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Mi Gran Premio de Malasia 2012: Alonso y Pérez libran en Sepang su primera batalla de muchas

Mi Gran Premio de Malasia 2012: Alonso y Pérez libran en Sepang su primera batalla de muchas
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Reconozco lo mucho que me ha costado elegir el titular para el carrerón de este pasado domingo. Pero en todos ellos, el protagonismo debía estar compartido casi a partes iguales entre Fernando Alonso y Sergio Pérez, pilotos que a buen seguro compartirán penas y alegrías en Ferrari a partir de 2013, si no antes.

Pero antes de adentrarme en la preciosa batalla que mantuvieron los dos protagonistas al frente, me gustaría volver a destacar la impresionante temporada que apenas hemos empezado a degustar. En Sepang acabaron en zona de puntos ¡9 equipos diferentes! El máximo teórico serían 10, un equipo en cada puesto de puntos, pero considerando que de los 12 equipos en parrilla, tres son Caterham, HRT y Marussia, podríamos decir que hemos logrado el máximo realista. Esto, sumado a lo de Australia, nos da esperanzas de vivir un año de lo más entretenido en todos los sentidos.

Empezaré a desgranar la carrera por el flamante vencedor, Fernando Alonso. Lo más grande que se puede decir del asturiano, es que ya ha dejado de sorprendernos con estas actuaciones. Ya es algo que va intrínsecamente vinculado a su pilotaje. Sabemos que Alonso no precisa necesariamente del mejor coche para ganar carreras, y no nos damos cuenta del calibre de esa afirmación en la Fórmula 1 de nuestros tiempos. El pilotaje de Fernando, especialmente en el stint con los intermedios después de la bandera roja, fue sublime, como de costumbre. Pero sería injusto olvidarnos del trabajo del equipo, que volvió a rozar la excelencia. Pit stops rápidos, y estrategias precisas. Esta es la carrera que en 2011 se hubiera escapado por una llamada a boxes precipitada o una estrategia errónea. La mejoría en este aspecto será clave esta temporada en la que los pequeños detalles han adquirido magnitudes gigantescas. Estas primeras citas eran para no perder comba por el título a las primeras de cambio, y mira tú por donde, que Fernando lidera la tabla.

Vamos ahora con el otro grande: Sergio Pérez. Los que me leéis habitualmente, sabéis que me gusta especialmente la madurez con la que este “chaval” gestiona las carreras. Pero el domingo disfruté como un enano con la nueva versión “cuchillo entre los dientes” que descubrió ante el gran público de la Fórmula 1. A su edad, y con un Sauber, dudo que cualquier otro piloto hubiera sabido aprovechar con tanta clase la oportunidad que le brindó el destino (no lo olvidemos: ¡era la primera vez que se veía en estas!). Sergio lo hizo. Aguantando el endiablado ritmo que marcaba Fernando al frente para no descolgarse demasiado, y apretando al máximo cuando el de Ferrari empezó a sufrir con las gomas. Como nadie más pudo hacer. Marcándose un último stint al ataque, con las gomas duras, desde el instante cero, olvidándose por completo de lo que le cuesta poner las gomas en temperatura a ese monoplaza. Ver a dos pilotos desafiar los límites de la física impuestos por sus monoplazas, fue realmente un lujo.

