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Mi Gran Premio de Australia 2012: Button sobresale entre la igualdad

Mi Gran Premio de Australia 2012: Button sobresale entre la igualdad
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No es normal que a mi edad siga padeciendo exactamente los mismos síntomas que anuncian el inicio de una nueva temporada de Fórmula 1. Sigo poniéndome dos alarmas por si alguna falla (matizo que solo lo hago con la F1). Veo pasar cada una de las horas de esa mágica noche del pistoletazo de salida, como cuando de crío te ibas de viaje al día siguiente y no había forma de conciliar un sueño reponedor.

Y después de todo el tinglado, me despierto espontáneamente media hora antes de la hora programada en la primera alarma. De un enérgico bote. Seguro que, inconscientemente, debo poner en él toda la energía que me guardo en el resto de despertares del año. Y sí, Sr. Arcadio Espada. Soy de esa “subespecie de individuos del sexo masculino” a los que les apasiona esta “pesadez rugiente”. Y lo seré toda mi vida, porque ni se imagina lo que me llega a gustar. Supongo que es un deporte tan complejo y pasional, que sobrepasa su justito criterio periodístico y su dudosa capacidad de respeto. No le culpo.

Pero vayamos al grano, porque en este Gran Premio inaugural, el grano ha sido bien gordo. Nos las prometíamos muy felices por estar ante una temporada mucho más igualada que la anterior, y creo que no podríamos haber empezado de mejor forma. Siete escuderías diferentes en la Q3, y siete escuderías diferentes cogiendo puntos al finalizar la carrera. Y no las mismas en ambos casos. De hecho, solo Caterham, Marussia y HRT no metieron a ninguno de sus dos monoplazas ni en Q3 ni en puntos. Ese es un dato demoledor. Sin haber mirado absolutamente nada de estadística al respecto, me atrevo a decir que esa combinación no había sucedido nunca. Estamos, pues, de enhorabuena.

Pero al parecer, eso de la igualdad absoluta es algo totalmente idílico en la Fórmula 1, y esta vez fue Jenson Button el encargado de recordárnoslo. No me cansaré de repetir que cuando creo estar ante el mejor Button que veré nunca, llega la siguiente carrera y lo hace aún mejor. Para nada esperaba que le diera semejante repaso al poleman y casi intratable a los mandos de un buen coche, como es el McLaren, Lewis Hamilton. No me explico de dónde sacó las diferencias Jenson, y las declaraciones de Hamilton no ayudan en absoluto, pero con más ala o sin ella, el primer ganador del año hizo la que para mí ha sido su carrera más dominante en toda su trayectoria en la Fórmula 1. Recuerdo la etapa de Brawn GP, pero con el máximo respeto posible, machacar a Hamilton no tiene el mismo valor que ganar a Barrichello.

Sebastian Vettel

Otro detalle importante es que McLaren al margen, con la eliminación del soplado de los escapes, las manos de los pilotos serán un poquito más importantes de lo que ya eran hasta ahora, porque los coches son mucho menos nobles, y están al orden del día los subvirajes y sobrevirajes. Un claro ejemplo de ello lo tenemos en Red Bull. El año pasado parecían ir sobre raíles, y ahora las cámaras onboard nos muestran un trabajo al volante mucho más reactivo que de costumbre. Pese a todo, tengo que volver a sacarme el sombrero una vez más con el vigente campeón del mundo, Sebastian Vettel. Muchos lo dieron ya por irrelevante para este título tras verlo muy atrás en la clasificación, pero se sobrepuso a las circunstancias, y volvió a demostrar que tenía coche, pero falto de talento no iba, precisamente. El Red Bull puede no tener esa velocidad a una vuelta que tenía en 2011, pero el ritmo de carrera está ahí, y deben ser los que más lucha planten a McLaren de ahora en adelante.

