Mónaco, las curvas del glamour

Mónaco, las curvas del glamour
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Sainte Devote, Beau Virage, Massenet, Casino, Mirabeau, Loews, Portier, Tunnel, Nouvelle Chicanne, Tabac, Piscine, Rascasse, Anthony Noghes. Esto es, en esencia, una vuelta a Mónaco. Pero claro, de verlo así puesto a poder apreciarlo desde una cámara on-board cambia bastante. Si una cosa caracteriza y condiciona la conducción de los pilotos por las calles monegascas es, sin lugar a dudas, los guardarraíles. Siempre están allí, a milímetros de los neumáticos, esperando el más mínimo error para destrozar la carrera a quien ose perder la concentración un instante o cometer el más mínimo fallo.

Ya comprobamos con qué condicionantes tienen que lidiar los ingenieros para reglar el coche adecuadamente en Mónaco, pero volvamos a los verdaderos protagonistas de este espectáculo, los pilotos. ¿Qué se encuentran en una vuelta a Mónaco? El año pasado leí que Tiago Monteiro comentaba sobre este peculiar trazado: "En tu primera vuelta parece imposible. Fue la primera vez en mi carrera que me asusté de veras. Al principio, estás a 10 segundos de la cabeza y te preguntas cómo vas a ir más deprisa; hay tapas de alcantarilla, líneas pintadas... Pero pasadas 10 vueltas empiezas a divertirte de verdad. Das gas más pronto y te acercas mucho a las barreras; es una sensación increíble". Y es que cada una de las curvas de Mónaco tienen su historia y sus particularidades. La curva de Sainte Devote es un típico punto de adelantamiento, donde suele haber multitud de incidentes. La subida de Beau Rivage es sencillamente espectacular, con los motores subiendo de vueltas en una de las imágenes que más me gustan de Mónaco, y no sé por qué. Massenet es una complicadísima curva a izquierdas que da entrada a Casino. Es una curva ciega, y el prominente montículo que hay en la pista descoloca a los coches y condiciona el punto de frenada y la entrada a la plaza del Casino de muchos de ellos. Luego llega Casino, curva fotogénica por excelencia, que está contraperaltada, es en bajada y, como buena parte del trazado, está bacheada. Aquí empieza la zona de bajada del circuito, y al salir de Casino hay que ir con mucho cuidado para no impactar con los guardarraíles (¿y dónde no?). Luego viene Mirabeau, una curva muy delicada porque tiene un bache que tiende a desestabilizar a los monoplazas pudiendo provocar derrapadas. Se llega entonces al punto más lento del circuito, y otra de las curvas de las fotos: Loews. Después se encara Portier y los monoplazas dan gas a fondo para entrar en el túnel, zona más rápida del circuito en la que sólo hay una trazada, ya que el resto está extremadamente sucio y no conviene provar su adherencia. En la salida, frenada en bajada para negociar la Nouvelle Chicanne, el otro punto de posible adelantamiento. Los monoplazas entran entonces en la espectacular zona del puerto, con la zona de la Piscina, muy rápida, en la que hay que levantar un poco, dar gas y luego frenar fuerte para la segunda parte. Ya finalizando la vuelta se llega a la frenada de la Rascasse, una frenada en apoyo muy difícil, y una salida muy cerrada en subida que pone a prueba la tracción de los F1. Y antes de pasar por la línea de meta se negocia una doble curva pasando muy cerquita de los guardarraíles, Anthony Noghes, y vuelta a comenzar...

Según palabras de Alonso: "Aquí no puedes ser tan agresivo en las frenadas y es importante reglar el coche para poder acelerar incluso mucho antes de acabar de girar, a media curva. Es aquí donde se consiguen esas milésimas de segundo necesarias para marcar las diferencias. El tren delantero es capital en este trazado". Y para finalizar, acabaremos con el más grande en Mónaco. Como este fin de semana será homenajeado en el Hotel Fairmont por el 20 aniversario de su primera victoria en el Principado, nuestro particular homenaje a esta marcada cita será un genial on-board de Ayrton Senna en Mónaco con los nombres de cada curva sobreimpresionados. Extraordinario vídeo de 1990.

Vídeo | Youtube

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