GP de Mónaco: una experiencia inolvidable

GP de Mónaco: una experiencia inolvidable
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Bien, como ya sabíais por algún post anterior, este fin de semana tuve la suerte de poder presenciar en directo el Gran Premio de Mónaco, y la verdad, es algo que difícilmente se me va a olvidar. Os voy a hacer una pequeña crónica de lo que es Mónaco para un espectador incondicional de la Fórmula 1.

De entrada, tengo que confesar que mi sueño siempre ha sido poder ver una carrera de Fórmula 1 en el Principado. He estado en varios circuitos europeos siguiendo la Fórmula 1, incluyendo templos como Monza o Spa, pero por alguna extraña razón todavía no había conseguido ir a Mónaco. No sé exactamente si es por el inigualable encanto de las calles monegascas rodeadas de guardarraíles, por el peso histórico de la cita o por el placer de ver y escuchar esos monoplazas por un trazado urbano, pero Mónaco es un Gran Premio con un significado especial, una magia que no existe en ningún otro sitio del planeta. Otra de las espinitas que tenía clavadas en esto de seguir la Fórmula 1 es que, en los casi 15 Grandes Premios que he vivido, todavía no he tenido la ocasión de ver una carrera bajo la lluvia. Y Mónaco hubiera sido el sitio ideal. No hubo suerte tampoco esta vez, pero por lo menos pude disfrutar de una sesión de libres el sábado por la mañana bajo una lluvia que caía con una intensidad proporcional a la sonrisa que se dibujaba en mi cara al ver como los pilotos hacían maravillas con el volante al encarar la rápida curva a derechas del Casino.

Alonso bajo la lluvia

No puedo más que recomendar a todo aquel que haya pensado por algún momento acercarse a Mónaco a ver una carrera que lo haga. Y puestos a recomendar, si puede ser que lo haga en tribuna. Ese pequeño esfuerzo vale mucho la pena en Mónaco. Ver y oír en vivo a esos monoplazas circulando por las estrechas calles monegascas no tiene nada que ver con seguirlo por la televisión. Es una sensación única e incomparable. La sensación que viví al oír el primer Fórmula 1 subiendo por Beau Virage, verlo pasar por la Plaza del Casino, y oírlo alejarse cuesta abajo hacia Mirabeau sólo la podría comparar con la primera vez que vi en vivo un Fórmula 1 rodando por el Circuit de Catalunya. Y os aseguro que esos momentos son imborrables.

Y si el sábado presencié la acción en la zona del Casino, como habéis podido deducir, el domingo tenía mi asiento en la tribuna desde la que más cerca ves pasar a un Fórmula 1 de todo el Mundial: Anthony Noghes . Y desde luego que es así. ¡Apenas pude hacer fotos de lo cerca que estaba! Y nuevamente, ver salir a los monoplazas de la Rascasse y encarar la última curva antes de la recta acercándose a los guardarraíles hasta el último milímetro disponible es algo que sólo ofrece Mónaco. Y ni que decir el ruido en esta tribuna al abrir los monoplazas para encarar la recta. Ensordecedor. Cautivador. Y cuando acaba la carrera, el silencio se apodera de las calles y de tu cabeza, con un ligero pitido de fondo de tus tímpanos que seguro se están acordando de parte de tu familia...

Sólo me queda agradecer de todo corazón a quien ha permitido hacer este sueño realidad e intentar devolverle momentos tan especiales como los que este fin de semana he podido vivir. Y, claro, animar a todo aquel que dude en lanzarse a presenciar este extraordinario espectáculo a que lo haga.

Fotos | S.Marcus

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