"Hola buenas, no voy a pagar el peaje, por si me puede abrir". Este es el inicio de la conversación entre Jorge Hernández, un camionero que viajaba desde A Coruña en su coche, y el personal del peaje donde le tocaba abonar el importe correspondiente. La razón, según defiende, es el lamentable estado de la carretera: "Se me ha partido el paragolpes y casi parto una llanta. Si llego a ir con el camión seguramente me hubiera ido a la cuneta".
Así que se pasó 15 minutos detenido detrás de la barrera porque no pensaba pagar ni un euro.
"Llame usted a la Guardia Civil"
En una entrevista en televisión Jorge ha explicado el por qué de esta decisión tan tajante: es camionero, pasa muchas horas conduciendo y paga muchos peajes, "unos 100 euros ida y vuelta a Galicia", explica. Pero fue en uno de sus últimos viajes, en el que conducía su vehículo personal (muy) modificado, cuando se encontró con un firme totalmente destrozado y que asegura que le produjo múltiples daños: chasis, paragolpes, llanta y pérdida de matrícula.
El primer trabajador del peaje se mostró bastante reacio a dejarle pasar sin pagar; de hecho le avisó de que le iba a llegar una multa no solo por negarse a pagar, sino por no llevar la matrícula, pero quedó en el aire lo de llamar a la Guardia Civil. Al final, le abrieron la barrera con el semáforo en verde después de que otra trabajadora le pidiera disculpas.
"Yo no tuve un accidente porque llevo el coche preparado y me he gastado más de 20.000 euros en prepararlo. Si llego a ir con el camión, seguramente me hubiese ido a la cuneta" señaló.
Desde el incidente, Jorge asegura que no ha recibido ninguna multa ni comunicación de la Guardia Civil, lo que puede hacernos pensar que si esta forma de protesta le ha funcionado a él, le puede funcionar a cualquiera. Pero la realidad es que no necesariamente.
Las consecuencias de no pagar en la barrera del peaje
Cuando utilizas una autopista de peaje entras en una relación contractual de prestación de servicios con la empresa concesionaria. Al no pagar, estás incumpliendo ese contrato, lo que desencadena varios tipos de medidas:
- Multa de Tráfico: según el artículo 153 del Reglamento General de Circulación, es obligatorio detenerse en las cabinas de peaje. Aunque existe un pequeño vacío porque la normativa de tráfico multa "pasar sin detenerse" (y no el impago en sí), la DGT tramita estas situaciones como una infracción leve que conlleva una multa de 100 euros.
- Sanción por abandono del vehículo: si decides bloquear el carril como es este caso, bajarte del coche o dejarlo allí como protesta, la multa puede ascender a los 200 euros.
- Reclamación por vía civil: además de la multa administrativa de tráfico, la empresa concesionaria de la autopista tiene tus datos (gracias a las cámaras que registran tu matrícula). La empresa te reclamará judicialmente por la vía civil el importe del peaje no abonado, sumando a menudo las costas del proceso.
Obviamente, el hecho de que una carretera de peaje esté en mal estado o se produzcan atascos recurrentes en ella -como pasó en la AP-9- supone un incumplimiento de la empresa concesionaria, pero la única forma de reclamar es por la vía administrativa. Esto incluye pagar el peaje, solicitar la hoja de reclamaciones, recopilar pruebas del firme en mal estado y presentar una reclamación formal ante la Oficina de Consumo o el Ministerio de Transportes.
Y buena suerte si la concesionaria tiene que asumir algo.
Imágenes | Jorge Hernández, Pexels
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