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La contracrónica desde el Circuit de Catalunya (I)

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Gracias al Circuit de Catalunya uno de nuestros lectores pudo disfrutar de un gran fin de semana de Fórmula 1. Y gracias a ellos nosotros también pudimos estar. Dos días de entrenamientos, carreras y sobre todo de un ambiente a gasolina sin igual. Pero más allá de los aspectos deportivos que todos conocemos hoy quiero fijarme en los que rodea a todo el espectáculo del circo de la Fórmula 1.

Por falta de tiempo, el viernes no pude estar presente en Montmeló, así que el sábado había que aprovechar desde bien pronto. Antes de llegar al circuito llegaba la primera sorpresa. Mientras esperaba a que el recepcionista del hotel me entregara la llave de mi habítación una cara conocida aparecía del ascensor, Sebastian Bourdais y su mujer. Casi premonitoriamente le deseo un buen fin de semana de carreras. ¿Seré gafe?.

Del hotel al circuito. Es pronto y aún la afluencia de gente es contenida. Mi primer paseo por el circuito, es totalmente nuevo para mi, lo hago por la pelouse que rodea la tribuna N. La zona donde se reunen los aficionados provenientes de Asturias. Una zona donde el color predominante es el azul y el amarillo. Quizás este sea uno de los puntos a favor de todo el fin de semana. El público de la pelouse es un público fiel que siempre está allí. Incluido un trio de alemanes que se tomó con bastante ironía la recomendación de no viajar a España por miedo a la Gripe A.

Por cierto quien puede decirme la diferencia entre el coche de Button y Barrichello.

La primera carrera de la GP2 vivió una debacle significativa de los pilotos españoles. Tanta mala suerte no puede ser buena. Y lo peor es que la mala suerte continuó en la jornada del domingo. Quizás una de las imágenes del fin de semana fue ver arder, literalmente, el pontón de Javi Villa. La foto demuestra que el fuego fue serio. A pesar de ello el asturiano pudo terminar décimo.

Pero peor le fueron las cosas a Dani Clos. Primero se toca con Roldán Rodríguez y después tiene que abandonar con el motor en modo de emergencia. Mal debut en la carrera de casa y con todo el público a tu favor. Bueno, el público que quedaba. Tras la clasificación de la F1 la marcha de gran parte del público fue patente.

Pero si poco público había viendo la GP2. La última carrera del día casi contaba con más comisarios que espectadores. Quizás alguno de estos jóvenes desaten en un futuro las pasiones de quien se fue del circuito. Además esperar tiene una ventaja. Te evitas atascos.

Ese último plato del día era la Formula BMW Europa. Un campeonato que está plagada de españoles, aunque en esta ocasión no pudimos ver a ninguno subir al podio. Daniel Juncadella y Javier Tarancón tuvieron sus oportunidades pero se vieron superados por Christensen y Nash, grandes dominadores de la categoría durante el fin de semana.

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