El concepto de las autocaravanas de lujo con garaje integrado suele asociarse a fabricantes más actuales como Concorde o Vario Mobil. Sin embargo, ese concepto nació mucho antes: en 1966 ya circulaba por las carreteras británicas un gigantesco autobús camper con soluciones avanzadísimas que todavía hoy siguen sorprendiendo.
Se llamaba Transcontinental Carabus Mk2, aunque también fue conocido como ‘Sheffield Carabus’ y dentro escondía un garaje con elevador hidráulico para transportar un Mini Cooper S, una cocina con lavavajillas, un estudio de grabación, dos baños y hasta un ascensor pensado para que su propietario, un empresario con discapacidad, pudiera seguir viajando con total autonomía.
La autocaravana que convirtió un autobús en una vivienda de lujo sobre ruedas
El proyecto del ‘Sheffield Carabus’ nació por encargo de Philip Lee, un acaudalado empresario del acero afincado en Sheffield (Inglaterra) que buscaba recorrer Europa con todas las comodidades posibles. Debido a una discapacidad parcial, necesitaba además un vehículo adaptado que facilitara sus desplazamientos y su autonomía.
Para hacerlo realidad recurrió a Harold Radford Coachbuilders, uno de los carroceros británicos más prestigiosos de la época, especializado en preparaciones de lujo. Para la ocasión, la empresa transformó un autobús AEC Reliance de motor central en una impresionante autocaravana de 11 metros de longitud. El trabajo fue tan complejo que el propio carrocero lo calificó como “su proyecto más ambicioso realizado hasta entonces”.
El presupuesto tampoco pasó desapercibido. Costó 25.000 libras de la época… cifra que equivaldría actualmente a más de 700.000 euros, lo que da una idea del nivel de personalización que escondía cada rincón del vehículo.
Un garaje hidráulico para transportar un Mini... y una solución pionera de accesibilidad
La característica más llamativa del Carabus era su enorme garaje trasero, equipado con un elevador hidráulico. Gracias a él, su propietario podía estacionar la autocaravana en las afueras de las ciudades y continuar el recorrido con un coche mucho más manejable.
Además, el vehículo incorporaba una plataforma hidráulica de acceso en la puerta lateral para facilitar la entrada de Philip Lee y un segundo elevador que permitía acceder al techo. Algo muy poco habitual en una época en la que la accesibilidad apenas se tenía en cuenta en el diseño de vehículos.
El pequeño Mini también tiene un lugar destacado en la historia del automóvil. Diversas publicaciones especializadas consideran que aquella transformación realizada por Radford fue el primer Mini con portón trasero (hatchback), una solución desarrollada específicamente para que pudiera usarse como coche auxiliar del Carabus.
Un interior que parecía sacado de una película de ciencia ficción
Si el exterior ya resultaba sorprendente, el habitáculo llevaba el concepto de lujo todavía más lejos: el salón ocultaba un estudio de grabación bajo uno de sus sofás, acompañado de un tocadiscos integrado, espacio para almacenar discos de vinilo y un sistema de intercomunicación.
Los asientos delanteros, inspirados en los de un avión, podían girarse para integrarse en la zona de estar, algo que entonces no era muy común. También disponía de ventanillas eléctricas con persianas y mosquiteras incorporadas, televisor, radio, dirección asistida, frenos asistidos y una caja de cambios manual sincronizada de seis velocidades, un equipamiento extraordinario para mediados de los años sesenta.
La cocina tampoco tenía nada que envidiar a muchas viviendas de la época: tenía dos frigoríficos, fregadero con agua fría y caliente, una placa eléctrica de cuatro fuegos, horno, grill e incluso un lavavajillas instalado en la pared. También contaba con dos inodoros y ducha con agua caliente, configurando una auténtica vivienda sobre ruedas muchos años antes de que ese concepto llegara al mercado del caravaning de lujo.
El precursor de los grandes "yates terrestres"
El Carabus podía alojar a tres viajeros, además del conductor, que disponía de una zona independiente para descansar. Su presentación oficial tuvo lugar en Hyde Park (Londres) en 1966 y despertó una enorme expectación. Incluso fue protagonista de un reportaje de British Pathé, convirtiéndose en una excelente carta de presentación para Harold Radford Coachbuilders.
Poco después fue entregado a Philip Lee y permaneció en servicio durante varios años bajo el mantenimiento del Kenning Motor Group de Sheffield.
Por desgracia, el paso del tiempo no fue tan amable con esta pieza única: los registros actuales de la DVLA, la agencia británica de vehículos, indican que la autocaravana desapareció hace décadas y todo apunta a que terminó siendo desguazada. El Mini sobrevivió algo más: su última matriculación conocida data de 1985.
Aunque el Carabus desapareció hace décadas, demostró mucho antes que nadie que una autocaravana podía ser mucho más que un lugar donde dormir.
Imágenes | British Pathé
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