Joan Pino, catedrático de Ecología: "Los jabalíes no cruzan nuestras carreteras, nuestras carreteras cruzan su hábitat". Y los animales lo están pagando muy caro

  • Hemos diseñado carreteras y ciudades sin tener en cuenta como afectan a la fauna, disparando su mortalidad

  • La solución pasa por infraestructuras más permeables para no interferir en su desplazamientos, migración y reproducción

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Alejandra Otero

La movilidad urbana e interurbana, o las propias ciudades, se han diseñado para ser un perfecto ecosistema para el ser humano y sus necesidades. Pero es una red de obstáculos, a menudo mortales, para los animales. Carreteras, vías de tren y entornos urbanos fragmentan el entorno natural, dificultando tanto el desplazamiento como la supervivencia de la especies.

El resultado es el aumento de la mortalidad de no pocos animales, interfiriendo en sus ciclos naturales de migración y reproducción. Urge por tanto repensar el diseño de ciudades y la red viaria, para que nuestra planificación urbanística y de movilidad deje de ser una barrera ecológica.

Carreteras como barreras y atropellos de animales

Atropellos en carretera de jabalíes, corzos, zorros, conejos, linces... Pájaros estampándose contra superficies acristaladas... El ser humano ha invadido espacios sin tener en cuenta la biodiversidad del entorno. Las personas como centro de todo. Lo resume en una frase Joan Pino, catedrático de Ecología de la Universitat Autònoma de Barcelona: "No son los jabalíes o los corzos los que cruzan nuestras carreteras; son nuestras carreteras las que cruzan sus hábitats"

Y sobre esta idea, defiende cambiar nuestro enfoque para diseñar ciudades y carreteras buscando impactar lo menos posible en los ecosistemas. No en vano, la fragmentación de espacios verdes dificulta el desplazamiento de no pocas especies.

Las carreteras son el ejemplo perfecto, actuando como auténticos muros. No estando adaptadas ni diseñadas con pasos de fauna, ha disparado la mortalidad de toto tipo de especies. Es el caso de sapos o salamandras que, según datos de la Societat Catalana d'Herpetologia recogidos por La Vanguardia, rondan entre el 30 y 40 % del total en Cataluña.

Se añaden los atropellos de pequeños mamíferos: liebres, zorros o conejos muertos y aplastados son habituales en las cunetas. La DGT lo trata como un problema de seguridad vial: en 2025, los accidentes de tráfico con animales implicados rondaron los 36.000, con 550 con heridos y ocho fallecidos, derivados de jabalíes y corzos. Se ha incrementado un 12 %. Lo mismo en la red de autovías y carreteras catalanas, estando los atropellos entre una de las principales causas de mortalidad de mamíferos y depredadores medianos.

El lince ibérico, durante años en peligro de extinción y siendo especie protegida, engrosa esta negra estadísitica. Los atropellos son la primera causa de muerte no natural de los ejemplares de la Península Ibérica. En las dos últimas décadas se ha conseguido aumentar notablemente su población, pero se marida con una tasa de atropellos cada vez mayor: según datos de 2025 se ha incrementado casi un 8 %. Es el porcentaje más elevado hasta la fecha, suponiendo la muerte de más de 200 ejemplares en solo un año.

Corredores verdes, pasos de fauna y ciudades menos invasivas

Corzos cruzando carretera

Según organismos como el Institut Català d'Ornitologia (ICO) o la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA), la solución pasa por diseñar territorios más permeables, con la creación de corredores y espacios verdes para permitir el desplazamiento de la fauna. Que la movilidad urbana no se planifique solo en base a criterios humanos. 

En las carreteras, diseñando pasos verdes seguros para acabar con estos puntos negros que dispara la mortalidad. O iniciativas como la implantada hace unos años por el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana: señales de velocidad variables que se activan al detectar linces en las inmediaciones. Estos luminosos, que también, advertían de la presencia de los felinos se ubicaron en varios puntos de carreteras secundarias y enlaces con autopistas en Extremadura.

Paseo Verde Suroeste Madrid

Y en las ciudades, los llamados ejes verdes o las supermanzanas en el Área Metropolitana de Barcelona. También el soterramiento de la A-5 en Madrid: sobre los túneles está proyectado el Paseo Verde del Suroeste: 80.000 m² de zonas verdes que absorberán hasta el 90 % del tráfico en superficie, en el que se promete plantar más de 7.000 árboles, incluyendo especies frondosas. Esta peatonalización contribuirá a disminuir la contaminación ambiental y acústica, y probablemente invitando a la fauna a recuperar el terreno arrebatado.

Igualmente cambiar el diseño de algunas infraestructuras. Superficies acristaladas con filtros ultravioleta, que no aprecia el ojo humano pero sí el de las aves, para que dejen de estamparse pájaros. O iluminación LED cálida y dirigida hacia el suelo para proteger a los murciélago. En definitiva, espacios urbanos lo menos intrusivos posible para no disparar la mortalidad de las especies y amenazar su supervivencia.

Imágenes | Pacma en X, DGT, The British Deer Society, Ayuntamiento de Madrid

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