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El CEO de Rivian es un desconocido que sin apenas hacer ruido planta cara a Tesla con un estilo totalmente opuesto al de Elon Musk

El CEO de Rivian es un desconocido que sin apenas hacer ruido planta cara a Tesla con un estilo totalmente opuesto al de Elon Musk
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Cada poco tiempo aparece una enésima start-up que pretende conquistar el mundo y revolucionar la industria del automóvil gracias a sus coches eléctricos. Sin embargo, una de las últimas en aparecer ante el público lo ha hecho de forma humilde.

Hablamos de Rivian, la start-up de Michigan que ha logrado captar la atención de Ford y de Amazon, ambos han invertido masivamente en la pequeña compañía y ambos tendrán en su flota vehículos eléctricos de Rivian. Al frente de Rivian está RJ Scaringe, su fundador y CEO, y la antítesis de Elon Musk. Aun así, según la revista Forbes, Scaringe sería el nuevo rival de Elon Musk.

Hay puntos en los que Tesla y Rivian coinciden. Ambos son fabricantes de coches eléctricos, ambas compañías fueron fundadas hace aproximadamente unos 10 años, ambas compraron una antigua fábrica de coches térmicos para fabricar sus eléctricos (Tesla a General Motors-Toyota y Rivian a Mitsubishi) y, por supuesto, ambas son estadounidenses. Pero las similitudes terminan ahí.

Tesla fabrica sobre todo coches eléctricos, pero también tiene en los paneles solares y las baterías una parte de su negocio. Rivian fabrica coches (o mejor dicho fabricará), pero al mismo tiempo quiere ser un proveedor de la industria. Pero sobre todo, las dos compañías tienen una proyección muy diferente y una manera de comunicar diametralmente opuesta. Y es el resultado de como son sus respectivos líderes.

Unos inicios complicados

Robert Joseph (mejor conocido como R.J.) Scaringe, el joven (37 años) CEO y fundador de Rivian, es lo opuesto a Elon Musk. Este doctor del MIT en ingeniería mecánica, que restauraba Porsche clásicos en Florida como hobby antes de cumplir los 18 años, no es mediático ni busca la atención de los medios (al menos, de momento). Está en Twitter, sí, pero tuitea una vez cada cuatro meses o así. De hecho, en 2020 todavía no ha publicado un tuit. Y evidentemente no tiene los millones de seguidores que tiene Elon Musk.

Rivian Automotive Prototype RJ Scaringe y su primer prototipo, en 2011.

Scaringe siempre quiso crear su propia marca de automóviles. Y los inicios no fueron fáciles. La financiación inicial vino de una segunda hipotética que consiguieron sus padres y dinero prestado por amigos y familiares.

Y fundó Mainstream Motors en 2009, para más tarde cambiarlo a Rivian (el nombre proviene de la Indian River, en Florida, cerca de donde Scaringe creció) y sin embargo no fue hasta noviembre de 2018 que se dio a conocer con la presentación del Rivian R1T y del R1 S, una pick-up y un SUV, respectivamente, de hasta 750 CV y una batería de 180 kWh.

rivian RJ Scaringe (izquierda) junto a Bill Ford.

En 2009, el único coche eléctrico que despertaba el interés del público y de los medios era el Tesla Roadster. Y lógicamente, RJ Scaringe se propuso crear él también un deportivo. Reunió un equipo de 20 personas, consiguió capital para empezar y fabricaron un primer prototipo de coche híbrido ultra eficiente.

Pero en 2011, se dio cuenta que ese coche no tenía futuro, necesitaba aportar algo más y se abrían nuevas posibilidades. Así en lugar de usar lo que quedaba de capital para seguir desarrollando el deportivo, Scaringe convenció a su equipo que debían reorganizar la manera en la que la compañía se gastaba la inversión y se financiaba y crear un nuevo producto que llegará a más gente.

Rivian Plataforma actual de los Rivian R1T y R1S.

Al fin y al cabo, el mercado de los deportivos es muy limitado en términos de volumen y no todos los que se adentran en él tiene garantizado una parte del pastel. Al contrario, es todavía más difícil que entrar en un segmento del mercado más generalista.

Se mudaron al norte, en Michigan y al principio, todo el equipo de Rivian o casi vivía en la misma casa. Pero consiguieron reunir la financiación necesaria y seguir adelante con un nuevo proyecto. En silencio.

Los Rivian R1T y R1S

Rivian R1S

En 2018, sin apenas hacer ruido, y casi diez años después Rivian cuenta con más de 500 empleados en todo el mundo, con centros de desarrollo e ingeniería en Michigan, California y Reino Unido y ese mismo año compró la antigua factoría Mitsubishi de Normal (Illinois) donde la producción de los R1T y R1S debería comenzar en 2020 y 2021, respectivamente.

Esta es otra de la grandes diferencias con respecto a Tesla. Rivian lleva su plan de comunicación con cautela, la marca y menos aún RJ Scaringe, se adelantan a los acontecimientos y prometen nuevos modelos o funcionalidades para una determinada fecha sin antes asegurarse de si será posible.

Rivian R1S

"Una de las razones por las que nos mantuvimos callados durante tanto tiempo es porque queríamos asegurarnos de que teníamos todas las piezas en su lugar", le explicó Scaringe a la BBC con motivo del Salón del Automóvil de Nueva York, en abril de 2019.

El objetivo es poder así mostrar el producto final, no imponer una presión adicional a sus equipos y al mismo tiempo evita pillarse los dedos y quedar mal cuando lo prometido no se cumple. Y aun así, aunque esté todo planeado y cerrado, siempre pueden ocurrir imprevistos y retrasar tus planes. No es necesario, por tanto, añadir leña al fuego uno mismo.

Rivian fábrica La factoría de Rivian, en Normal (Illinois).

Y ese enfoque realista (reinventarse si es preciso, ir paso a paso) es una táctica que ha convencido a muchos de sus inversores. Rivian cuenta con capital procedente de la London’s Standard Chartered Bank, de la Sumitomo Corporation of America (filial directa del gigante nipón Sumitomo), del fondo de inversión saudí Abdul Latif Jameel, especializado en el sector de la automoción, y de la mismísima Ford o de Amazon, que le ha encargado una flota de 100.000 vehículos eléctricos de reparto para 2030.

RJ Scaringe y Rivian están tratando de llevar a cabo la creación y la comercialización de un coche eléctrico de manera más racional, yendo con pies de plomo (algo inusual en una start-up). Solo el tiempo dirá si han acertado o no.

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