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¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es un Fiat 124 con motor rotativo 20B

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No, es un Fiat 124 con motor rotativo 20B
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Pasarte por los circuitos siempre es un entretenimiento, aunque no haya nadie son lugares con un encanto irresistible. Lo que pasa es que normalmente siempre encontramos algo que ver y, si hay suerte, nos llevamos una grata sorpresa. Así que cuando el equipo de Speedhunters acudió al IV Fitted Friday en Sidney Dragway no pensó que se iba a topar con un coche tan exótico.

Apostados en uno de los viales escucharon algo que llamó enmudeció el resto de los motores. No era un motor normal, sonaba como un ex-coche de Fórmula 1 o un caza a reacción cruzando el espacio aéreo del circuito. Lo que apareció era algo muy distinto: un Fiat 124. Pero no, no un 124 rojo cualquiera, uno único con muchas horas de trabajo a sus espaldas y un motor que es mejor que lo escuches por ti mismo.

Un Mazda MX-5 preparado para las carreras, un Lamborshini Gallardo Super Trofeo, un V8 Supercar... Nada, absolutamente nada podía hacerle sombra al bramido que salía del pequeño Fiat. Obviamente su interior ocultaba algo, pero seguro que no te imaginabas una modificación tan profunda.

Había sido fabricado desde cero por Joe Said para acoger un motor rotativo 20B biturbo de origen Mazda Cosmo 1.962 cc capaz de superar los 400 caballos con el limitador de revoluciones colocado a 10.200 revoluciones.

Está hecho únicamente para correr en el campeonato CAMS NSW Motor Race, una competición supuestamente amateur con un reglamento muy permisivo por lo que podemos ver. Uno de los mayores límites técnicos es que el motor no se puede montar por detrás de la mitad de la batalla.

Debido a ésto, bajo el capó, el motor se incrusta dentro del habitáculo, dejando mucho espacio en el vano motor para la suspensión delantera y muy poco para el conductor, quien se queda embutido entre el puente de la transmisión y la puerta. ¿Lo bueno? Un magnífico centrado de masas.

¿Y por qué una carrocería de Fiat 124? Pues porque Joe corrió con Fiat toda su vida y los conocía bien. Y aunque de Fiat quedaba bastante poco en este coche, resulta muy simpático ver que el trueno que emite sale de un pequeño italiano.

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