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El final más dramático de la historia

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Sin lugar a dudas, lo que han vivido hoy en Interlagos los miles de brasileños que saltaban de alegría cuando el casco amarillo de Felipe Massa cruzaba la línea de meta en primera posición mientras Lewis Hamilton no conseguía atrapar a Sebastian Vettel ha sido de lo más dramático que recuerdo en la Fórmula 1.

Los saltos y gritos de la familia Massa se transformaron en el vacío más indescriptible en cuestión de milésimas, el tiempo que han tardado en comunicarles que tanto Vettel como Hamilton habían adelantado a Glock antes de afrontar la última subida hacia la meta. Un Mundial que cambió de manos en apenas un par de curvas, y que se le escapó al héroe local, al mismo por el que pocos apostaban antes que los semáforos se apagaran. Ha sido un auténtico "Maracanazo" con todas las de la ley.

Pero nadie le puede echar la culpa a Timo Glock. Os seré sinceros: cuando estaban luchando Hamilton y Vettel por la 5ª posición, pensaba que Lewis no debía correr riesgos y tenía que dejar pasar al alemán, pues por delante iba un Timo Glock que no había entrado a poner gomas de mojado y que dudaba muchísimo que pudiera aguantar esas 3 vueltas que quedaban.

Y para mi sorpresa, ¡vaya si aguantó!. Tanto, que un poco más y le agua el título al británico, pero no pudo ser, y cuando parecía que Vettel y Hamilton se dedicaban únicamente a pasar doblados antes de llegar al último tramo del circuito, se vió claramente que uno de ellos era el Toyota de Glock, que mucho hizo con aguantarse bailando sobre el resbaladizo trazado de Interlagos con gomas de seco para acabar en una meritoria 6ª posición final.

Antes de la lluvia, Glock iba 7º, a unos 20 segundos de Hamilton, y por su apuesta de mantenerse con gomas de seco casi acaba la carrera 4º, así que nadie ponga en duda las manos ni las intenciones de Glock. El problema es que desde la vuelta 69, en la que pasó por meta casi 16 segundos por delante de Lewis, hasta la 71, Timo perdió más de 20 segundos con el de McLaren. Cosas de la lotería del agua.

Y la pregunta del millón es: ¿somos conscientes de lo que podemos tardar en ver algo parecido a lo que se ha vivido hoy en Interlagos? Quizás nunca vuelva a verse algo así, tan cargado de emoción, y por eso, no tenemos que cansarnos de ver repetidas una y otra vez esas últimas vueltas que le dieron el primer título a Hamilton. Brasil 2008 ya es una de las imprescindibles.

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