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Super Aguri: corriendo con material caducado

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Mi admiración por Super Aguri comenzó el mismo día que el modesto equipo japonés se presentó en Bahrein, en la prueba inaugural de la temporada 2006, sin haber hecho tests anteriores, con un chasis retocado de un Arrows A23 con cuatro años de antigüedad (era de 2002), y tuvo las narices de hacer cruzar uno de sus monoplazas, el de Sato, bajo la bandera de cuadros, después de los más de 300 km de Gran Premio. ¿Un golpe de suerte? En la segunda carrera, en Sepang, Sato volvió a acabar, y en la tercera, en Australia, acabaron por primera vez los dos monoplazas, y el de Sato ya a sólo 2 vueltas del líder.

Si con un hierro que se diseñó hace cuatro años, Super Aguri fue capaz de protagonizar un buen año de debut (cerrado con un impresionante 10º puesto de Sato en Brasil), considerando los factores que la rodeaban, ¿qué se podía esperar de ese equipo con un SA07 que no era más que un adaptado Honda RA106 del año pasado? Pues tanto como lo que al final se produjo: superó a menudo al equipo oficial de Honda, sobre todo en la primera mitad del año, y consiguieron sus primeros puntos de la mano de Taku. Ya a la primera de cambio, en Australia, Sato metió al nuevo SA07 en la Q3, y calificó 10º, seguido en la 11ª plaza de la parrilla por su compañero Anthony Davidson. Menudo debut. No es de extrañar que Colin Kolles pusiera rápidamente el grito en el cielo contra los monoplazas clientes, todavía prohibidos por reglamento. Pero el SA07 continuó compitiendo, y su primer punto llegó en el Circuit de Catalunya, de la mano de Sato.

El primer punto del la historia de Super Aguri

Unas semanas más tarde, Super Aguri llegó a su momento álgido de la temporada: el Gran Premio de Canadá. Sato consiguió un botín de 3 puntos adelantando espectacularmente a Fernando Alonso en su lucha por la sexta plaza. Davidson también hubiera puntuado de no ser por una marmota que se le cruzó en el camino. A partir de allí, las prestaciones del SA07 se fueron mostrando cada vez más justitas para seguir el ritmo de desarrollo del resto de escuderías, y las actuaciones de Super Aguri y de Sato se fueron diluyendo, convirtiéndose Anthony Davidson en la mejor baza del equipo japonés en el último tramo del año.

Como balance general, haber estado tan cerquita de la oficialísima Honda es una señal buenísima, y haber conseguido cuatro puntos en una temporada, es sin duda algo maravilloso para un equipo de las dimensiones de Super Aguri. Pero cuando un equipo demuestra que con un material a la altura puede dar guerra, es una pena verlo sufrir por problemas económicos que le condenan a correr siempre con material de segunda.

Fotos | Super Aguri En Racingpasión | Resumen Temporada 2007

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