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Planta de Opel en Rüsselsheim, Alemania

Rüsselsheim, que es la principal planta de Opel en Alemania, está manteniendo conversaciones con los sindicatos para recortar horas de trabajo. La crisis ya se hace notar en el corazón de Europa, las ventas no suben ni con globos y los números no salen. La medida que se negocia en el buque insignia de Opel podría extenderse a la planta de motores que la marca tiene en Kaiserslautern, según ha publicado el diario Allgemeine Zeitung sin que la empresa lo haya confirmado aún.

Es también en Kaiserslautern donde actualmente se fabrican los Opel Astra y Opel Insignia. Según informaciones publicadas por Automotive News, la empresa ya está recolocando la próxima generación del compacto, que se fabricará en las plantas de Reino Unido y Polonia en 2015. De forma adicional, Opel ya planea pedir subvenciones al gobierno de Angela Merkel, acogiéndose a lo que en Alemania se conoce como Kurzarbeit.

El Kurzarbeit (literalmente, “jornada reducida”) es una medida laboral anticrisis consistente en ayudar con dinero público a las empresas que necesitan recortar los horarios de los trabajadores, consiguiendo de esta manera que el recorte se note algo menos en los sueldos. 3.500 de los 14.000 trabajadores de Opel en Rüsselsheim se verán afectados de momento por la medida.

Planta de Opel en Kaiserslautern, 1966 Inauguración de la planta de Opel en Kaiserslautern, año 1966

Opel tiene dos años de plazo

Entre los años 2008 y 2009, más de 1,4 millones de trabajadores alemanes se vieron beneficiados por el Kurzarbeit, y en virtud de esa medida cada uno de ellos siguió percibiendo el 60 % de su salario neto por las horas no trabajadas, o el 67 % si tenía hijos a su cargo.

Por ejemplo, un trabajador con un sueldo neto de (números redondos) 1.000 euros al mes al que se le recorta el 50 % de las horas pasaría a cobrar 800 euros en total por trabajar media jornada, u 835 euros si tiene hijos. Sus cuotas de la Seguridad Social quedan cubiertas entre la empresa y el Estado al 50 % hasta el séptimo mes de subvención. A partir de ahí, el Estado se hace cargo de toda la cuota.

Se trata de un modelo que se ha puesto en práctica también en países como Austria, Bélgica, Francia o Italia, y que tiene como requisito el acuerdo entre empresa y cada trabajador, individualmente, o entre empresa y sindicatos. De ahí que sean tan importantes las negociaciones que se están llevando a cabo ahora mismo.

De todas formas, cuidado, porque el Kurzarbeit no supone para el Estado firmar las escrituras de un pozo sin fondo, sino que por ley se establece un periodo máximo de 24 meses para esta subvención. Y 24 meses son sólo dos años. Si en este plazo la cosa no ha remontado, veremos qué sucede con los trabajadores de las plantas alemanas de Opel.

Departamento de Seguridad de Opel

La alternativa es el cierre, como en Bochum

No habrá Kurzarbeit para los trabajadores de la factoría de Bochum, donde se fabrica el Opel Zafira. A partir de 2016, Opel cerrará esa planta. Resumiendo: Rüsselsheim, con recortes; Kaiserslautern, tres cuartos de lo mismo si se confirma la noticia; y Bochum, que cierra. De todos los planes que tiene Opel en su país de origen, sólo se salva, de momento, Eisenach, y que les dure.

Sí, allí aún deben de estar alucinando con la lotería del Opel Adam que les ha caído en las manos. Tal y como decía Javier Costas hace un par de semanas, la factoría va a necesitar un amplio despliegue de medios para hacer frente a la biodiversidad del Opel puñetitas Adam, pero es que la alternativa ya sabemos cuál es: el recorte o directamente el cierre. De momento, el Opel Corsa seguirá saliendo de allí también, así que Eisenach puede ser el oasis de Opel en Alemania.

Quizá por todo lo que estamos viendo ahora es por lo que desde General Motors no dijeron esta boca es mía cuando se publicó el editorial de Luca Ciferri sobre lo de abandonar la producción en Europa. Vale que Europa no es sólo Alemania, pero quizá desde la dirección americana no quisieron hacer saltar la liebre antes de tiempo. Quizá.

Coches en Europa

Lo cierto es que General Motors capea el temporal como puede tras registrar en Europa unas pérdidas de 361 millones de dólares durante el segundo trimestre del año. En el primer semestre de 2012 la multinacional americana ha perdido 617 millones, lo que supone una burrada per se, pero que alcanza cotas de delirio al compararlo con los 747 millones que perdió a lo largo de todo el año 2011.

Es duro decirlo así, pero si Opel quiere continuar el camino de ser rentable que parece haber emprendido después de mucho tiempo, quizá la única solución, hoy por hoy, es la que tienen sobre la mesa las partes que tienen que llegar a un acuerdo. Será duro, desde luego, pero es que la alternativa es mucho peor. Y la luz al final del túnel, que no se acaba de ver…

Vía | Automotive News
En Motorpasión | El Opel Adam pone patas arriba la fábrica de Eisenach, ¿Nos imaginamos una Europa sin Ford ni Opel?

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