
Literalmente, se ha liado el taco. El Gran Premio de Europa ha hecho aflorar los siete males a Ferrari, y no han tardado mucho en aparecer las primeras críticas del mandamás de la escudería italiana. Luca Cordero di Montezemolo ha calificado el “incidente” como algo inaceptable, que sienta un peligroso precedente que pueden dañar la credibilidad de la Fórmula 1. Y los periódicos italianos han sido más claros aún: Ferrari engañada. Para el presidente, Ferrari pagó un alto precio por respetar las reglas.
En el lado contrario podríamos situar a Lewis Hamilton. El británico está en entredicho por su acción. La enésima, todo sea dicho de paso, en la delgada línea que separa la legalidad de la ilegalidad. Viendo las imágenes de la salida del safety-car justo en paralelo al piloto inglés, nos aparecen las dudas de sí frenó o no para perjudicar a los que venían detrás, Fernando Alonso y Felipe Massa. La foto lo dice casi todo. Safety-car, los dos Ferrari y el Medical Car. Por delante, vía libre; por detrás ya todos en boxes.
Por su parte, los equipos restan importancia al asunto. Tres han sido los directores que han mostrado su opinión. Por un lado, Martin Whitmarsh, que se supone que lo hacía por su cargo en McLaren y no por su presidencia en la FOTA. El británico no entiende el por qué del enfado y de la indignación de Fernando Alonso. Sí, Lewis Hamilton realizó una maniobra ilegal y posteriormente fue penalizado. Para ellos, punto y final.



