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Así se preparan un coche y un conductor para las escenas de más riesgo en una película de acción como 'Fast & Furious'
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Así se preparan un coche y un conductor para las escenas de más riesgo en una película de acción como 'Fast & Furious'

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El semáforo está en rojo. Los motores rugen como bestias salvajes bajo los brillantes capós de alta gama. Los conductores, pisando el acelerador sin liberar el embrague, se desafían con la mirada.

Luz verde. Las ruedas de deshacen en un chillido que huele a goma quemada y los coches salen disparados en una carrera vibrante, veloz y desbocada en la que evitarán obstáculos, realizarán derrapes imposibles y, si el guion lo exige, choques y vuelcos que destrozarán la carrocería de esos preciosos vehículos.

Todo un alarde de temeridad y velocidad al servicio del cine con apariencia de improvisación y una fuerte planificación detrás de las cámaras, pues para hacer posible cada una de esas escenas es necesaria una meticulosa preparación por parte de los técnicos de efectos especiales y los especialistas de cine para que todo salga según las exigencias del director sin que nadie sufra daños.

Fast and Furious - peliculas accion - Angel Plana Ángel Plana, especialista de cine y director de la Escuela de Especialistas de Cine.

Todo está estudiado”, subraya Ángel Plana, veterano especialista con casi 30 años de experiencia en el mundo de la acción cinematográfica a sus espaldas y director de la Escuela de Especialistas de Cine. “Para carreras y persecuciones buscamos las calles que mejor nos vengan, las vaciamos de coches ajenos a la producción con el permiso de la Policía, colocamos los nuestros y trazamos el recorrido de los vehículos de la acción, de modo que cuando se empieza a rodar todos los especialistas saben lo que tienen que hacer”, continúa.

Para conseguir volcar un coche se puede usar una rampa llamada 'kicker' o un pistón hidráulico

La mayoría de esas carreras y persecuciones acaban con el choque de uno o varios vehículos. Estas escenas se pueden rodar de varias formas en función del tipo de accidente que se quiera provocar. En un choque de lleno con un vehículo que se cruza, por ejemplo, los automóviles van a toda velocidad y en el último momento frenan. Después se repite la escena con un muñeco en el vehículo que se ha cruzado, que en ese momento está parado y recibe el impacto lateral del otro que viene a toda velocidad, y después en el montaje se unen ambas tomas para conseguir la secuencia del choque completa.

En otras ocasiones los choques entre dos coches provocan vuelcos. En estos casos se usan diversos mecanismos para girar el vehículo y se estudia la trayectoria que trazará, tanto por la seguridad del equipo y del especialista como para saber dónde colocar las cámaras.

“Yo sé donde tengo que poner la rampa para iniciar el vuelco, y por el tipo de coche que llevo y su peso sé, con un margen de error muy, muy pequeño, dónde va a acabar el vehículo y cuántas vueltas va a dar”, explica Plana.

Para conseguir estos vuelcos se usan tres métodos. Los más habituales son las rampas denominadas kickers y los pistones hidráulicos, aunque también se pueden aprovechar distintas elevaciones del terreno, como un terraplén o un bordillo, para voltear el coche.

“La rampa tiene un inconveniente, y es que se puede ver, por lo que hay que cortar la imagen o esconderla con algún elemento. Además, se va elevando desde el suelo y siempre se tiene que hacer con carrerilla y con una trayectoria recta.

Con el pistón no hay tantas limitaciones, ya que es un tubo que va dentro de otro y al salir con aire a presión golpea el suelo y hace que se levante el coche, por lo que lo puedes hacer en curva y la cámara no lo ve”, señala Óscar Abades, supervisor de Reyes Abades Efectos Especiales.

Unas ventajas e inconvenientes técnicos que comparte Plana, aunque el especialista opina que la rampa es mucho más precisa y permite hacer vuelcos más espectaculares, por lo que es la opción que más le gusta para este tipo de acciones. Abades, no obstante, insiste en que es la alternativa más peligrosa porque la velocidad a la que se debe coger es alta y el primer golpe contra el suelo es mucho más violento.

