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Mario Kart Tour: el juego de carreras que lo peta en realidad no va de conducir (igual que está pasando con los coches)

Mario Kart Tour: el juego de carreras que lo peta en realidad no va de conducir (igual que está pasando con los coches)
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La llegada de Mario Kart Tour ha provocado un cisma entre el público. Nintendo lo soltó hace unas horas y el nuevo juego de carreras ya se puede descargar en iOS y Android. Según se lee en Twitter, muchos jugadores se están quejando de que los servidores ya se han saturado.

Lo cierto es que Mario Kart Tour se juega en vertical y el coche acelera solo, por lo que nuestra labor consiste únicamente en pilotar deslizando el dedo sobre la pantalla. Un juego de niños que engancha también a adultos y que refleja que la cultura del coche está en vías de extinción.

Pilotar con un dedo

Un juego de carreras con un mecanismo simple que permite además jugar sucio contra los rivales y lanzarles objetos, volar por los aires, obtener dorados premios... Mario Kart Tour ha dejado a un lado los controles a través de joystick y botones virtuales y opta por acciones básicas y una aceleración permanente que hace que controlar un coche sea un juego de niños.

El juego permite dos modos de giro, uno más suave y otro que permite derrapar, además de incluir la posibilidad de activar tres niveles de turbo. Más allá de esto, la conducción solo precisa de un dedo ágil que evite que, como posibilidad bastante remota, Mario acabe en el fondo de un terraplén.

El resto de ingredientes hacen que de nuevo juego una pera en dulce: personajes entrañables, escenarios que recorren las ciudades más emblemáticas del mundo y sobre todo, que es gratis. Este último punto tiene matices, claro, pues tiene micropagos por valor de hasta 74,99 euros que darán acceso a otros personajes, elementos cosméticos o más cilindrada para nuestro coche.

Los coches ya no son para conducir

Existe un paralelismo entre en Mario Kart Tour y la cultura del coche: conducir está en vías de extinción. El desarrollo de la conducción autónoma, el carsharing y el cambio hacia un nuevo tipo de movilidad más eficiente están convirtiendo al vehículo privado en un simple objeto para que nos lleve de un lado a otro.

De hecho, en Japón los usuarios las plataformas de vehículos compartidos están alquilando los coches para no conducirlos: los usan como refugio. Bien como espacio de trabajo, o para leer, dormir, guardar pertenencias o simplemente evitar ir a casa.

Es probable, además, que si los niños absorben la información que se les proporciona con este juego (conducir de esa manera es sinónimo de pilotar) no quieran conducir de mayores. ¿Cuántos de nosotros no habíamos echado nuestros buenos ratos soñando con conducir coches de verdad mientras pilotábamos en juguetes como Auto Cross o videojuegos como Out Run?

Con Auto Cross el jugador adquiría destrezas; jugaba con las marchas a medida que se iba a haciendo con el control del coche de juguete y la velocidad. Por su parte, Out Run, el primer juego de Arcade, tenía ese punto de competición, con etapas y con la introducción de la tecnología 'bilinear paralax scrolling', una técnica consistente en usar diferentes tamaños y posiciones en las imágenes para dar un efecto de tridimensionalidad y movimiento.

Estos juegos tan arcaicos permitían desempeñar, aunque fuera de forma algo precaria, ciertas destrezas al volante, y contribuían a formar pasión por el automóvil; si es tu caso, puede que Mario Kart Tour no sea tu opción.

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