Vivir en una camper o una autocaravana se ha convertido en una solución habitacional, pero genera conflictos entre vecinos y ayuntamientos cuando pasa a residencia permanente. A mediados de junio la Guardia Civil desalojó a 78 autocaravanas en Tarifa, y ahora el Ayuntamiento de Málaga está haciendo lo propio en el asentamiento camper de Sacaba Beach.
El desalojo se anunció el pasado viernes y hoy martes 7 de julio era el día límite para que abandonaran el lugar. Llegó a reunir cerca de 200 caravanas, autocaravanas y campers, y muchas han ido ido de la zona durante el fin de semana y el lunes. A primera hora de hoy unas 60 se resistían a irse y se estima que unas 140 personas pernoctaron esta noche aún allí. Como trasfondo, el problema de no poder pagar un alquiler y las protestas vecinales si continúan asentándose en otras zonas de Málaga.
Un desalojo que no soluciona el problema
Según publica Málaga Hoy, una barricada y pancartas en las que se leía "Queremos diálogo" o "No somos delincuentes, vivimos aquí" lucían a la entrada de este campamento de vehículos vivienda junto a la playa de Sacaba Beach, barrio litoral del distrito Carretera de Málaga capital. Y en las furgonetas carteles como: "Nos echan de los barrios, también de los aparcamientos". Son los que se resisten a marcharse: unas 60 camper en en este emplazamiento.
La mayoría de los allí asentados ya lo han hecho de forma escalonada los tres últimos días, afincándose temporalmente en la zona de Gualdalmar. Concretamente en Arraijanal, en una explanada situada detrás de la Academia del Málaga CF y cerca de la playa. Una diáspora que los vecinos ven con preocupación: piden que el desalojo de Sacaba no sea un mero parche, pasando de una a otra zona.
Este nuevo emplazamiento tiene los mismos problemas: no está equipado con las infraestructuras mínimas de higiene para vehículos camper. Y además es una zona expuesta a temporales e inclemencias climatológicas, señalan los vecinos. Precisamente entre los argumentos del desalojo de Sacaba Beach, promovido por asociaciones vecinales de Sacaba y Parque Litoral, eran esencialmente problemas de convivencia, sumado a la limpieza: basura, vertido de aguas residuales en los canales que desembocaban al mar y otro problemas derivados de la falta de servicios.
"Un gran grupo es muy vulnerable y el otro vive ahogado, la realidad de Sacaba"
El colectivo social Un Techo por Derecho presentó el lunes un escrito ante el Juzgado de Guardia para frenar los desalojos de autocaravanas y camper que residen allí: familias que no tienen una vivienda. Son trabajadores o jubilados, que no pueden asumir un alquiler. De momento no hay respuesta para detener este desalojo.
Este drama habitacional lo explica Juanfran, residente desde hace varios años en Sacaba con su autocaravana tras echarse a la vida nómada por Europa. Este joven de 31 años decidió volver hace tiempo a su Málaga natal con su pareja. "Un gran grupo es muy vulnerable y el otro vive ahogado, y no tienen una solución. Eso es la realidad de Sacaba", explica en Cope Málaga. Critica que el Ayuntamiento no debería ignorar esa realidad: "Que no mande solo a la policía, también a los servicios sociales". Asegura que se quedará, apoyando a los que allí residen. "Una decisión que no ha sido fácil" por los problemas que puede acarrearle.
Un ejemplo de estos residentes vulnerables es Begoña, antigua vecina del distrito malagueño de Palma-Palmilla que lleva tres años viviendo en su camper en el asentamiento de la playa de Sacaba. "Me echaron del piso donde estaba porque querían revenderlo más caro, me tuve que venir porque es imposible alquilar hoy en día en la ciudad de Málaga", explica a Málaga Hoy.
María y su marido Silvio son otro ejemplo: tras 25 años en Málaga acabaron optaron por una autocaravana en Sacaba porque no les alcanza para pagar el alquiler. Ahora ella tiene la baja permanente, con una pensión muy baja, y él un contrato de 20 horas semanales. Antes, cuando aun trabajaban los dos, ya era complicado: "Era el sueldo de él y la mitad del mío para el alquiler, y no te alcanzaba para comer". No les quedó otra que buscar alternativas, y esta fue la vida camper pero no nómada.
El problema de base es la falta de equipamientos. Si bien como defiende María todas las autocaravanas o caravanas tienen WC, o bien los clásicos potti las camper, deben hacerlo en zonas de vaciado de aguas negras, algo de lo que solo se libran los WC compostables. Mientras estos usuarios los reclaman, los ayuntamientos no quieren que eso de pie a asentamientos residenciales permanentes sobre ruedas.
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