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Opel Agila, prueba (parte 1)

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Un año después de catarlo en la presentación internacional de Marsella, he podido disponer de dos unidades de Opel Agila para probarlas con más calma. Una es Agila 1.2 automático y la otra Agila 1.3 CDTI, el cual no pude coger en la cita francesa. Este coche es calcadito al Suzuki Splash, de modo que los comentarios son perfectamente válidos para el modelo japonés.

No hay fotos exteriores de la versión gasolina ya que no cambia nada más que la chapita de motorización y me dieron ambos en el mismo color, así que me pareció una tontería. En la galería fotográfica he procurado coger detalle a todo, son 44 imágenes. Si os resultan poquitas, os recomiendo ver las fotos de la presentación del año pasado.

Exterior

El Opel Agila es un monovolumen compacto de 3,7 metros de largo, 1,68 metros de ancho y casi 1,6 metros de alto. Tiene cinco plazas y es una buena solución para quien necesite un coche funcional y ágil que requiera poco espacio de aparcamiento. Además de su tamaño, cuenta con una buena maniobrabilidad, que se nota en por ejemplo casco antiguo.

Opel Agila

La versión menos equipada calza neumáticos de dimensiones 165/70 R14, en imagen tenemos las mejores posibles, 185/60 R15. Hay dos versiones, Essentia y Enjoy, las imágenes corresponden a la más equipada, aunque las llantas son opcionales y cuestan casi 500 euros. El modelo básico tiene los retrovisores negros y carece de faros antiniebla.

Cuando carguemos el maletero tenemos que tener en cuenta que el portón es de tipo furgonetero, no hace que el coche aumente de altura más de unos 20-30 centímetros, pero necesita cierta longitud adicional para desplegarse (ver detalle). Por ello, hay que enrasar el morro con el tope de la plaza de aparcamiento para que no tengamos problemas.

Interior

La ventaja del Agila respecto al utilitario clásico es su mejor habitabilidad cuando hablamos de personas un poco creciditas en estatura. También viene bien para ser conducido por una persona bajita, ya que el asiento está en una posición un poco elevada (algo muy valorado por sus clientes). Lástima que el volante sólo pueda ajustarse en altura (en el Essentia, ni eso), las posibilidades quedan pues limitadas.

Opel Agila

Cinco adultos difícilmente caben, ya que la plaza central está pensada para niños o gente con muy poca cintura, en caso contrario los anclajes de los cinturones de los otros pasajeros irán constantemente clavados en nuestras carnes. El cinturón de esta plaza es de tres puntos, no es muy fácil de desabrochar el segundo anclaje, pero fácil de poner. Se guarda en el techo (ver detalle).

En el caso de cuatro adultos, aunque delante viajen dos personas altas (1,80 metros) los pasajeros pueden medir lo mismo y no tener problemas de espacio para las piernas, otra cosa es que sobre. En cuanto a anchura, igual algún pasajero orondo se ve incomodado por los anclajes del cinturón.

Opel Agila

El interior del Agila busca ser alegre y funcional. Por eso tiene más colorido y visualmente es más atractivo que otros modelos más sobrios. Considerando el target femenino como el principal, han acertado. Tiene diversos huecos para dejar objetos por el habitáculo, pero faltan fondos de goma para sujetar cosas como móviles o cajas de cáncer tabaco. El volante de mi unidad es de cuero, forma parte de un paquete estético opcional.

Dos huecos tienen tapa, el cofre superior de la consola central y la guantera. Al respecto de este primer hueco, no recomiendo guardar tabletas de chocolate ya que el equipo de música que va debajo suelta un calor considerable, algo por otra parte normal. En ese espacio cabe perfectamente un TomTom o similar. La guantera no destaca por su tamaño.

Opel Agila

La mayoría de los plásticos tienen un tacto duro, es algo normal en el segmento que estamos hablando. Se habría agradecido algún que otro acolchado que tenían modelos de los años 90. La tapicería de los asientos es agradable, sin pegas en cuanto a calidad y personalizable. De los asientos sólo puedo criticar su falta de sujección lateral en algunas condiciones de conducción.

Falla en aspectos tan peregrinos como que los seguros hay que accionarlos a mano, que no tenemos cuatro elevalunas eléctricos de serie, sólo tiene un revistero, el ordenador se acciona metiendo la mano a través del aro del volante, el reposapie izquierdo es inferior a la talla 44 o que tiene la instrumentación muy justita. El modelo más sencillo, Essentia, no trae de serie el tacómetro.

Opel Agila

La principal fuente de sonoridad es aerodinámica, debido a su diseño. Los neumáticos y motor aportan los suyo pero de forma moderada. El gasolina 1.2 y el diesel 1.3 giran un poco revolucionados en quinta en autovía (casi 3.000 RPM), de modo que en viajes largos no resulta especialmente agradable.

El Agila no es el modelo más adecuado posible para hacer travesías muy largas, pero tiene un nivel de confort bastante razonable, tengamos en cuenta que se ha diseñado para corto alcance. La suspensión mima al pasaje, se va cómodo, sobre todo en zonas donde los resaltos son muy elevados, tiene alguna ventaja respecto a coches más bajos.

Opel Agila

El maletero tiene una capacidad discreta de un primer vistazo, sólo 225 litros. No obstante, es una buena cifra en relación a la competencia, y hay que contar que bajo el piso hay un doble fondo donde caben 35 litros adicionales (ver detalle).

Los asientos traseros se abaten asimétricamente si es Enjoy (en el básico es de una pieza), pudiendo formar un espacio de carga prácticamente plano de 1.050 litros (ver detalle). Tiene una rueda de repuesto de emergencia en todos los casos.

Continuará...

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