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Sensaciones del Gran Premio de Bahrein

Sensaciones del Gran Premio de Bahrein
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Resulta curioso que tuviera que llegar la cita en el desierto para que algunos equipos dejaran atrás la sequía que tanto preocupaba entre sus seguidores. No me gustaría señalar a nadie, pero pongamos que estoy hablando de Ferrari. ¡Por fin unos puntitos! Con o sin cultura del spaghetti – una insinuación siempre existente en la Scuderia que para un tipo como Niki Lauda es mucho más que eso – ha tenido que llegar el jefazo a ver una carrera desde el muro para que…¡casi acabara la carrera de ambos pilotos en ese toque en la primera curva! Por suerte, sólo Massa vio comprometida su carrera en ese incidente, y la verdad es que Kimi Raikkonen hizo una buena carrera, aunque sigo pensando que insuficiente para Ferrari.

Mirando al frente, no sé que hubieran dado a alguien que hubiera apostado a finales de 2007 que en dos años consecutivos ganaría el Mundial de Fórmula 1 el monoplaza que partiera con el número 22, pero vamos camino de que si existe ese alguien, pueda retirarse de por vida. Y la verdad es que esta vez el Brawn GP de Jenson Button no era, a mi parecer, el monoplaza con todos los números para la victoria. Antes que se apagaran los semáforos, muchos de esos números los tenía el Red Bull de Sebastian Vettel, el más cargado entre los primeros clasificados, pero las dos primeras vueltas lo cambiaron todo.

El primer serio bofetón para las aspiraciones de Button y Vettel lo dio el KERS de Lewis Hamilton (por cierto, otro carrerón con un regularcillo MP4-24), con una salida tan buena como la que se esperaba. El británico adelantó a los que para mí eran los dos claros favoritos, y en ese escenario, si Hamilton frenaba al pelotón perseguidor, la táctica de salir muy descargados de los Toyota podía llegar a ser efectiva, pese a su error con la elección de los mucho más lentos neumáticos duros en el stint central (¿dónde está la ventaja de haber venido aquí en pretemporada?). La reacción de Button fue magistral, con un adelantamiento por el exterior de la curva 1 al propio Vettel – de esos de tener “narices” -, que le había superado en la salida, y quitándose de enmedio a Hamilton posteriormente pese al KERS del McLaren. Esos valientes adelantamientos al inicio de la carrera le dieron la victoria final al de Brawn.

Sebastian Vettel, sin embargo, se quedó enganchado detrás de Hamilton, y eso le llevó a tener que pasearse durante su segundo stint a la estela del más lento Toyota con gomas duras de Jarno Trulli, que logró salir por delante del alemán, mientras Jenson Button iba poniendo tierra de por medio al frente. El ritmo de Vettel en carrera tendría que haber sido sensacional, pero el trabajo que hizo el de Toyota para el que era Honda (si siguiera siendo Honda, ¿hubieran ordenado a Trulli dejar paso al toro volador? ¡No!) dejó a Vettel con la miel en los labios. De todos modos, no ver por el paddock a Adrian Newey, sabiendo que está sentado ante su mesa de diseño dándole vueltas al difusor que incorporará al ya rapidísimo de por sí RB5, tendría que ser motivo de pesadillas para muchos.

Paso de puntillas por Renault, simplemente apuntando que Nelsinho Piquet logró salvar en carrera ese match ball que tanto se había complicado tras una nueva calificación decepcionante, para pararme de lleno en la Decepción, con mayúsculas, del Gran Premio de Bahrein: BMW Sauber. ¿Que está pasando? ¿Cómo pueden acabar sus dos pilotos cerrando la clasificación en carrera? Ni toques en la primera curva ni leches. Esos coches tendrían que estar muy arriba este año, sobre todo habiendo sido uno de los que sacrificaron bien pronto el 2008 para dar caña en 2009. Espero una reacción inminente.

Con todo y con esto, la próxima cita es en el Circuit de Catalunya. Entre las exigencias del circuito y las novedades que sin duda presentarán todos los equipos, será un Gran Premio apasionante.

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