Aprovecho aquí para comentar un pequeño detalle que sorprendió a muchos: el adelantamiento de Vettel y Webber a Hamilton y Alonso, respectivamente, aprovechando la salida del Safety Car. Hay que quitarse de la cabeza esa idea de que haber parado justo antes de la salida del Safety Car es una ventaja. Eso ya no es así desde que se instauró el delta time. Ahora da igual, o incluso es peor haber parado antes del SC que hacerlo durante el mismo (dependiendo del diferencial que pueda aportar en ese momento las gomas nuevas y el compuesto escogido, y del tramo de circuito que reste hasta pasar por la salida del pitlane con el SC en pista). Lo que está clarísimo es una cosa: sin SC en pista, mientras yo paso por el pitlane a hacer mi parada, mi rival va por la pista en tiempos de carrera. Con SC en pista, mientras yo pierdo tiempo por el pitlane, mi rival rueda al tiempo máximo que permite el delta time con el SC, más lento que lo que marcaría en carrera. Por lo tanto, es muy evidente que parar en SC puede ser mejor que haber parado justo antes.

Pincelada muy breve sobre Ferrari. ¿Decepción? Claro. Siempre se espera ver a Ferrari luchando por las victorias. Eso sí, hay que destacar que Ferrari ha mejorado en todo (estrategias y paradas en boxes, especialmente), excepto en el coche. Con una diferencia: esta vez lo han puesto absolutamente todo para intentarlo. Han sido agresivos en el diseño, y eso es lo que se le pide a un equipo ganador cuando no gana. Yo les doy un margen de confianza. Veremos cómo se aplican en el desarrollo. Con acercarse un poco más, Fernando Alonso hará el resto. Ayer volvió a demostrarlo. Nada nuevo.

Sergio Pérez

Otra sorpresa agradable de la carrera del domingo fue ver al Williams de Pastor Maldonado luchando consistentemente en zona de puntos, y marcando unos tiempos muy buenos. Ojalá los tengamos allí todo el año. Eso sí, esos errores en la última vuelta no se pueden permitir. Este año las tortas por los puntos van a estar a la orden del día, y no hay que olvidar nunca que de eso viven los equipos de F1. También me gustó comprobar lo que nos divertiremos este año con la lucha Ricciardo-Vergne en Toro Rosso. Para ser la primera del año, no estuvo nada mal. Acabarán a tortas (“carrerísticamente” hablando), y si no, al tiempo. Lamento decirlo por Jaime, pero esta pareja me genera mucho más interés que Alguersuari-Buemi.

Y cómo me voy a olvidar del hombre de la carrera, Button al margen: Sergio Pérez. Soberbia carrera del mexicano saliendo desde la última posición, y mucho cuidado: ¡con el alerón delantero roto desde las primeras vueltas! La estrategia tampoco acompañó, pues alargó más de la cuenta el juego de medios que montó para el primer stint, pero pese a todo, el checo acabó 8º (remontando 14 posiciones), pero que nadie deje escapar que su puesto era el 6º, justo detrás de Alonso, si no llega a verse perjudicado por la suciedad que dejó en pista Maldonado con su accidente en la última vuelta. El carrerón de Pérez, combinado con el desastre de paseo (me niego a llamarle carrera) de Massa, calentarán mucho los rumores de cambio de cromos más pronto que tarde.

No me quiero olvidar, antes de cerrar, de las decepciones de la carrera. Fundamentalmente, Mercedes (y van…). Ahora son rápidos a una vuelta, eso sí, pero vuelven a tener problemas de degradación con las gomas, y en carrera parecieron una broma de lo visto el sábado. O mejoran ese punto urgentemente, o será otro año complicado. Decepcionó también no ver a ningún HRT el domingo. Marussia empieza el partido particular metiendo un triple, porque además de rodar, no lo hizo nada mal. Force India tampoco estuvo a la altura esperada, quizás diluidos por la tremenda competitividad del resto. Pero que nadie olvide que esto acaba de empezar, y Australia siempre es “diferente”.

Sé que me he pasado, pero era la primera del año, y os aseguro que me dejo mucho en el tintero. Nos leemos después de Sepang por aquí, o durante la espera en mi twitter (@smarcusf1).

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