energía más pequeño.

La eficiencia se suele asociar con lentitud o con falta de emociones... por quienes no entienden bien su significado. Pongamos que dos coches iguales consumen lo mismo, solo que uno desarrolla 130 CV y otro 180 CV. Obviamente el más eficiente es el segundo, así que ¿qué problema hay en la eficiencia? Pues ninguno.

A veces, en pro de la eficiencia, hay que hacer algún sacrificio, pero eso no siempre es así. Los fabricantes nos lo demuestran casi a diario con medios de transporte cada vez más austeros, con más prestaciones y mejor rendimiento. La eficiencia se apodera de todo en la vida moderna, desde los relojes hasta las estaciones espaciales o grandes construcciones.

Planeta Tierra

Aunque la eficiencia ha sido buscada por el hombre desde el amanecer de los tiempos, en este nuevo siglo se ha convertido en una obsesión necesaria, ya que nos damos cuenta de que nuestro crecimiento como especie es insostenible dada la cantidad finita de recursos que tenemos a nuestra disposición.

Las leyes matemáticas nos hablan de un consumo de recursos de crecimiento exponencial que sube y sube en la Historia, y si encima no nos preocupamos por la eficiencia, caminamos derechitos hacia un desastre y al colapso total de nuestra forma de vida. No solo hay que preocuparse de los habitantes actuales del planeta, también de los que vendrán después.

Quizás no podemos evitar gastar o consumir recursos, pero sí podemos evitar el desperdicio, despilfarro o no aprovecharlos bien. Si nos fijamos bien, aquel aspecto de la vida en el que entra la eficiencia es mejorado, por lo tanto, ¿cómo podemos poner aún connotaciones negativas a esta palabra?

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