El Humvee ha sido durante casi cuatro décadas el todoterreno militar por excelencia: como el Jeep su éxito lo convirtió hasta en coche de calle, el Hummer (hay hasta versión limusina). Llamado en realidad HMMWV High Mobility Multipurpose Wheeled Vehicle nació en los años 80 siendo precisamente el sustituto del Jeep militar de la década de los 40. Más grande, resistente y versatil que su antecesor podía transportar tropas y armamento con altas capacidades 4x4.
Pero las guerras y el armamento evolucionan: en conflictos como los de Irak y Afganistán demostró su vulnerabilidad ante minas más avanzadas y artefactos explosivos improvisados (IED). Este invencible guerrero dejó de serlo y así nació el JLTV (Joint Light Tactical Vehicle o Vehículo Táctico Ligero Conjunto). Pero casi una década después de su nacimiento, este heredero del Hummve se enfrenta a un nuevo enemigo: el Congreso de EEUU amenaza con recortar su financiación porque no se está produciendo al ritmo requerido.
Un relevo diseñado para evolucionar
El Hummve era vulnerable a las minas y los IED por su fondo plano, que absorbía el impacto, reventando el vehículo. Así que el nuevo JLTV debía contar con un fondo en forma de uve, similar a la quilla de un barco para desviar el impacto y la metralla a los laterales, protegiendo su carrocería y a los soldados en su interior. Además de un mejorado blindaje, buscaban que fuera más ligero y ágil.
Quien ganó el concurso del proyecto en 2015 fue Oshkosh Defense, que dio forma dando así forma al Oshkosh L-ATV. El ejército recibió las primeras unidades en 2016 y el programa resultó ser un éxito: en la última década se han fabricado cerca de 24.000 unidades. Es extremadamente versátil: transporte de personal y armamento, vehículo de comando, variante de ambulancia o de reconocimiento y otras funciones de apoyo táctico y logístico.
Oshkosh L-ATV.
Pero desde sus orígenes, el programa JLTV nació con una filosofía diferente a la de sus predecesores. El Pentágono exigió que el programa fuera evolucionando periódicamente y que las siguientes fases de producción volvieran a salir a concurso. Así podría incorporar mejoras tecnológicas, ir mejorando mediante la competencia y además de se dependería de un único fabricante. En 2023, quien ganó el proyecto fue una vieja conocida: AM General, precisamente la empresa que fabricó el Humvee con cerca de 280.000 a sus espaldas. Entonces empezaron los problemas.
La batalla por el heredero del Humvee
A AM General se le adjudicó un contrato para fabricar las siguientes 20.000 unidades del JLTV para el Ejército y el Cuerpo de Marines. Su propuesta fue el JLTV A2, basado en la plataforma del Oshkosh, pero con mejoras destinadas a mejorar su fiabilidad, reducir costes de mantenimiento y prepararlo para futuras actualizaciones. Entre los cambios, un nuevo motor Duramax diésel, mejorado blindaje anticorrosión, una transmisión optimizada y una batería de iones de litio de 24 voltios para alimentar su arquitectura eléctrica preparada para albergar más sistemas y a su vez prepararle para montar mecánica híbrida.
JLTV A2.
La inversión de Defensa para este nuevo JLTV fue de 8.660 millones de dólares y el plazo fijado era que las primeras unidades empezaran a entregarse un año y medio después de la adjudicación. Pero no ha sido así. Resulta que la transición tomando como base el Oshkosh ha sido más complicada de lo previsto, atrasando su producción, debido a "las condiciones imprevistas de la base tecnológica que heredamos" explica John Chadbourne, ejecutivo de AM General. También han tenido problemas con la cadena de proveedores.
Estos retrasos se han convertido en un problema para Washington. El Congreso de EEUU ha puesto el programa bajo lupa porque los retrasos acumulados que superan los 20 meses y con 2.000 unidades pendientes de entrega en la fecha fijada. A finales de junio, el Subcomité de Apropiaciones de Defensa de la Cámara de Representantes ha amenazado con retirar fondos al proyecto, reduciendo la partida y reasignarla a otras propuestas de JLTV. Mientras, AM General defiende que mantener la financiación es esencial para seguir con el programa y asegura que podrán alcanzar la producción completa en 2027.
Mientras, Oshkosh Defense está intentando aprovechar los problemas de AM General reivindicándose como alternativa. Los creadores del primer sucesor del Humvee están posicionándose por si finalmente el A2 acaba cancelado. Al fin y al cabo tienen un estupendo argumento: haber fabricado y entregado en plazo más de 20.000 unidades del heredero del Hummer militar.
Imágenes | AM General, Oshkosh Defense
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