Una joven conductora ha sido condenada a 4 años de prisión por varios excesos de velocidad graves sin nunca haber sido cazada por un radar ni detenida por la policía o saltarse un control. Nada. No aparecía en los archivos de la policía y era, por tanto, una conductora ejemplar.
Pero la chica le pisaba. En ocasiones, llegó a rozar los 240 km/h. Y la forma en que fue identificada es bastante curiosa.
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Ningún radar la captó. Ningún agente la detuvo. Sin embargo, un tribunal suizo ha condenado a una joven de 25 años a cuatro años de cárcel efectiva por siete excesos de velocidad graves, uno de ellos a 238 km/h en una vía limitada a 120 km/h. La pena máxima posible en Suiza para este tipo de infracciones, y según un abogado consultado por el diario ‘24 Heures’, es probablemente la más dura jamás impuesta por un delito de conducción temeraria.
La paradoja es que ella misma se delató. En 2024, la conductora interpuso una denuncia contra su ahora expareja. Durante la investigación, los agentes revisaron el teléfono de la demandante, ya que en principio albergaba pruebas que apoyaban su demanda. Sin embargo, encontraron lo que no buscaban: una colección de vídeos grabados desde el interior del coche de su padre, circulando a velocidades extremas por las autopistas suizas, en algún caso incluso con el pie izquierdo asomando por la ventanilla.
El marco legal suizo no deja mucho margen a la interpretación. Superar en más de 80 km/h el límite en una vía con límite de al menos 80 km/h activa automáticamente la figura del ‘Raserdelikt’, o delito de conductor temerario (conducción temeraria, en España), que implica automáticamente la retirada del carnet durante dos años como mínimo, penas de cárcel de uno a cuatro años, y evaluaciones psicológicas obligatorias, así como la posibilidad de ver su coche confiscado.
El juez entendió además que los siete episodios registrados constituían una conducta agravada equiparable a reincidencia, lo que le llevó a pronunciar la pena máxima, sin posibilidad de libertad condicional anticipada.
En España, el mismo comportamiento tendría consecuencias muy distintas. Circular a más de 50 km/h sobre el límite establecido constituye un delito contra la seguridad vial tipificado en el artículo 379.1 del Código Penal, castigado con pena de prisión de tres a seis meses, trabajos en beneficio de la comunidad o multa, más la retirada del permiso de entre uno y cuatro años.
En la práctica, las penas de cárcel se suelen suspender casi siempre para condenados sin antecedentes penales. Los siete episodios de la conductora suiza, grabados y con agravante de reincidencia, podrían haber elevado la condena, pero el techo legal español sigue siendo incomparablemente más bajo que el suizo.
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