En cuanto a las explosiones, las técnicas que se usan dependen de la agresividad que se les quiera dar. Si se pretende conseguir una detonación muy violenta que eleve el coche con brusquedad se usa una carga pirotécnica externa. En cambio, si se busca un vuelco más suave se usa un pistón hidráulico en el exterior y explosivos en el interior.

Los arreglos de un coche para una película como 'Fast & Furious'

Además de preparar las acciones externas mediante trazados muy estudiados, rampas y pistones, especialistas y técnicos adecúan el vehículo a cada maniobra y conductor para conseguir la escena deseada y mantener la seguridad del profesional que lo conduce.

En los vuelcos toda la estructura interior del coche va reforzada con barras de acero, siguiendo el armazón del vehículo para que no se vean desde fuera”, explica Plana, matizando que cuando quieren que una parte concreta se deforme, esa se deja sin refuerzo. “Lo que siempre va protegido es el habitáculo del conductor”, aclara.

Otra de las modificaciones que se les aplican a los vehículos destinados a volcar es la anulación del depósito de gasolina, que se extrae con todos los líquidos que contiene y se coloca otro más pequeño en una parte más protegida del automóvil, generalmente en el maletero con un enrejado, para mayor seguridad. “Normalmente es de cuatro o cinco litros, no más, ya que se le pone la gasolina justa para la acción”, concreta Abades.

A estos vehículos se les quitan todos los elementos innecesarios o peligrosos para la acción y se revisan exhaustivamente, en especial el motor, los frenos y las ruedas, ya que la mayoría de ellos provienen de desguaces y aguantan lo justo para rodar una escena, sobre todo los destinados a ser destruidos. Los coches que van a aparecer varias veces a lo largo de la película o la serie, en especial para rodar conversaciones en su interior, sí suelen ser de segunda mano.

La destrucción masiva de todos los coches

Estos vehículos proceden de desguaces y concesionarios de ocasión en su mayoría porque en las películas de acción se destrozan en grandes cantidades. Tanto es así que, de acuerdo con The Wall Street Journal, durante el rodaje de 'Fast & Furious 7' se destruyeron más de 230 automóviles, y en toda la saga esa cifra supera los 900 vehículos.

“Destruir más de 230 coches en una película en España es impensable”

Aunque las producciones españolas no llegan a números tan abultados, en gran medida por la ausencia del enorme presupuesto que maneja Hollywood, los productores de las películas son bastante reacios a gastar más dinero del necesario en un coche destinado a ser destruido.

Por lo general, los técnicos y especialistas del cine español suelen reclamar por lo menos tres coches para las escenas de acción más violentas, como los choques y los vuelcos, uno para las escenas en el interior con los actores sin las modificaciones de protección y dos para el accidente por si hubiese que repetir. “Pero siempre nos regatean uno”, señala Plana.

Por lo tanto, en las producciones españolas la mayoría de las escenas de acción con vehículos no se repiten, sino que se estudian a conciencia y se confía en la experiencia de los profesionales que las preparan y en que todo salga bien.

“Nosotros peleamos mucho para que cuando haya que volcar un coche haya al menos dos iguales”, confiesa Óscar Abades, que reconoce que en cualquier momento puede fallar el especialista, el mecanismo, las cámaras…

Pueden fallar un montón de cosas”, explica el supervisor de efectos especiales, y en este punto subraya la diferencia entre las producciones españolas y las estadounidenses: “Destruir más de 230 coches en una película en España es impensable”.

Coches muy rápidos y muy furiosos

Fast and Furious - peliculas accion - Lamborghini Huracan Lp610 4 Spyder

Otro de los elementos que caracterizan a películas como 'Fast & Furious' es el uso de coches de altas prestaciones para persecuciones, carreras y destrozos varios. En estos casos, los productores de las películas tratan de que las casas les cedan las carcasas de los vehículos para no destruir todos los elementos de altas prestaciones que los componen, pero en Europa las grandes marcas no suelen ver con buenos ojos que sus máquinas más caras choquen, vuelquen o exploten.

En los casos en los que la casa no quiera ceder un vehículo, la única alternativa es comprarlo, porque “si es tuyo puedes hacer con él lo que quieras”, señala Abades. “Otra diferencia con los americanos es que allí las marcas pagan por salir en las películas, y aquí tenemos que pagar nosotros para que nos dejen usarlos”, continúa.

