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Monza, cuestión de velocidad

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Monza, el templo de la velocidad. Una pista en la que sólo importa una cosa: correr más que nadie. El agarre se olvida por un Gran Premio, y la aerodinámica se enfoca básicamente a no generar resistencia al avance que merme la velocidad punta del monoplaza. Una pista, desde que mutilaron el rapidísimo Hockenheim, única en el calendario de Fórmula 1. Es el extremo opuesto a Mónaco.

Fernando Alonso, que llega a Monza cargado de optimismo, nos da las explicaciones técnicas de las exigencias del trazado italiano para los monoplazas: "El circuito de Monza no se parece a ninguno de los demás trazados del Mundial; en él todo depende de la velocidad. En Monza las sensaciones con el coche son diferentes, ya que va más ligero y, para ser sincero, no siempre bajo control. Esto se debe a que la aerodinámica busca el menor efecto suelo para alcanzar la mayor velocidad posible" "Los alerones que usamos son los más ligeros de todo el año. Además, habrá cosas en los coches que solo se usan en Monza. Además de poco efecto suelo, para Monza hay que buscar una buena estabilidad en los frenos y un equilibrio mecánico bueno para mantener la adherencia en las curvas que se pierde con la aerodinámica específica para este trazado". Para confirmar lo de los alerones, no hay más que mirar la foto correspondiente a la configuración del Renault del año pasado en Monza (la elegí por eso, básicamente), con un papel de fumar como alerón trasero.

Y puestos a destacar alguna de las pocas, pero no por ello poco importantes, curvas, Alonso se queda con la legendaria Parabólica: "Hay que ir al límite para sacar todo el potencial del coche. Una de las claves es hacer lo más deprisa posible la Parabólica para llegar con la máxima velocidad a la recta a la que da paso".

Vía | As

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