Todo el que seguía la Fórmula 1 recuerda aquella tarde. Solo seis coches salieron a la pista de Indianápolis en el Gran Premio de Estados Unidos 2005. Los neumáticos de Michelin no soportaban la mítica curva peraltada del óvalo más famoso del mundo, así que solo los coches con neumáticos Bridgestone salieron a pista.
Abucheos, lanzamientos de objetos a la pista, televisiones cortando la emisión... Dejando a un lado hechos luctuosos, fue el día más triste de la historia de la Fórmula 1 moderna. Para todo menos para uno. Tiago Monteiro, que con su humilde Jordan logró su primer y único podio en la Fórmula 1 y lo celebró por todo lo alto mientras sus compañeros de cajón ni descorchaban el champán.
Monteiro logró su único podio el día que solo corrieron seis coches en Indianápolis
El Gran Premio de Estados Unidos 2005 es recordado como uno de los más tristes de la historia de la Fórmula 1 sin que mediase ningún accidente fatal de por medio. Solo seis coches salieron al circuito de Indianápolis, los Ferrari, los Jordan y los Minardi. Un escándalo que dejó herida a la Fórmula 1 en Estados Unidos durante casi dos décadas.
Sin embargo, hay un piloto para el que hablar de Indianápolis 2005 es recordar uno de los momentos más felices de su vida. Se llama Tiago Monteiro, y en aquella carrera de seis coches logró el primer y único podio de su vida en Fórmula 1, también el único que ha conseguido un piloto portugués nunca.
Mientras los pilotos de Ferrari se retiraban avergonzados del podio sin abrir el champán, para Monteiro aquello era una fiesta. Su Jordan era uno de los peores coches de la Fórmula 1, pero al desaparecer toda la competencia, había conseguido lo imposible. Más de 20 años después, Monteiro todavía no se arrepiente.
"20 años después se sigue hablando de aquello. Por entonces teníamos tres o cuatro segundos de diferencias con los mejores. Me peleaba con los Minardi y con mi compañero, Narain Karthikeyan, en todas las carreras, pero nunca nadie nos hacía caso. Aquel problema con los neumáticos nos dio una oportunidad única", recuerda Monteiro.
De hecho, aquel fue el año de debut de Monteiro en la Fórmula 1, y tuvo un rendimiento brillante. Más allá del podio, acabó todas las carreras salvo una, y volvió a puntuar en Spa, con un sistema de puntuación que solo premiaba a los ocho primeros. Siguió una temporada más, pero cuando Spyker se hizo cargo del equipo prescindieron de sus servicios y ya nunca volvió.
Para el recuerdo siempre quedará su eterna sonrisa en el día más triste de la Fórmula 1. ¿Te parece bien que Monteiro celebrase su podio en Indianápolis?
Imágenes | Fórmula 1
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