Más allá de los llamados coches de alta gama, los vehículos que mejor funcionan y que más se usan para escenas de riesgo suelen ser potentes y grandes, ya que aúnan belleza estética y condiciones técnicas óptimas para poder realizar con éxito las maniobras exigidas.

“Se suelen usar coches grandes, porque funcionan mejor y son más visuales. Yo he usado muchos BMW, Audi y también Mercedes, porque además aguantan muy bien los choques y son más espectaculares”, detalla Plana.

La seguridad y la preparación del especialista

Todo tiene una preparación, unos ensayos, una coreografía; todo está medido para que salga según lo planeado, pero también tienes que estar entrenado para cualquier posible fallo que pueda surgir, porque al final son máquinas y tenemos que ser capaces de controlarlas si algo no va bien”, explica Luis Cros, especialista español que realiza espectáculos de acción con vehículos en directo en el parque Yu Dao de la región china de Hebei.

En las escenas de mayor riesgo, como los choques violentos con varios vuelcos, sólo se permite participar a los especialistas más veteranos

Por si se da alguno de esos posibles fallos, la seguridad en torno al profesional que conduce el vehículo es muy rigurosa. En primer lugar se refuerza toda la estructura del coche por dentro con barras de acero, para evitar que la deformación de la carrocería hiera al especialista. Además, la zona del conductor siempre lleva protecciones adicionales y una silla especial con un cinturón de cinco puntos que sujeta perfectamente el cuerpo con la excepción del cuello, para el que se usa un collarín.

El casco, en cambio, sólo se usa para los vuelcos, ya que en los choques frontales no es necesario al estar el cuerpo bien sujeto con el cinturón de cinco puntos y llevar collarín, pues el movimiento de la cabeza en esos accidentes es de detrás hacia delante y no hay peligro de golpearse con los laterales. Además, suelen llevar rodilleras y un chaleco semirrígido bajo la ropa para que les proteja el pecho.

A pesar de todo esto, hay escenas de alto riesgo en películas como las de 'Fast & Furious' donde los especialistas que coordinan la acción sólo dejan participar a los veteranos. Es el caso de los choques más violentos con varios vuelcos de vehículos.

El peligro de los accidentes de coches en los rodajes no es que le vaya a pasar algo al que va dentro”, advierte Plana, que pone el acento en cuestiones mucho más prácticas, como que el especialista falle a la hora de no saber a dónde va a llegar el coche, que vaya muy rápido o muy despacio, que choque con una cámara, etcétera”.

“Hay que tener muchas cosas en cuenta, por eso hace falta gente más experimentada”, subraya Plana.

“Vida normal con un trabajo especial”

Luis Cros Luis Cros, especialista de cine, durante una de sus actuaciones en vivo.

Luis Cros lleva varios años trabajando como especialista tras pasar por la Escuela de Especialistas de Cine que dirige Ángel Plana y llevando “una vida normal con un trabajo especial”, según resume.

Decidió convertirse en un profesional de la acción porque quería un empleo que le gustase, y éste le permitía estar en contacto a diario con varias de sus aficiones personales: cine, deporte, artes marciales, motor y vivir experiencias fuertes.

Y, pese a que lo ha logrado, confiesa que no es oro todo lo que reluce, puesto que para conseguirlo ha tenido que marcharse a China, donde pasa seis meses al año: “Disfruto mucho con mi trabajo, pero hay cosas que lo hacen complicado", advierte.

"No poder ver a mi gente durante mucho tiempo o no disfrutar de muchas cosas de mi querida España" son algunas de las limitaciones de su trabajo. "Además, no es un puesto en el que sabes lo que te vas a encontrar todos los días, varía mucho y a veces cuesta conseguirlo”.

En cuanto a su paso por la Escuela de Especialistas de Cine, señala que es “una herramienta para enfocarse en este mundo, ver cómo se mueve y aprender las cosas que tienes que saber para poder trabajar algún día en ello”, y reconoce que ayuda a focalizar en lo que mejor se puede adaptar a cada actor, “pero eres tú el que tiene que trabajar duro para conseguirlo”.

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