China nunca ha hecho las cosas a medias. Mientras el mundo mira con asombro las ambiciones arquitectónicas del Golfo Pérsico, el gigante asiático lleva décadas acumulando récords propios, como la presa más grande del mundo, capaz en teoría de alterar la rotación de la Tierra o el puente más alto del mundo, desde el cual cae una catarata de agua, porque sí. El último capítulo de esa historia tiene alas, flota y se llama AG600M ‘Dragón de Agua’, el avión anfibio más grande del mundo.
¿Cómo de grande? Nada, como un Boeing 737. O lo que es lo mismo, aproximadamente el doble de grande que los Canadair CL-415 bombarderos de agua de nuestro Ejército del Aire.
Un AG600M tiene la capacidad operativa de dos Canadair CL-415
Fabricado por AVIC (la Corporación de la Industria Aérea de China), este hidroavión se ha ganado el título de avión anfibio más grande del mundo actualmente en operación. Sus dimensiones impresionan: casi 37 metros de longitud, una envergadura de casi 39 metros y capacidad para despegar cargando más de 53 toneladas. En tamaño, planta cara a un Boeing 737. Puede transportar hasta 50 personas, volar durante 4.500 kilómetros sin escalas y alcanzar los 570 km/h gracias a sus cuatro motores turbohélice.
El proyecto arrancó a finales de la primera década de los 2000. El primer vuelo estaba previsto para 2015, pero los retrasos son inevitables cuando se construye algo sin precedentes, y el Kunlong no levantó el vuelo hasta diciembre de 2017. Desde entonces, ha acumulado más de 3.500 horas de vuelo a lo largo de años de pruebas en condiciones climatológicas de todo tipo, hasta obtener su certificación definitiva.
Su razón de ser es tan práctica como estratégica: búsqueda y rescate marítimo, patrullaje de costa y extinción de incendios forestales. En ese último papel resulta especialmente llamativo: puede absorber hasta 12 toneladas de agua en apenas 20 segundos, y descargarlas entre 30 y 50 metros de altitud mientras vuela a unos 230 km/h.
Como bombardero de agua, la comparación con el otro avión anfibio más conocido, el Canadair Cl-415, es inevitable. Si bien en envergadura, el AG600 representa aproximadamente 1,35 veces la de un CL-415, y en longitud, 1,86 veces, el avión chino ocupa alrededor de 2,5 veces la superficie de un CL-415. En términos de capacidad de agua, el AG600 transporta el equivalente a dos CL-415 en un sólo vuelo (12 toneladas frente a 6,1 toneladas para el avión canadiense).
Pero más allá de sus funciones de emergencias, el AG600M tiene un papel en el tablero geopolítico chino. Con su autonomía de vuelo y su capacidad para operar en mar abierto, podría ser utilizado por China en el marco de sus proyectos en las zonas marítimas disputadas del Mar de China Meridional, que Pekín reclama casi en su totalidad.
Sin embargo, no son pocos, empezando por EEUU, en estimar que este avión anfibio también podría utilizarse con fines militares. De hecho, el equipamiento a bordo de la aeronave podrá modificarse según los requisitos de una misión específica.
Algunos expertos creen que el Kunlong será una herramienta muy efectiva para mantener líneas de comunicación con sus bases en islas remotas, como las cadenas de las islas Paracelso y Spratly en el mar de China Meridional.
Estas islas son el centro de disputas territoriales con países como Vietnam y Filipinas. Además, este anfibio podría lanzar minas antisubmarinas para proteger ese archipiélago, o simplemente para cerrar a la navegación marítima en una determinada zona, como un estrecho.
El Kunlong no es el primer avión anfibio enorme que ha existido. El legendario Spruce Goose de Howard Hughes tenía una envergadura que casi triplicaba la suya, y el Martin Mars sirvió como transporte en la Segunda Guerra Mundial. Pero ambos pertenecen a los libros de historia. El Dragón de Agua, en cambio, está listo para volar.
Imágenes | National Civil Aircraft Test Flight, Xinhua
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