De más de media hora a poco más de 10 minutos: el Viaducto Elevado de Tijuana (México), la mayor obra de ingeniería vial de la historia de Baja California, acaba de completarse y está plenamente operativa, abierta al tráfico.
El último tramo se inauguró hace pocos días, poniendo punto final a esta titánica y compleja estructura elevada. Esta autopista sobre pilotes ayuda a descongestionar las atestadas arterias de Tijuana, una de las ciudades más atascadas de México. Pero no es suficiente.
Una obra millonaria y de elevada complejidad técnica
Fue el pasado 16 de marzo cuando se inauguró el último tramo de este Viaducto Elevado de Tijuana. Se ha tardado más de tres años en levantar este intricando y largo puente, con la primera apertura parcial en enero de este 2026 y que ahora culmina con este segundo tramo, dándose por finalizado.
En total, ha supuesto una inversión de 14.000 millones de pesos (unos 760 millones de euros al cambio actual), y ha sufrido múltiples retrasos por el reto técnico que ha supuesto levantarlo.
Más de 11 km de autopista sobrevolada. El Viaducto Elevado de Tijuana se extiende un total de 11,4 km. La primera sección inaugurada hace tres meses firmaba los 7,2 km y la abierta ahora, que lo completa, de 4,2 m. Es 1 km más largo que lo proyectado inicialmente (10,5 km). Comienza junto al aeropuerto pasando por el paso fronterizo con EEUU, uno de los más transitados del planeta, y el centro de la ciudad, terminando en Playas de Tijuana.
Ambos tienen dos carriles para cada sentido, y en realidad son un total de seis viaductos conectados entre sí, con hasta siete rampas de acceso a lo largo de su fisonomía.
No solo es un mero puente: el trazado incluye un túnel de 1 km, paso que va desde la garita de la frontera al centro de Tijuana. Este túnel era el que no estaba contemplado como tal en el proyecto inicial.
Anti terremotos, sobre arcilla y cañones. Concebir este monumental viaducto no ha sido sencillo. El terreno de Tijuana es irregular e inestable, siendo además zona sísmica, lo que ha exigido complejas soluciones técnicas de construcción e infraestructura. Primeramente los suelos no son sólidos, de tipo arcilloso y sedimentos aluviales: para evitar hundimientos, se ha tenido que recurrir a profundos pilotes y cimentaciones especiales. La orografía tampoco ha ayudado, estando plagada de laderas, cañones y desniveles.
Se suma además que es zona habitual de terremotos y temblores, lo que ha obligado a equiparlo de aisladores sísmicos y que la estructura sea además flexible. También es área habitual de inundaciones, por lo que incorpora un sistema de evacuación de agua pese a ser una autovía elevada. Todo ello ha contribuido a múltiples retrasos, además de atascos continuos en otras vías por las obras.
Menos atascos, pero insuficiente
Residentes y turistas agradecerán que el Viaducto Elevado de Tijuana esté ya plenamente abierto al tráfico. Ya no solo por el fin de las obras que han atascado aún más esta ciudad durante tres años, sino porque acorta notablemente el recorrido desde el aeropuerto y la frontera a la zona costera, de elevado turismo. Antes completar este trayecto suponía 34 minutos y ahora, en condiciones óptimas, será de 12 minutos.
Tijuana es la cuarta ciudad con más atascos de México, junto a México City, Guadalajara y Monterrey. Sus horas puntas pueden ser un auténtico infierno y ahora tendrán esta nueva arteria.
No obstante, desde el Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana han señalado que esta nueva autopista elevada es insuficiente para la descongestión real de la ciudad: consideran que la urbe mexicana necesitaría otras cuatro estructuras similares para que realmente se note en las calles Tijuana y su periferia. Los conductores también critican que necesitaría más accesos para algunas poblaciones periféricas, pues sus rampas se convierten en estupendos cuellos de botella.
Imágenes | Gobierno de México
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