Fernando Alonso y Sergio Pérez en carrera

Es cierto que la estrategia de Pérez fue menos precisa que la de Alonso. Pero faltaría más. Jugar un poco con las circunstancias era más lógico para Sauber que para Ferrari. No me cansaré de repetirlo: los equipos grandes deben hacer sus estrategias en base a la realidad que existe en la pista. Alonso cambió a slicks en el momento justo. Ni antes, ni después. Ante las previsiones de una tormenta inminente, supongo que Sauber decidió alargar una vuelta más. Las “y si”-estrategias son un recurso para intentar ganar de manera ficticia en base a un acierto estratégico casual, lo que de ninguna otra forma un equipo puede ganar en pista en condiciones normales (aunque en esta ocasión, creo que Pérez debería haber entrado en la misma vuelta que Alonso). Sobre el mensaje de radio recordando a Pérez la importancia de ese resultado, me falló en las formas, aunque el fondo es evidente. Yo no digo que su salida de pista se debiera a que le desconcentrara el hecho de oír la voz por la radio, pero que ese mensaje condiciona emocionalmente el pilotaje de Sergio es indudable. Podrían haber dicho lo mismo con un mensaje más positivo, animando a su piloto a alcanzar la gloria de una manera precavida, y no focalizando la necesidad del resultado obviando por completo la posibilidad de la épica.

Sin pararme demasiado en el detalle, me sorprendió negativamente la falta de ritmo tanto de McLaren como de Red Bull. Los problemas del gran favorito en este tipo de carreras, Jenson Button, para calentar sus gomas delanteras, acabaron con el británico comiéndose a Karthikeyan en un error de los que hacía tiempo que no cometía. Hamilton, otro maestro sobre el líquido elemento, no enseñó su habitual agresividad en estas condiciones en ningún momento (si me apuráis, solo en la vuelta con intermedios antes de hacer su primer pit-stop). Vettel también estuvo algo apagado, como Webber, al que, esta vez sí, hay que apuntarle una buena salida en su lista de “ya tocaba”. Y mientras tanto, y sin hacer demasiado ruido, Kimi Raikkonen sigue sumando actuaciones muy decentes mientras retoma viejas sensaciones. No tardaremos en ver alguna carrera grande del finlandés. Del desastre de Mercedes prefiero no hablar demasiado. Sus endémicos problemas de degradación de gomas son el claro ejemplo de esa verdad que reza que un coche rápido no necesariamente gana carreras.

Jean Eric Vergne pelea con Felipe Massa

Antes de cerrar, quería hacer un par de menciones especiales. La primera para Jean-Eric Vergne. Va a resultar que la marioneta que habían colocado al lado de Ricciardo para que el australiano se luciera va a ser más bueno de lo que muchos cacareaban. Sus primeros puntos se los ganó gracias a su destreza al sostener su Toro Rosso con intermedios (¡el único!) bajo el diluvio previo a la salida del Safety Car. Impresionante. Lo sé, no es una historia de superación, pero me gusta aplaudir la valentía del joven francés. La otra mención para Bruno Senna. Sabíamos que en mojado no lo hacía nada mal, pero hubo fases de la carrera en las que mostró un ritmo sorprendente. Para mí, señal inequívoca de que este año Williams tiene un coche de lo mejorcito de las últimas temporadas.

Lo más bonito de todo, por si no fuera suficiente, es que hemos dejado atrás ya la pretemporada y los dos primeros Grandes Premios, y todavía quedan multitud de incógnitas por resolver. Australia no debe ser una pista donde se saquen afirmaciones concluyentes, ya no sólo por las características de la pista en sí, sino porque es la primera cita del año, y no es un buen punto para tomar referencias extrapolables al resto del año. Y Malasia, que debía darnos una idea algo más aproximada a la realidad, nos ha confundido con una carrera en mojado. Sí, tenemos los libres y la clasificación, pero yo soy de los que quiero ver confirmado en carrera lo que se intuye en entrenamientos para dar la deducción como buena. Un método científico cualquiera. Veremos qué nos depara China y los primeros paquetes de desarrollo recién salidos del horno. Esto no ha hecho más que empezar.

Se me han vuelto a escapar los párrafos dejándome multitud de detalles por comentar. Concretamente, el desastre de Massa lo he esquivado con toda la intención. Los resultados hablan por ellos mismos, y prefiero no hacer sangre. Empiezo a sentir pena por el brasileño, pero desde el accidente no ha vuelto a su mejor versión. En fin. Nos leemos después de China por aquí, o durante la espera en mi twitter (@smarcusf1).

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